sábado, 21 de febrero de 2026

LOS THERIANS. Reacciones populares y una reflexión.

 LOS THERIANS. Reacciones populares y una reflexión. 

Por Lisímaco Henao H.


Perros, gatos y otras especies cuadrúpedas pueblan nuestras calles, hacen manifestaciones públicas de existencia y saltan desde las pantallas hasta nuestra vida que estaba “tan tranquila” cada una con su escándalo, su indignación o su placer (unos siguiendo las noticias del psicópata de la isla, otros haciéndose el dibujito IA, algunos más con sus noticias y chistes políticos, otros con las últimas noticias generadas por los señores de la guerra, etc.). 

Lo cierto es que me sorprendió la sorpresa, me sorprendió el escándalo pues pensaba que era algo ya conocido por la mayoría; desde hace tiempo mostraba en algunos de mis cursos la fotografía del hombre perro de Reino Unido que buscaba que pusieran su especie en el DNI (transespecie) y mi hija me había mostrado, hace unos tres años, los videos que se publican sobre el fenómeno therian. Creo que los adolescentes y jóvenes se ríen un poco del escándalo que armamos los más grandecitos (busquen el video “Los Therian regresaron”, de Ricardo Alcaraz).

Les comparto a continuación brevemente las opiniones más difundidas en redes sobre el fenómeno viral de moda y luego algunas reflexiones.

1. TRES OPINIONES PROFESIONALES.

Desde la psiquiatría nos advierten que, dentro del espectro psicótico existe un trastorno denominado zoantropía, un delirio raro donde la persona cree haberse transformado o poder convertirse en animal, actuando como tal (gruñidos, caminar a cuatro patas). Quienes publican esta opinión dan fe de que todos esos jóvenes - y algunos no tanto - que andan aullando, maullando, relinchando y demás, los nuevos peluditos de nuestras calles, son psicóticos, dignos de ser contenidos química o mecánicamente y mediante intensas terapias o intervenciones de diverso tipo. Quien defiende y generaliza esta opinión, pensaría entonces que toda persona que se hace una intervención quirúrgica de tipo estético se encuentra afectada por un TDC (trastorno dismórfico corporal). Me parece problemática esa generalización. 

Desde el psicoanálisis se nos habla del goce y de las eternas luchas del Yo por escapar de la sujeción del lenguaje, luchas que se expresan en un amplio arco que abarca la perversión sexual (parafilias como el fetichismo) y juegos más simples con la identidad. ¿Será que todos los integrantes de estas manadas urbanas son fetichistas sexuales?. Lo dudo. Pero las observaciones que he leído de los amigos psicoanalistas no dejan de ser muy interesantes, como siempre. 

Desde la psicología se habla de fenómenos de la adolescencia como la búsqueda de identidad, sentido de pertenencia y aceptación o falta de afecto (expresada en convertirse en un animal que es mimado y querido). Varios psicólogos llaman entonces a atender estas necesidades en los jóvenes para ayudarles a que “dejen de identificarse como animales”.

2. UN SIGNO DE LOS TIEMPOS

Desde posturas religiosas se nos advierte de “la pérdida de Dios” que produce esta identificación con especies inferiores. Se cita la historia de Nabucodonosor, el rey llevado a vivir como un animal debido a sus excesos y rechazo a la ley divina. En la literatura cristiana las brujas suelen abrazar al demonio, danzar orgiásticamente con él y adquirir así la propiedad de convertirse en animales y los demonios suelen representarse con forma animal. Se nos recuerda entonces, desde esta orilla religiosa o espiritual, que esto nos acerca al final de los tiempos y de las terribles consecuencias para quienes se han alejado de la religión, a saber, la inversión de todos los valores y la autodestrucción. 

3. LA CORTINA DE HUMO

Desde una perspectiva más política o sociológica nos invitan a percibir un fenómeno mediático clásico: la ocultación, mediante una imagen, de otra. Todos los presidentes del mundo usan este recurso cuando, al no poder solucionar un problema interno grave, promueven o generan un escándalo interno (casi siempre algo banal) o buscan dirigir los instintos agresivos de sus gobernados hacia un país vecino o no tan vecino (aunque esto pueda tener graves consecuencias). En este caso la cortina de humo sería global y al llenarse las pantallas y los periódicos de humanos peluditos nos olvidaríamos de algo tan terrible como la publicación de las listas de colaboradores o clientes del psicópata millonario. En su isla sí que se llevarían a cabo actos bestiales, si de hablar del animal como algo inferior se trata (lo cual no es del todo preciso, pero aplica desde cierta perspectiva: en esa isla se llevaron a cabo actos que sólo pueden explicarse como una regresión al instinto por parte de quienes considerábamos representantes de la consciencia desarrollada). 

Yo agregaría que si esta es una cortina de humo, de ella hizo parte también el fenómeno viral de la pasada semana: todos haciéndose el autorretrato caricaturesco con IA.

4. ALGUNAS REFLEXIONES. 

Generalización y pérdida de memoria.  

Se me ocurre que en el fenómeno therian pueden confluir todas estas causas ¿Porqué no? En unos casos unas, en otros otras ¿Pero a qué viene esa generalización? ¿Por qué cada una de ellas se sostiene no en que es “una posibilidad”, sino en que es la explicación “definitiva”? La sobregeneralización suele ser un signo de Complejo (Jung) y una distorsión cognitiva (Ellis-Beck) que se activa como respuesta automática cuando un fenómeno no puede ser asimilado por la consciencia. Decir que todo saldrá mal o que todo saldrá bien es una de sus formas, pero también buscar definiciones radicales para evitarse el gasto energético que implica el dar tiempo, sopesar o acercarse al fenómeno. 

Estamos asustados entonces y la mayoría de las personas se apresuran a señalar, dictaminar y ocupar posiciones defensivas frente a un ejercito animal que, dicen, invade nuestro mundo “ordenado”. Aquí invito a detenernos un poco. En las populares películas de “El Planeta de los simios” se nos presenta esa aterradora imagen: los animales han invadido no sólo el mundo sino la consciencia humana, se la han apropiado y ahora la dominan. Sólo un reducto de humanos se mantiene a la defensiva y en guerra. ¿Qué puede significar que la consciencia humana sea invadida por lo animal?

Hace tiempo leí una entrevista del psicólogo James Hillman donde habla de la depresión, afirmando que los motivos por los cuales la depresión tiende a generalizarse en el mundo, podrían estar relacionados con el daño ecológico. Nos dice que lo inconsciente estaría llamando la atención colectivamente a una consciencia colectiva que no sufre lo suficiente por lo que le hace al planeta. En otras palabras, dañamos tanto el ecosistema y logramos anestesiarnos de tal manera para poder hacerlo, que lo inconsciente nos deprime, nos obliga a sentir. Hillman termina afirmando que, quizás, deberíamos estar aún más deprimidos por lo que estamos haciendo. 

Figura antropomorfa tairona. 900 d. C. – 1600 d. C. 10 x 6,5 cm. Museo del Oro, Banco de la República, registro O12627
¿Y si esta proliferación de animales nos habla de la necesidad de volver los ojos hacia nuestro entorno natural y nuestra propia naturaleza animal? ¿Y si esta invasión animal también nos dice algo sobre una reacción a través de los más frágiles psíquicamente?. La adolescencia considerada como un período de búsqueda de identidad o, como afirmamos, como un estadio en el que el arquetipo del héroe se activa para la búsqueda de una Ego más o menos estable, resulta ser también un período de fragilidad. El Ego que ha dejado la niñez (el Héroe saliendo “de casa”), pero sin un terreno identitario sólido (luchando con monstruos de múltiples cabezas), se transforma en terreno fértil para todo tipo de irrupciones tanto externas como internas (cíclopes de visión plana, brujas y tifones que le llevan de un lado al otro). De adolescentes somos influenciables desde fuera, pero también desde dentro, tanto como desde el carácter mítico de lo inconsciente, de ahí el éxito del cine, el manga y el comic, que traen de nuevo al arquetipal mito disfrazado de nuevo mito. En cuanto a las influencias externas, muchos de nosotros recordamos con arrepentimiento, simpatía o compasión el habernos adherido a modas, movimientos y corrientes de todo tipo ¿O tal vez no lo recordamos?

Lo cierto es que la mala memoria de los adultos suele ser motivo de muchos de nuestros miedos frente a los más jóvenes y sus conductas, y es lo que lleva a la sobregeneralización defensiva (ayer eran los Emos los que nos asustaban y “anteayer” la música de Los Beatles). También es cierto que algunos adultos no han experimentado en la adolescencia y juventud las búsquedas heroicas típicas (esos perderse para encontrarse), en cuyo caso no se trataría de falta de memoria sino de experiencia… ya les llegará. Lo necesario sucede sin importar la edad. 

Otras Imágenes arquetipales. 

Nuestros mitos y leyendas están pobladas de therians. Desde los centauros, minotauros, hombres lobo, hombres jaguar del amazonas, el hombre caimán de las costas colombianas, brujas transformadas en animales, los nahuales mayas, hasta los modernos hombres araña, gatúbelas y miles de imágenes que ahora pueblan la fantasía de niños, jóvenes y adultos. Entre las producciones artísticas que más fuerza van tomando actualmente está el manga y el anime que se originaron en oriente y a los que he podido seguir gracias a la influencia de mi propia hija, una apasionada del tema. Lo cierto es que hay qué reconocer a este arte una agudeza impresionante para captar las emociones humanas, sumado a lo cual está el arte mismo del dibujo que supera con creces las producciones occidentales tipo Disney. 

La persistencia y activación de las imágenes teriantrópicas en la psique colectiva (incluido el fenómeno therian actual), podría indicar:


a. Un recordatorio constante de nuestro ser instintivo, la parte animal de la que, en parte, hemos conseguido separarnos para la creación de una consciencia diferenciada del resto de la naturaleza y que, no obstante, se mantiene en la base biológica y psíquica de la especie (en el cerebro reptiliano y en el inconsciente colectivo). Algo que no debemos tomar a la ligera pues, como la regla psicoanalítica lo indica, todo lo reprimido regresa con la fuerza de la represión misma. 

b. La libido regresiva (para los junguianos la libido no sólo es sexual, es la energía que mueve todo el aparato psíquico y que adquiere características sexuales, creativas, reflexivas, espirituales, etc.). La libido puede moverse tanto hacia adelante como hacia atrás, hacia los orígenes tanto individuales como colectivos. Es por ello que, por momentos, aparecen imágenes como estas en las que puede activarse lo inconsciente personal, lo individual, lo traumático o lo complejo y, en algunos casos, mezclarse con el material colectivo. Por ello vuelven a aparecer en nuestras calles estos seres mitad humano mitad animal ¡La resurrección del mito!, aunque ellas hayan comenzado como un movimiento psíquico en términos de búsquedas de adaptación adolescentes o expresión adulta de situaciones traumáticas infantiles (ver más arriba).

Lo dejo por acá. Pero quiero dejarles una canción que conocí también gracias a mi adolescente más cercana, una canción que mezcla la imagen animal con la idea de la cortina de humo. Una buena canción de El cuarteto de nos.:

El Perro de Alcibíades.

Humo

El perro

La cola

Miren para allá

Humo

El perro

La cola

Miren para allá


Otra vez el viejo truco

De la cortina de humo

Para mover el foco a otro lugar

Distraer con vulgaridades

Es el capítulo infaltable

En el manual de manipular

Que todos miren para otro lado (lado)

Cuando hay un tema que está caldeado

Algo banal que traiga disputa

Tapar lo serio tirando fruta

Encandilar con algo aparatoso

Disimulando asuntos peligrosos

Y que acapare la atención una trivial conversación (oh, oh, oh)


Humo

El perro

La cola

Miren para allá

(Oh, oh, oh)

Humo

El perro

La cola

Miren para allá


Nos fuimos acostumbrando aturdiendo y embriagando

Al compás de la fascinación

Y nos han acorralado perros con rabos cortados

Que miramos con resignación

Humo que regula

Humo a la tribuna

Que solo entretiene

Hasta que se esfuma

En el arte de ocultar la escena

Siempre hay alguien afilando la tijera

Y como ayer, igual que hoy

Nada nuevo bajo el Sol (oh, oh, oh)

En el diario

En la foto (la cola del perro)

En la tele

En el meme (la cola del perro)

En la agenda (la cola del perro)

En el verso (la cola del perro)

En la ropa (la cola del perro)

En la sopa

Ya son tantos que resultan demasiados

Que cualquier día nos parece día raro

Si nadie escucha alrededor algún aullido de dolor (oh oh oh)


Humo

El perro

La cola

Miren para allá

(Oh oh oh)

Humo

El perro

La cola

Miren para allá

Miren para allá (miren para allá)

Miren para allá


Lisímaco Henao H. 
Psicólogo U. De A. Analista Junguiano IAAP_SCAJ
210226

viernes, 16 de enero de 2026

CURSOS Y ENCUENTROS Primer semestre de 2026

 IMÁGENES ARQUETÍPICAS, SUEÑOS, TRAUMA Y COMPLEJOS 

¡Y vuelven nuestros Círculos de Sueños!. 

Este primer semestre de 2026 continúa tu formación en teoría y práctica de la psicología analítica: lectura de imágenes, herramientas de aproximación a lo inconsciente y una perspectiva del Trauma que no se queda en lo traumático, sino que se enfoca en la tremenda capacidad creativa de la psique y su instinto de vida. Docente: Lisímaco Henao Henao. Analista Junguiano IAAP-SCAJ*

1. Lo Monstruoso en la Psique. 

La presencia de la imagen distorsionada, grotesca y contrahecha de nosotros mismos tanto en el mito como en un sin número de obras artísticas, nos obliga a atender a lo arquetípico del mal (sombra colectiva) que en nuestros tiempos parece sobresalir con especial virulencia. Es un asunto de primer orden para la reflexión psicológica pues conduce a la pregunta fundamental ¿Cómo participo desde mi propia oscuridad en la oscuridad del mundo?. Aunque lo primero que viene a la mente al acercarse a estos temas es la psicopatía, no será la única perspectiva de nuestros encuentros. 


Gran tema: Un viaje por la belleza que emerge de la oscuridad.  

Martes 3, 10, 17 y 24 de febrero. 7 a 9 p.m.

530.000 pesos colombianos ó 150 USD

On Line  Info: eventos@jungcolombia.com




2. El Trabajo con los sueños. 

El Ego onírico y sus encuentros con la realidad de la psique, con la imagen arquetípica y compleja que, aunque distorsionada por sus defensas, logra asomarse a la consciencia. Las herramientas, los métodos y la activación del campo imaginal que provee la psicología analítica inaugurada por Carl Gustav Jung y sus propios sueños. 






Gran tema: pertinencia del trabajo con los sueños en psicoterapia. 

Martes 10, 17, 24 y 31 de Marzo. 7 a 9 p.m.

530.000 pesos colombianos ó 150 USD

On Line.  Info: eventos@jungcolombia.com




3. Del Trauma al Complejo. La memoria creativa. 

"Si existiera una niñez sin trauma, tendríamos que imaginar algo verdaderamente espantoso", afirmó Rafael López-Pedraza ¿A qué se refería?. Nos centraremos en la activación psíquica a partir del trauma que tiene como resultado algo sorprendente: la memoria creativa, la tremenda tendencia del ser humano a construir una narrativa dentro de la cual vivir y sobre-vivir. Esto nos llevará necesariamente a la teoría junguiana de Los Complejos de Tonalidad Afectiva y al instinto de vida, que se muestra tan poderoso como el instinto de muerte (por momentos más poderoso).

 

Gran tema: La memoria al servicio de las necesidades del Alma.

Martes 14,  21, 28 de abril y mayo 5. 7 a 9 p.m.

530.000 pesos colombianos ó 150 USD

On Line.  Info: eventos@jungcolombia.com




4. Círculos de Sueños. 

Los Círculos de sueños son una experiencia de encuentro frente a un material siempre inédito y al mismo tiempo reconocible en sus factores simbólicos y arquetípicos. Por supuesto evitaremos toda intervención "clínica" individual, pues para ello es necesario un conocimiento profundo de la situación consciente del soñante, en cambio, el material simbólico que alude a la parte colectiva de nuestra psique, permite un amplio margen para la conversación. En tiempos de automatización e IA, anhelamos el encuentro real, espontáneo y significativo. Hacia allá nos dirigimos. 


Gratuito, Íntimo y Presencial (para los amigos de fuera de la ciudad y el país, haremos encuentros virtuales más adelante). 

PRIMER ENCUENTRO: Sábado 31 de enero 2 p.m.

Info: eventos@jungcolombia.com



*DOCENTE

Lisímaco Henao Henao

Psicólogo U. de A. (Medellín, 2000)

Mt. Psicología Analítica URL-ICGJB (Barcelona, 2003)

Analista Junguiano IAAP (Copenhaguen, 2013)

Supervisor clínico IAAP (Bogotá, 2018)


martes, 13 de enero de 2026

CENIZA EN LA HERIDA. Una reflexión analítica sobre Venezuela. Por David Sucre Villalobos

 CENIZAS EN LA HERIDA.

David Sucre Villalobos. 

Psicólogo Clínico, Psicoterapeuta 

Router (analista en formación) IAAP 

@psi.davidsucre


En Venezuela el 2026 inicia con bombardeos controlados en la ciudad de Caracas por parte de la administración de Trump, hechos que ubican al país caribeño en una conmoción internacional y que deja en el colectivo que hace vida dentro de sus fronteras y en su gran diáspora, una sensación de que tras las festividades de nuevo año, la realidad nacional vuelve a golpearnos desde los cielos exhibiendo en la herida cenizas y escombros consecuencias de la destrucción.


El calendario marcaba 3 de enero, sin embargo en Venezuela el pasado pesado se niega a pasar la página y en la memoria, el agujero del olvido se ilumina por el fuego que alumbra el espíritu ciudadano, oscurecido por más de 25 años de conflicto interno en dictadura, represiones, torturas y silencio impuesto en un país que se caracteriza por una cercanía con el prójimo y una afectividad cálida con la alteridad.

El mundo conectado con el renacimiento simbólico del solsticio de invierno y la realidad venezolana en oposición, sumergida en una Calcinatio, caracterizada de ansiedad, pánico y trauma colectivo. El país que es el norte del sur y cuyo proceso alquímico es complejo de analizar, en una psicogeografia intervenida por el fuego producto del bombardeo norteamericano que a modo de espejo, en vez de purificar, consume las ruinas del Ego nacional en un colectivo calcinado por las acciones del padre terrible, titán, maltrador, que con sus bailes, mofas y muecas perversamente se burla del dolor ciudadano.

Gracias a las reflexiones de C. G. Jung y a sus amplificaciones psicológicas sobre la alquimia, conocemos que la Calcinatio quema las impurezas del Ego a través de una intensidad emocional necesaria para la individuación. En Venezuela la Calcinatio ha sido crónica, su colectivo reducido a las cenizas de un fuego que por una parte ilumina y por otra deshidrata la esperanza de un futuro que cada vez se vuelve incierto.

La herida que no sana deja a la tempestad de las ruinas las fracturas que ha sufrido nuestra identidad nacional, un país que lucha la tensión de opuestos de estar atrapado en la nostalgia de lo que fue y el trauma presente que como bucle destina a Venezuela a quedar perennemente en el horno alquímico. Los venezolanos estamos ante una crisis de sentido, hay poca comprensión, estamos atentos a los apareceres de las capas más profundas del inconsciente colectivo. ¿Que nos traerá esa zona arcaica de nuestra psique?

La sombra del poder, su manejo en polaridades y la furia por la extracción del padre político, nos hace pensar que en Venezuela las dinámicas fratricidas están a la vuelta de la esquina, también el parricidio edípico, que ubican al conflicto más allá de las posiciones ideológicas, el padre y sus hijos han jugado juegos, con reglas basadas en la deslealtad y la traición. Este campo emocional, es el combustible perfecto, para encender un fuego en una Calcinatio estéril, que no logra transformación profundad, ya que, las cúpulas emplean la proyección como mecanismo defensivo y están poco dispuestas a mirar al interior.

Mientras la institucionalidad venezolana queda en duda sobre su legitimidad, el ciudadano y el colectivo son sometidos a la sed y a la aridez informativa, Hermes está jugando su cara más oscura. No hay apareces de un tercer momento que ayude a dinamizar la tensión y la polarización. Para Venezuela no hay función trascedente, los polos están endurecidos, por ello no hay, por ahora, una posible reconciliación. Estamos respirando cenizas, ellas son el residuo en nuestra herida nacional, traen el polvo desintegrado que nos invita a soportar el dolor que produjo el calor de una oscuridad mal metabolizada.

Intentando digerir la primera semana de enero, Venezuela anhela que los centros de torturas liberen a sus hijos maltratos por el padre terrible, también exige desde la herida de orfandad, que la institutriz que nos "cuida" no nos castigue y permita una transición hacia una colectivo que logre transformar sus complejos infantiles, debemos comprender los venezolanos que desde la dependencia y las fantasías de un salvador externo no forjamos acero en el alma.

En Venezuela impera una lógica de lealtad al trauma colectivo que costara transformar, estar en conmoción para la psique es permitirle gritar, que logre expresar lo que los años de silencio no han dejado, sin duda, este panorama y este orden impuesto, alivia un poco la sensación de injusticia del colectivo venezolano.

Apostemos al alma, en ella, siempre estará la respuesta a la vida, el poder limita al eros y lo elimina con el fin de perpetuarse, por ahora, y mientras tanto, como diría el psicoanalista ingles W. Bion, debemos seguir pensando mientras las bombas caen, y por muy doloroso que sea, permitir que la Calcinatio real ilumine los errores que nos trajeron hasta el hoy... en sociedad civil seguimos en resistencia y con cenizas en la herida.

Caracas. Enero del 2026

martes, 9 de diciembre de 2025

SERIE DOCUMENTAL: Imágenes arquetípicas de la mitología griega.

¿Quién es quién en la mitología griega? 

El porqué y el para qué del  mito. 

(Mira toda la lista de reproducción DANDO CLICK AQUÍ o busca los links más abajo).


El alma humana reconoce sus aspectos más colectivos en el mito. El ser mítico, el humano de los grandes relatos, poseía un Ego que aún no se consideraba absolutamente distinto y separado de la naturaleza, con una consciencia en la que los arquetipos pudieron ejercer su poderoso influjo compensatorio. Hoy en día esta labor del inconsciente colectivo sigue activa a través de los sueños, síntomas individuales, visiones y fenómenos de masas de toda índole. Volver a los mitos es intentar recordar, pasar de nuevo por el corazón, una unidad necesaria en tiempos de máxima atomización. 

Quizás al escuchar este relato, te conectes con algo tuyo, de tu familia o de tu nación o del mundo actual. Ellos son un acceso a la salud mental que se obtiene de recoger las viejas imágenes del alma, lo que somos como especie y como individuos, compensando el individualismo extremo y la desconexión con la naturaleza y con el alma del mundo. 



1. Titanes, Dioses y Héroes de la mitología griega

https://youtu.be/7Ol-aOfufcY


2. Quién es Ulises

https://youtu.be/p7QwcRObK_E


3. Quién es Electra

https://youtu.be/B7R04ofs2u8


4. Quién es Medea

https://youtu.be/o4X9geqDrYs


5. Quién es Orfeo

https://youtu.be/1DEYHtEYTUg

6. Quién es Afrodita

https://www.youtube.com/watch?v=tLcHyuCp-Yc


7. Quién es Dédalo

https://youtu.be/CNj8KO9UIEY


8.  Quién es Prometeo

https://youtu.be/3E8BOOaR6-Y


9. Quién es Edipo

https://youtu.be/ZLs7DW25G_g


10. Quién es Aquiles

https://youtu.be/5o7348tVDUg

11. Quién es Apolo

https://www.youtube.com/watch?v=6pEj6t0tqSU

12. Quien es Eneas

https://youtu.be/iD366xXr0oQ

13. Quién es Dionisos

https://youtu.be/MIWHnNTdF9M


miércoles, 24 de septiembre de 2025

ENCUENTROS EN EL MULTIVERSO: Los viajes con psicodélicos y El Libro Rojo de Jung

 Trabajo presentado en las primeras "Jornadas de Estudios Psiquedélicos", evento organizado por el Grupo de Investigación Etnopsique, Universidad de Antioquia (Medellín, Colombia). 

Autor: Lisímaco Henao H.

Psicólogo U. de A.

Analista Junguiano IAAP


Siempre es un gusto regresar a la Universidad de Antioquia, los exalumnos de esta universidad tenemos, generalizando, la tendencia a la añoranza, somos bastante románticos al recordar la vida universitaria y hay un apego especial, al que preferimos llamar “sentido de pertenencia” para evitar identificarnos con alguna tendencia regresiva a la madre, a la mater, al Alma Mater (sabemos que incluso hay algunos que no logran salir nunca de la universidad, o dicho de otra manera, hay algunos que logran quedarse en este delicioso vientre por muchos, muchísimos años). 

Estas primeras imágenes del pertenecer y el regresar, me sirven  como asociaciones libres o, mejor, como amplificaciones imaginativas para uno de los estados más comunes entre los reportados durante o después de un viaje con psicodélicos. A esa experiencia suele dársele el nombre de “unidad”, la experiencia de unidad. Esta experiencia resulta tremendamente conmovedora, algunas personas no pueden más que llorar, o pierden el equilibrio frente al impresionante impacto que les genera el descubrir que en realidad “todo está conectado”, que no son una cosa individual sino una cosa-parte-de-todas-las-cosas, es decir, un todo. Esta experiencia primera puede irse desarrollando hacia la experiencia de la entrega, un deseo de darse, de proteger, de abrazar, de ser generosos con ese todo. Pero digamos que, en principio, se trata de experiencias puramente sensoriales, durante las cuales puede sentirse, también, que se pierden los límites corporales como una forma de percibir la mencionada unidad. 

Es importante anotar que estas sensaciones de unidad suelen ser acompañadas también de experiencias que evocan la propia muerte, lo cual resulta sumamente simbólico dado que la muerte aunque sea experimentada por nosotros como imagen opuesta a la vida, en realidad la completa. Se dice que si estás en unidad comprendes la vida y la muerte, aceptas la vida y la muerte, experimentas la vida y la muerte. Esto ocurre con toda vivencia de los opuestos, sabemos que es sólo en la consciencia en donde se experimenta la división y separación de los opuestos, y que es un sistema en ella al que denominamos “el Yo”, un sistema rector de la orientación en el mundo y garante de la percepción del tiempo y del espacio, quien puede llegar a excluir o negar uno de los opuestos. Y creo que podemos reconocer que nosotros hemos logrado expulsar la muerte de nuestra vida a pesar de que ella insiste, o quizás por eso es que insiste tanto. En tanto más la negamos mediante las modernas promesas de vida eterna, juventud eterna y felicidad sin fin, es decir, triunfalismo y vida interminable, ella más nos trae lo contrario, pues la psique parece tener una tendencia natural a percibir la vida como completitud. Durante las experiencias con estas sustancias nos aproximamos, entonces, a todo eso que ha sido negado, dado que las defensas construidas y la unilateralidad del Ego es derribada, por lo que podemos llegar a experimentar fascinación o terror frente a una visión completamente alejada de nuestra memoria individual de división y separación en opuestos.

Sabemos que estas experiencias están íntimamente relacionadas con las experiencias del bebé y su madre, algo que la psicología del desarrollo ha explorado suficientemente y que la psicoanalista Margaret Mahler denominó estados simbióticos. Freud, en su "Interpretación de los sueños", afirma que durante el dormir, cuando se suspende la posibilidad de que una idea pueda cursar hacia la acción (dado que está inhibido el movimiento corporal), las ideas encuentran una forma de satisfacción en la formación de imágenes. A este movimiento lo denominó “regresión”, es decir, la libido debe retornar, desde el polo de la acción y el desarrollo logrado por la consciencia, hacia el polo más primitivo, el de la pura y simple percepción interna, hacia la imaginería propia de un estado primitivo en el que se encuentran los bebés, al no tener más que su incipiente mente en un cuerpo limitado.


Para Freud esta regresión puede operar no sólo en los sueños, sino en estados patológicos graves como la psicosis, cuando en los estados delirantes el polo perceptivo domina sobre el principio de realidad, el principio que promueve el desarrollo de la consciencia. Pero también podríamos ver la regresión en cualquier adulto que, de repente, expresa una sensación profunda de impotencia (con cuadros patológicos o sin ellos), frente a las exigencias de la vida, añorando el mundo ensoñador y cálido de la infancia, abrigando el deseo de ser salvado del esfuerzo y el cansancio que implica vivir en este valle de lágrimas. Diríamos entonces que el efecto con los psicodélicos y enteógenos se asemeja a la vivencia del sueño, por lo que algunos han comparado estos viajes, por ejemplo, con el sueño lúcido.

Jung toma un camino diferente frente a la regresión. Ilustra su punto con los mitos que, para él, expresan la lucha de la consciencia por separarse del abrazo poderosamente atrayente del inconsciente; se refiere entonces a los mitos heroicos, en los que personajes femeninos o masculinos, hacen un viaje desde su lugar originario hasta otro lleno de peligros, siendo en la mayoría de las ocasiones engullidos por monstruos o teniendo que descender a la oscuridad, al sitio de la muerte o a su propia muerte, para después renacer de alguna manera. Ese momento de muerte expresado a veces como devoramiento por el monstruo, es interpretado por el psiquiatra suizo como el proceso mediante el cual la consciencia, en cierto punto de desarrollo, debe detenerse y regresar a eso materno que tanto aterroriza, pues amenaza con destruir lo tan difícilmente logrado. En muchos mitos ese terror cede ante la curiosidad que genera el encontrar en esos lugares oscuros a ciertos personajes conocidos (ancestros, amigos ya fallecidos, etc.) que proveen de imágenes o herramientas que servirán para encontrar la salida. ¿Porqué ve Jung esto como un paso necesario y no como un asunto patológico? Su clínica está llena de casos en los cuales el Yo ha querido tomar las riendas de la vida, lo ha logrado y luego ha fracasado en su lucha por sostener permanentemente ese estado de bienestar. Es común encontrar en sus informes sobre pacientes, a hombres que acumularon una gran fortuna, a herederas y condesas victorianas, hombres de negocios norteamericanos, que en la mitad de la vida y tras lograr un éxito rotundo, entraron en depresión, ansiedad o en impotencia sexual. Jung se da cuenta de que la patología en todos esos casos induce a una regresión necesaria, a un movimiento que, aunque se representa  inicialmente como una revisión del pasado personal y las vivencias infantiles, parece continuar hacia una fuente creadora de imágenes que nos se corresponde exactamente con lo reprimido individual, que es lo inconsciente mismo. El trabajo con los sueños y otras metodologías que inducen al contacto con la imaginación, son implementados por Jung como vías de acceso a ese espacio de la psique del que, dicho sea de paso, depende toda nuestra realidad.  El viaje hacia ese núcleo productor de imágenes y el contacto con ellas tiene la función de corregir, compensar o enriquecer el estado consciente. Para Jung entonces la regresión no sólo no es patológica, es profundamente necesaria, es casi una indicación terapéutica y podría resultarnos inevitable, algo que el Ego puede llegar a sentir como tragedia o fatalidad. 

Pero es que Jung había experimentado él mismo este fenómeno. En el año 1912 publica la segunda parte de su obra “Símbolos de transformación”, en la que propone una lectura del mitologema del héroe como representación de la energía psíquica que puede y debe ir hacia adelante y que expresa el impulso de la consciencia hacia la individuación, pero que en muchos casos debe ir también hacia atrás o hacia las profundidades, para hacer a la experiencia consciente adulta algo más completa y para prepararse para la vejez y la muerte. En este libro comienza a elaborar su planteamiento de que lo materno va más allá de la madre personal, de lo que ella hizo o no hizo, de lo que dijo o no dijo y del grado de simbiosis que hayamos compartido con ella. Hoy en día, cuando viene creciendo el número de teorías y de terapias que literalizan lo materno en las madres, Jung resulta particularmente interesante (o molesto), pues nos invita a contemplar la regresión como un movimiento hacia una fuente creativa tremendamente ajena a la madre personal y que puede ser concebida con mayor precisión como algo colectivo, es decir, como un arquetipo. 

Tras la publicación de aquella obra Jung se vería obligado a llevar a cabo su propio viaje, o como lo denominaba usando el vocablo griego usado para el viaje del héroe, su propia NEKIA. Jung también era el tipo exitoso, con dinero y famoso al acercarse a la mitad de su vida. Años antes de conocer a Freud, su labor como psiquiatra en el estudio y tratamiento de la esquizofrenia o, como se le llamaba en aquellos días, la “demencia precoz”, le habían dado un gran reconocimiento, lo mismo que sus publicaciones sobre el contenido de los delirios psicóticos y sus primeras conferencias sobre los complejos psicológicos. Ahora, con 36 años, era ya el prestigioso presidente reelegido de la recién fundad API y Freud, el estudioso de la psique más importante de la época, le había nombrado su príncipe heredero, el encargado de llevar el psicoanálisis hacia el mundo no judío. Junto con Freud había sido invitado a varias universidades de E. U. e Inglaterra a impartir conferencias y seminarios (el libro del que hablamos marcó, de hecho, la separación de los dos hombres). En cuanto a la vida material le había ido bien, pues se había casado con la heredera de la segunda fortuna más grande de Suiza con quien ya tenía hijos y se encontraba en embarazo del tercero. 


Y sin embargo Jung no estaba contento, o como diríamos en el lenguaje triunfalista y rimbombante de nuestros días, no era completamente feliz (sarcasmo). En ese punto se encontraba estancado, petrificado, debido a dos motivos fundamentales: por un lado sus objeciones a la teoría de Freud habían crecido hasta el punto de tener qué hacerlas públicas, pero sentía que no tenía algo sólido para ofrecer en su lugar, y por otro, estando casado de una manera “tan correcta”, se había enamorado de una joven brillante, su alumna Toni Wolff. Es aquí donde lo encontramos repudiado por Freud y su círculo más cercano y sentimentalmente afectado tanto por el rompimiento con el fundador del psicoanálisis como por una confusión erótica que no lograba resolver, o que no quería resolver mediante la simple huida hacia la negación (cosa que Freud ya le había recomendado 8 años antes, al involucrarse con otra paciente).  

Jung siente que no es capaz de continuar. Renuncia a su trabajo como docente universitario y dice conservar unos pocos pacientes, aquellos que mejor le pudieran comprender, es decir, quienes pudieran acompañarle a él. Entonces comienza el viaje, la Nekia, que está escrita y dibujada en El Libro Rojo. 

Ahora quisiera justificar el por qué narrar toda esta historia, este chisme, conectándolo con el asunto que nos ocupa. El fracaso del Yo puede ser vivenciado de diferentes maneras, cuando Jung murió un periódico londinense tituló la noticia de la siguiente manera: “Murió el psicótico que se curó a sí mismo”, con lo cual inició la leyenda negra según lo cual los personajes que aparecieron frente a Jung durante sus años de encierro, mujeres y hombres, animales como serpientes y palomas, lugares como castillos, bibliotecas, pantanos, cuerpos en putrefacción, etc. etc., se corresponderían con las alucinaciones de un loco que logró engañar a gran parte de estudiosos de la psique, haciendo pasar su delirio por una teoría psicológica. A mi no me parece del todo disparatada esta explicación, ya que la totalidad de teorías humanas me parecen delirios útiles con los cuales construimos lo que llamamos la realidad y que a muchos nos sirven para ganarnos la vida.

Pero lo que ustedes encuentran en el Libro Rojo tiene por sí mismo una importancia. Usted comienza a leer y se encuentra con un drama tremendo, el encuentro del mismo Jung con una serie de figuras que le fascinan, le atemorizan o le atacan, y con las cuales él decide dialogar. Aunque el colorido en varias imágenes es tremendo, hay qué hacer notar que al principio habla de que siente que se desliza por una cueva bajo el suelo, un socavón oscuro de miles de kilómetros, hasta llegar a montañas en las que aparecen las primeras figuras. Jung pregunta sus nombres y ellos le dicen que son Elías y Salomé. 

Más adelante aparece el alma de Jung, quien le dice que él no sabe nada de ella, que lo que tiene son teorías elegantes, ideas que ella misma le ha enviado (le dice que sus ideas no son de él aunque su Yo se precie de ello), pero que, en definitiva, él deberá aprender quién es ella en realidad, qué es ella, por la vía de la experiencia. 

Jung se dedica a hacer estos viajes conscientemente, dice que, al principio, la experiencia se le impuso debido a su debilidad, pero que luego decidió hacerlo voluntariamente figurándose en su imaginación el túnel y la caída, para después permitir que las imágenes emergieran. 


Toma nota de toda esta aventura en unas pequeñas libretas negras que han sido publicadas recientemente (Los Libros Negros), en las que transcribía los diálogos con las figuras y hacía bocetos que luego perfeccionó en El Libro Rojo que todos conocemos. En el libro también vertió los diálogos, las preguntas y respuestas y sus reacciones emocionales. Aquí quiero resaltar dos elementos fundamentales: el hecho de que no fue un mero juego fantasioso de Jung, algo que cualquiera de nosotros podría hacer al decirse: “cerraré los ojos y me imaginaré que vuelo sobre la universidad”; Jung siempre defendió que, más que un simple fantaseo, se trató de una entrega del Yo al reino de las imágenes, y que este reino se vivió de la manera más corporal y emocional posible. Por ello encontramos asco, tristeza, desaliento, alegría y una corporización que le llevó, en ocasiones, a caminar por el jardín dialogando con un viejo que para él se transformó en el guía interior de todo aquello. Un viejo que dijo llamarse Filemón. 

En otras palabras, Jung estaría viviendo un estado regresivo, hacia el polo primitivo de la psique en el que reina la imagen sensorial, una especie de ensueño durante el cual decide tomar un papel activo, lo cual es el segundo elemento a resaltar. En varias ocasiones se presentaron peligros reales, por ejemplo, cuando una figura le dijo que él tenía qué matarse debido al crimen que había cometido, el asesinato del héroe (en otra escena Jung había sido inducido por un personaje de turbante, de piel oscura, a matar a Sigfrido, el gran héroe de la mitología nórdica); otro peligro se presentó cuando una mujer le dijo que lo que él estaba haciendo era arte, que él en realidad era un artista incomprendido. Frente a ambas figuras logra defenderse, confrontarlas mediante ese papel activo de quien también puede cuestionar y cuestionarse frente a lo inconsciente. Debemos anotar que, tras el asesinato de Sigfrido, Jung había visto una cabeza flotando en un río de sangre, lo que le pareció que podía significar que su función superior, el intelecto representado en la cabeza, debía de ser cortado, suspendido, para poder permitir la emergencia emocional y sentimental que él debía aceptar y cuya represión, como confirma después, era la causa de su crisis. 

Como vemos, durante la experiencia hay un alguien que supone e incluso interpreta, y al cual estas suposiciones le permiten tomar distancias de las fuerzas mortíferas que también subyacen en ese lugar de totalidad, tal como he afirmado. Tras el asesinato del héroe, la culpa pone a Jung en contacto con su propia muerte a través de la voz de una mujer que le induce al suicidio y aunque tenía siempre un revolver en la mesita de noche, pudo sobrevivir gracias a esa atención consciente que se diferencia, esa actitud activa del Ego, muy diferente a aquella forma pasiva que se entrega pasivamente a un complejo y que podría llegar a obedecer ciegamente a la culpa, una de las formas preferidas del Ego para sentirse mejor. 

Al salir de la crisis, Jung ha reconocido varias figuras arquetípicas con las cuales cualquier psiconauta, para utilizar el término propio de las primeras experiencias con LSD, podría encontrarse. La Serpiente, representante antigua de lo inconsciente, pero también de la madre primordial y de lo demoníaco, de lo femenino y de la curación, por nombrar sólo algunos de sus significados. El guía, en este caso en la forma de un bibliotecario que le dice a Jung que el librito de su infancia “La Imitación de Cristo”, es un engaño, con lo cual lo conduce a la reflexión sobre la figura de Cristo no como algo que se deba imitar en lo que hizo sino en la forma como lo hizo, es decir, en la expresión de su propia naturaleza. El Rojo, un personaje que se manifestó como El Diablo, aquel que sólo sabe reír y hacer burla, frente a un Jung que se había vuelto demasiado serio (Jung dice que le enseñó seriedad mientras que aquel le dio el don de la risa). Por supuesto “el Ánima”, en todas sus formas, como Salomé la seductora y cortadora de cabezas, la doncella rubia atrapada en un castillo en medio de un pantano, encerrada allí por un erudito (la razón fría y desconectada del sentimiento) y la serpiente que al final haría una dupla con la paloma, como partes del alma terrestre y aérea, funciones del sentimiento y del pensamiento. 

Y muchísimos más. Pero creo que con esto puedo acercarlos a algunas intuiciones. La primera, que todo ser humano que experimente un viaje interior, viajará al mismo sitio, al núcleo generador de imágenes que llamamos el inconsciente colectivo, la segunda, que podría sernos de utilidad el preguntarnos si es posible implementar la actitud activa de la consciencia en los viajes con sustancias para evitar identificaciones y "posesiones" de diferente grado, eso que muchos han llamado el "quedarse en el viaje". Y por último, la posibilidad de que un saber sobre los arquetipos, las estructuras psíquicas  responsables de los mitos, los sueños, los delirios psicóticos, las visiones sagradas, la salud y la enfermedad de todo ser humano en todo tiempo y lugar, podría sernos también de utilidad a la hora de comprender lo percibido. En psicología analítica se habla del funcionamiento constante de un arquetipo denominado el Self, el arquetipo de la unidad, de la integración de los opuestos que todo niño, todo ser mítico, todo soñador y todo viajante conoce sin saberlo, el cual podría ayudarnos a transitar de manera consciente aquello que persigue la psique al mostrarnos lo que nos muestra. 

Finalmente quisiera anotar que, a partir de su experiencia, Jung construye una metodología a la que llama Imaginación Activa. Con ella buscaba replicar en sus pacientes aquella experiencia suya bajo dos advertencias, por un lado, cuidarse de no aplicarla a pacientes que ya tenían un contacto demasiado estrecho con lo imaginario o que tuvieran tendencias psicóticas, y por el otro el requerimiento de un Yo capaz de actuar frente a lo inconsciente con cierta naturalidad, sin autoengañarse fantasiosamente, reaccionando mediante el diálogo o la expresión plástica (dibujo, escritura, danza, etc.).  La exigencia es fuerte pues se presentan los mismos problemas que se presentan cuando uno pretende trabajar con sus propios sueños, la facilidad con que puede esconderse de ciertas verdades que allí aparecen y decirse lo que dolorosa o placenteramente se quiere decir.

Jung había experimentado los peligros que en las conferencias anteriores se han hecho notar frente a la exploración de algo tan poderoso como estas imágenes cargadas emocionalmente, imágenes vivaces, autónomas que, por lo tanto, no tienen porqué estar interesadas en lo que a nosotros nos parece “lo bueno”. Imágenes que son naturaleza pura, como el tigre que no piensa en hacerte mal al atacarte, sino que solamente es tigre. Por ello necesitamos de herramientas para nuestra Nekia, brújulas, algunas guías que permitan al Ego jugar y no sólo ser juguete. Para algunas personas que he conocido en consulta y fuera de ella, ha resultado nefasto el dejar que la sustancia trabaje sola, se que esto es tema de discusión actual, pero por mi formación, prefiero participar activamente de toda experiencia trascendente y estas lo son.  Por ello Jung no hizo más que alertar sobre los riesgos de este tipo de acercamientos al inconsciente, creando, al mismo tiempo, un método para llevarlos a cabo. Nosotros somos muy pequeños frente a todo eso, lo reconocemos y por ello estamos aquí conversando, preguntándonos, abriendo los ojos para llegar a tener el sueño de despertar. 


Lisímaco Henao H. 

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lunes, 15 de septiembre de 2025

CURSO EN 4 SESIONES: Eros y Psique. A través del Amor: el devenir del alma.

Iniciamos una serie de 4 encuentros en torno al devenir del alma femenina y masculina a través de múltiples experiencias generadas por el amor, mediante la revisión de un antiguo relato romano, el de "Eros y Psique". Serán protagonistas el deseo, el duelo, los celos, la libertad, el apego, la costumbre, las pruebas a las que parece someternos el amor y la forma como este nos transforma. 

Psique, Complejos y Arquetipos en mitos, cuentos y otros relatos fantásticos. 



Fechas: Martes 23 y 30 de septiembre, y 7 y 14 de Octubre.

Horario: 7 a 9 p.m. hora de Colombia.

Medio: Zoom (en caso de inasistencia se ofrece grabación por 12 horas). 

Incluye materiales para cada sesión. 

Costo total: 500.000 COP ó 130 USD

Medios de pago: cuenta bancaria en Colombia, paypal o western union. 

Información e inscripciones: eventos@jungcolombia.com






jueves, 24 de julio de 2025

DIPLOMADO de actualización en Psicología Junguiana.

 "Psique, Complejos y Arquetipos 

en Cuentos de hadas, Mitos y otras narraciones extraordinarias"

"Psique es imagen", con esa premisa en mente, máxima por excelencia de la propuesta de Jung, invitamos a este programa de actualización en psicología analítica, que nos permitirá acercarnos a nuevos relatos y nuevas miradas, surgidas de la propuesta de aquel maestro nacido hace 150 años

Para preguntas y medios de pago escriba a

eventos@jungcolombia.com

(Es posible inscribirse a cada módulo por separado).



Módulo 1: 

Arquetipos y complejos en Cuentos de Hadas y otras narraciones extraordinarias. 

(Agosto 19 y 26, Septiembre 2 y 9)

 Textos base: 

"Símbolos de redención en los cuentos Hadas" M.L. von Franz.

"Mujeres que corren con lobos" C. Pínkola Estés


Módulo 2: 

Amor, belleza y tragedia como caminos del alma en "Eros y Psique".

(Septiembre 23 y 30, Octubre 7 y 14)

Textos base: 

"De Eros y Psiqué" Rafael López Pedraza.

"Los dioses de Grecia". W. F. Otto


Módulo 3

Eros y Logos/Ánima y Ánimus: Conflicto y silenciamiento del alma en "Apolo y Cassandra" 

(Octubre 28 y Noviembre 4, 11 y 18)

Textos base: "El Complejo de Cassandra" L. Shapira.

"La Naturaleza del amor" V. Kast.




Modalidad VIRTUAL
. En caso de faltas se pone a disposición la grabación durante 12 horas.


Martes 7 p.m. Hora de Colombia (2 horas por sesión, 4 sesiones por módulo, 24 horas en total).

Se hace una pausa entre cada módulo (Ver fechas).


500.000 COP ó 130 USD por cada módulo


Con descuento por pago del diplomado completo:

1.350.000 COP ó 350  USD



Aunque este diplomado no tiene prerrequisitos en particular, si sientes que necesitas afianzar o retomar nociones básicas, te invitamos a hacer el curso introductorio gratuito que ya se encuentra completo en nuestro canal de youtube. Da click aquí para verlo. 


Docente:

Lisímaco Henao Henao

Psicólogo (U. de A. Medellín 2000)

Mt. Psicología Analítica (ICGJ-SEPA-U.R.L. Barcelona 2003)

Analista Junguiano (IAAP Copenhagen 2013).

Supervisor didacta (IAAP Bogotá 2018).

Experiencia docente universitaria de 10 años

Experiencia como terapeuta y analista de 25 años.

Ponente en congresos internacionales.

Autor de 3 libros. 


Inscríbete enviando un correo a eventos@jungcolombia.com

*Este Diplomado se rige por el artículo 2.6.6.8 del Decreto Único Reglamentario del Sector Educación 1075 de 26 de mayo de 2015 y No conduce a titulación oficial de aptitud profesional. Se certifica asistencia por parte del profesional a cargo.


lunes, 5 de mayo de 2025

CÍRCULO DE SUEÑOS MAYO 10 (2025)

Ver la grabación dando click aquí  

Experiencia gratuita, presencial y virtual

Los Círculos de sueños son una experiencia de encuentro frente a un material siempre inédito y al mismo tiempo reconocible en sus factores simbólicos y arquetípicos. 

El Círculo tiene la función de establecer redes de imágenes entre los participantes, promoviendo la activación arquetipal que conduce a la sincronicidad, al sentido y al simbolismo que a todos compete como colectivo y al soñante en lo particular. 

Nuestro encuentro consta de una pequeña introducción "teórica" y la escucha de sueños de los participantes, en torno a los cuales haremos amplificaciones simbólicas que permitirán un acercamiento colectivo a la profundidad y esencia del sueño. Por supuesto evitaremos toda intervención "clínica" individual, pues para ello es necesario un conocimiento profundo de la situación consciente del soñante, en cambio, el material simbólico que alude a la parte colectiva de nuestra psique, permite un amplio margen para la conversación. En tiempos de automatización e IA, anhelamos el encuentro real, espontáneo y significativo. Hacia allá nos dirigimos. 


Presencial en 

Teatro Ateneo Porfirio Barbajacob


Virtual por Zoom (100 cupos): Pedir cupo a eventos@jungcolombia.com

Un link diferente para cada encuentro.


Virtual por Youtube (Canal "Casa Jung"): Con chat exclusivo para suscriptores. 


Día: Sábado 10 de Mayo


Hora: 2 a 4 p.m. Hora de Colombia. 


Los encuentros son independientes entre sí.


¡Te esperamos!




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"La función principal de los sueños es intentar restablecer nuestro equilibrio psicológico"


"Quien mira para afuera sueña, quien mira para adentro despierta"


Carl Gustav Jung.


miércoles, 23 de abril de 2025

ENCUENTRO CON C. G. JUNG. Por Mircea Eliade

 El encuentro entre C. G. Jung y el filósofo e historiador de las religiones de origen rumano Mircea Eliade, fue el cruce de los caminos de dos estudiosos y al final sabios del espíritu humano. El Círculo Eranos, mítico lugar de concurrencia de algunas de las mentes más destacadas del mundo, fue el escenario de muchas de sus conversaciones. (Puedes conocer a Eliade en youtube dando click aquí)


En estas páginas Eliade recoge esa experiencia en los últimos años de vida de Jung. Su interés en las religiones nuclea esta reflexión, ya que Jung había escrito una de sus últimas obras "Respuesta a Job", un libro profundamente psicológico, centrado en la metáfora bíblica de las pruebas al ser humano y la encarnación de Dios, de la que se extraen conocimientos sobre las dinámicas y evolución de la psique humana. 



Encuentro con C.G Jung

Extracto de "El Vuelo Magico" (Mircea Eliade. 1ª Edición: "Rencontre avec Jung", en Combat, 9 de octubre de 1952)


Este verano en Ascona se ha hablado mucho de Job y Yahvé; el último libro de Jung se llama, en efecto, Respuesta a Job. Como todos los años desde 1932, el profesor Jung ha pasado la segunda quincena de agosto en Ascona, a orillas del Lago Mayor, para asistir a las conferencias organizadas por el círculo Eranos. Algún día tendrá que escribirse la historia de este círculo tan difícil de definir. Fue Rudolf Otto quien le dio nombre: en griego, eranos significa «comida frugal donde cada uno aporta su parte». Eranos es la creación del entusiasmo, de la voluntad y de la perseverancia de la Sra. Olga Fröbe-Kapteyn, holandesa educada en Inglaterra pero establecida en Ascona desde hace treinta años. Interesada por el simbolismo, apasionada por las investigaciones de Jung, la Sra. Olga Fröbe-Kapteyn se ha propuesto invitar todos los años a un cierto número de sabios para discutir un tema común desde la perspectiva de la especialidad de cada uno de ellos. Así, se han tratado temas tan diferentes como El Hombre y la Máscara, la Gran Diosa, la Meditación en Oriente y Occidente, el Tiempo, el Yoga, los Ritos, etc. La intención de Eranos consiste en considerar el simbolismo desde todos los ángulos posibles: psicología, historia de las religiones, teología, matemática e incluso biología. Sin dirigirlo directamente, Jung es el spirítus rector de este círculo al que ha comunicado sus primeras investigaciones sobre la alquimia, el proceso de individuación y, recientemente (1951), sus hipótesis concernientes a la sincronicidad. Un editor con coraje y clarividencia, el Dr. Brody, se ha encargado de publicar los textos de estas conferencias. Hoy en día los veinte volúmenes de Eranos-Jahrbücher constituyen con sus ocho mil páginas una de las mejores colecciones científicas referidas al estudio de los simbolismos.






   A sus setenta y siete años el profesor Jung no ha perdido nada de su extraordinaria vitalidad, de su sorprendente juventud. Ha publicado uno tras otro tres libros nuevos: sobre el simbolismo del Aíon, sobre la sincronicidad y, finalmente, esta Respuesta a Job que ha provocado ya reacciones sensacionales, sobre todo entre los teólogos.


   -Siempre había pensado en este libro -me confiesa el profesor Jung, una tarde en la terraza de la Casa Eranos-; pero he tardado cuarenta años en escribirlo. Cuando leí por vez primera, aún niño, el Libro de Job, quedé terriblemente conmocionado. Descubrí que Yahvé era injusto, que incluso es un malhechor. Pues se deja persuadir por el diablo. Acepta torturar a Job por la sugestión de Satán. En la omnipotencia de Yahvé, ninguna consideración hacia el sufrimiento humano. Por lo demás, aún subsisten en ciertos escritos judíos rastros de la injusticia de Yahvé: en un texto tardío, Yahvé pide la bendición del gran sacerdote, como si el hombre fuera superior a Él...

   -Pudiera suceder que todo esto fuera una cuestión de lenguaje. Pudiera ser que lo que usted llama «injusticia» y «crueldad» de Yahvé no fueran más que fórmulas aproximativas, imperfectas, para expresar la total trascendencia de Dios. Yahvé es «aquel que es», por tanto está por encima del Bien y del Mal. Es imposible captarlo, comprenderlo, formularlo; por consiguiente, es a la vez «el misericordioso» y «el injusto». Eso es un modo de decir que ninguna definición puede circunscribir a Dios, ningún atributo lo agota...

   -Yo hablo como psicólogo -continúa el profesor Jung- y, sobre todo, hablo del antropomorfismo de Yahvé¿ y no de su realidad teológica. Como psicólogo compruebo que Yahvé es contradictorio y también creo que se puede interpretar psicológicamente esta contradicción. Para poner a prueba la fidelidad de Job, Yahvé concede a Satán una libertad casi sin límites. Ese hecho no carece de consecuencias para la humanidad: se esperan acontecimientos futuros muy importantes a causa del papel que Yahvé pensó tener que ceder a Satán. Ante la crueldad de Yahvé, Job calla. Ese silencio es la más hermosa y noble respuesta que el hombre haya podido dar a un Dios todopoderoso. El silencio de Job anuncia ya a Cristo. En efecto, Dios se hace hombre, Cristo, para redimir su injusticia con respecto a job...

    El teólogo protestante Hans Schär, al que ya se debe un bello volumen sobre la psicología religiosa de Jung, se pregunta si dentro de cien años Respuesta a Job no será considerado un libro profético. Cuando Jung había publicado sus primeros estudios sobre el inconsciente colectivo y, por consiguiente, se había despegado del freudismo, parece ser que Freud decía de su antiguo colaborador: «Al principio era un gran sabio, ¡pero ahora se ha convertido en profeta!». ¡En la broma del Maestro algunos ven el mayor de los elogios: en efecto, consideran al profesor Jung como un profeta de los tiempos modernos. Pues si Freud tuvo el gran mérito de descubrir el inconsciente personal, Jung descubrió el inconsciente colectivo y sus estructuras, los arquetipos. Y con ello aportó una luz nueva a la interpretación de los mitos, las visiones y los sueños. Más aún: muy pronto Jung se liberó de los prejuicios cientifistas y positivistas del psicoanálisis freudiano: no redujo la vida espiritual y la cultura a epifenómenos de complejos sexuales de la infancia. Finalmente Jung tiene en cuenta la Historia: mira la psique como naturalista y como historiador; según él, la vida de las profundidades psíquicas es la Historia. Dicen los junguianos que sus descubrimientos cambiarán completamente el universo mental del hombre moderno. Freud no se equivocó: Jung no podía quedarse en ser un simple «sabio», tenía que ampliar cada vez más el horizonte de sus descubrimientos y trazar un camino para que el hombre moderno saliera de su crisis espiritual. Pues para Jung, como para muchos otros, el mundo moderno está en crisis, y esta crisis está provocada por un conflicto aún no resuelto en las profundidades de la psique.

    -El gran problema de la psicología -continúa Jung-, es la reintegración de los contrarios: eso se encuentra por todas partes y en todos los niveles. Ya en mi libro Psicología y alquimia (1944) tuve ocasión de ocuparme de la integración de Satán. Pues mientras Satán no sea integrado, el mundo no se curará y el hombre no se salvará. Pero Satán representa el Mal y ¿cómo integrar el Mal? Sólo existe una posibilidad: asimilarlo, es decir, elevarlo a la conciencia, hacerlo consciente. Eso es lo que la alquimia llama «conjunción de dos principios». Porque realmente la alquimia retorna y prolonga el cristianismo. Según los alquimistas, el cristianismo ha salvado al hombre, pero no a la naturaleza. El alquimista sueña con curar el mundo en su totalidad: la piedra filosofal es concebida como el Filíus Macrocosmi que cura el mundo. El fin último de la «obra» alquímica es la apokatastasís, la Salvación cósmica.

Mircea Eliade, C. G. Jung y Henry Corbín en Ascona
durante uno de los encuentros del Círculo Eranos.
    Jung ha comprendido muy bien que la alquimia, desde sus orígenes hasta su fin, no fue sólo una pre-química, una «ciencia experimental» embrionaria, sino una técnica espiritual. El objetivo de los alquimistas no era estudiar la Materia, sino liberar al Alma de la materia. Jung llegó a esta conclusión leyendo los textos de los alquimistas clásicos. Se sorprendió ante la semejanza entre los procesos alquímicos por los cuales se pensaba obtener la piedra filosofal y las imágenes en los sueños de algunos de sus pacientes que, sin darse cuenta, estaban trabajando en la integración de su personalidad. En estudios acerca de la alquimia asiática publicados entre 1935 y 1938, mostramos que las operaciones de los alquimistas chinos e indios perseguían igualmente la liberación del alma y la «perfección de la materia», es decir, la colaboración del hombre en la obra de la naturaleza. Esta convergencia de resultados adquiridos en ámbitos diferentes y por métodos diferentes nos parece una confirmación manifiesta de la hipótesis de Jung.


   -He estudiado alquimia durante quince años, pero no se lo dije nunca a nadie. No quería sugestionar ni a mis pacientes ni a mis colaboradores. Pero después de quince años de investigaciones y de observaciones, las conclusiones se impusieron con una fuerza ineluctable: las operaciones alquímicas eran reales, sólo que esa realidad no era fisica sino psicológica. La alquimia representa la proyección de un drama en términos de laboratorio que es a un tiempo cósmico y espiritual. El opus magnum tenía como finalidad tanto la liberación del alma humana como la curación del Cosmos. Lo que los alquimistas llamaban «materia» era en realidad el «sí mismo». El «alma del mundo», anima mundi, identificada por los alquimistas con el spírítus mercurius, estaba aprisionada en la materia. Por eso los alquimistas creían en la verdad de la materia: pues la materia era en efecto su propia vida psíquica. Se trataba de liberar esa materia, de «salvarla»; en una palabra, obtener la piedra filosofal, es decir, el «cuerpo glorioso», el corpus glorificationís. Pero ese trabajo es difícil y está sembrado de obstáculos: la «obra» alquímica es peligrosa. Ya en el inicio se encuentra al «Dragón», el espíritu ctónico, el «Diablo», o como lo llaman los alquimistas, el «Negro», la nigredo. Y ese encuentro produce sufrimiento. La «materia» sufre hasta la desaparición de la «negrura»; en términos psicológicos el alma se encuentra en las ansias de la melancolía luchando con la «Sombra». El misterio de la conjunción, misterio central de la alquimia, persigue justamente la síntesis de los opuestos, la asimilación del «Negro», la integración del Diablo. Para el cristiano «despierto» eso constituye un acontecimiento psíquico muy grave, pues es la confrontación con su «Sombra»: ésta representa la «negrura» (nigredo), lo que permanece separado, es decir, lo que jamás podrá ser totalmente integrado en la persona humana. Al interpretar la confrontación del cristiano con su «Sombra» en términos psicológicos, se descubre el miedo secreto de que el Diablo sea más fuerte, de que Cristo no haya logrado vencerle completamente. De otro modo, ¿por qué se ha creído, y se continúa creyendo, en el Anticristo? ¿Por qué se ha esperado, y se espera aún, la llegada del Anticristo? Pues sólo después del reino del Anticristo y después de la segunda venida de Cristo, el Mal será vencido definitivamente en el mundo y en el alma humana. Todos estos símbolos y creencias son solidarias en el plano psicológico: siempre hay que luchar contra el Mal, con Satán, y vencerle, esto es, asimilarlo, integrarlo en la conciencia. En el lenguaje alquímico la materia sufre hasta la desaparición de la nigredo, cuando la «aurora» es anunciada por la cauda pavonis y aparece un día nuevo, la leukosis, albedo. Pero en ese estado de «blancura» no se vive en el sentido propio del término. De algún modo, es una especie de estado ideal, abstracto; para vivificarle se necesita «sangre» y hay que obtener lo que los textos alquímicos llaman la rubedo, lo rojo de la Vida. Sólo la experiencia total del ser puede transformar ese estado «ideal» de la albedo en una existencia humana integral. Sólo la sangre puede reanimar una consciencia gloriosa en la que se ha disuelto el último rastro de la «negrura» en la que el Diablo ya no tiene una existencia autónoma sino que se incorpora a la unidad profunda de la psique. Entonces la «obra», el opus magnum de los alquimistas, ha sido realizada: el alma humana está perfectamente integrada...

Círculo Eranos. Ascona (Suiza)
    No voy a analizar aquí esta grandiosa reconstrucción de la alquimia emprendida por Jung. Baste con recordar que la integración del «Mal» constituye para él el gran problema de la consciencia moderna. Algunos le han reprochado su esfuerzo orientado a la Unidad Total, a costa de sacrificar las polaridades, la abolición de contradicciones, la integración de Satán. Pero jung no pretende hacer ni teología ni filosofía de la religión. 

   -Yo soy un psicólogo. No me ocupo de lo que trasciende el contenido psicológico de la experiencia humana. Ni siquiera me planteo el problema de saber si es posible semejante trascendencia, pues en todos los casos lo transpsicológico ya no es asunto del psicólogo. Ahora bien, en el plano psicológico, me enfrento con experiencias religiosas que poseen una estructura y un simbolismo susceptibles de ser interpretados. Yo considero que la experiencia religiosa es real, es verdadera. Compruebo que semejantes experiencias pueden «salvar» el alma, pueden acelerar su integración e instaurar el equilibrio espiritual. Como psicólogo compruebo que el estado de gracia existe: es la perfecta serenidad del alma, el equilibrio creador, fuente de energía espiritual. Sin dejar de hablar como psicólogo, corroboro que la presencia de Dios se manifiesta en la estructura profunda de la psique como una coíncidentia oppositorum. Y toda la historia de las religiones, todas las teologías están ahí para confirmar que la coincídentia opposítonim es una de las fórmulas más utilizadas y más arcaicas para expresar la realidad de Dios. Como decía Rudolf Otto, la experiencia religiosa es numinosa, y yo como psicólogo distingo esa experiencia de las otras por el hecho de que trasciende las categorías ordinarias de tiempo, espacio y causalidad. últimamente he estudiado mucho la sincronicidad (brevemente expresado: la «ruptura del tiempo») y he comprobado que está muy cerca de la experiencia numinosa: espacio, tiempo y causalidad están abolidos. No pretendo establecer ningún juicio de valor acerca de la experiencia religiosa. Compruebo que el conflicto interior es siempre fuente de crisis psicológicas profundas y peligrosas; tan peligrosas que pueden destruir la integridad humana. Psicológicamente, ese conflicto interior se manifiesta por medio de las mismas imágenes y por el mismo simbolismo atestiguados en todas las religiones del mundo y utilizados también por los alquimistas. De ese modo he llegado a ocuparme de la religión, de Yahvé, Satanás, Cristo, la Virgen. Comprendo muy bien que un creyente vea en esas imágenes algo diferente de lo que yo, como psicólogo, tengo el derecho de ver. La fe del creyente es una gran fuerza espiritual y es la garantía de su integridad psíquica. Pero yo soy médico: me ocupo de la curación de mis semejantes. Por desgracia, la fe y sólo ella ya no tiene el poder de curar a ciertos seres. El mundo moderno está desacralizado; por eso está en crisis. El hombre tiene que volver a descubrir una fuente más profunda de su propia vida espiritual. Pero para ello tiene la obligación de luchar contra el Mal, de enfrentarse con su «Sombra», de integrar al «Diablo». No hay otra salida. Por eso Yahvé, job, Satanás, representan psicológicamente situaciones ejemplares: son como los paradigmas del eterno drama humano...

   
En toda su obra, que es inmensa, Jung parece obsesionado con la reintegración de los opuestos. A su modo de ver, el hombre no puede alcanzar la unidad más que en la medida en que logra superar los conflictos que lo desgarran interiormente. La reintegración de los contrarios, la coincidencia opposítorum, es la piedra angular del sistema de Jung. Por eso mismo está interesado en las doctrinas y técnicas orientales. El taoísmo y el yoga le han revelado los medios utilizados por el asiático para transcender las múltiples polaridades y alcanzar la unidad espiritual. Pero este esfuerzo orientado a la unidad por la integración de los opuestos se encuentra también en Hegel aunque sea en un plano bien distinto. Uno se podría preguntar si no se debería llevar aún más lejos la comparación entre Hegel y Jung. Hegel descubre la Historia y su gran esfuerzo tiene como fin la reconciliación del hombre con su propio destino histórico. Jung descubre el inconsciente colectivo, es decir, todo lo que precede a la historia personal del ser humano, y se dedica a descifrar las estructuras y la «dialéctica» con intención de facilitar la reconciliación del hombre con la parte inconsciente de su vida psíquica y conducirle a la reintegración de su personalidad. A diferencia de Freud, Jung tiene en cuenta la Historia: los arquetipos, estructuras del inconsciente colectivo, están cargados de «historia». Ya no se trata, como en Freud, de una espontaneidad «natural» del inconsciente de cada individuo, sino de una inmensa cantera de «recuerdos históricos»: la memoria colectiva donde en su esencia sobrevive la Historia de toda la humanidad. Jung cree que el hombre debería aprovechar más esa cantera: su método analítico está dirigido justamente a elaborar los medios para utilizarla.

Eranos
   -El inconsciente colectivo es más peligroso que la dinamita, pero existen medios para manejarlo sin demasiados riesgos. Cuando se desencadena una crisis psíquica, se está mejor situado que cualquier otro para resolverla. Se tienen sueños y «sueños de vigilia»: hay que esforzarse por observarlos. Se podría decir que cada sueño lleva a su manera un mensaje: no sólo te dice que algo no funciona en tu ser profundo, sino que además te proporciona también la solución para salir de la crisis. Pues el inconsciente colectivo, que te envía estos sueños, posee ya la solución. En efecto, nada se ha perdido de toda la experiencia inmemorial de la humanidad. Todas las situaciones imaginables y todas las soluciones posibles parecen estar previstas por el inconsciente colectivo. No tienes más que observar con sumo cuidado el «mensaje» transmitido por el inconsciente y «descifrarlo». El análisis ayuda a leer correctamente esos mensajes...

   Jung concede una importancia capital a la interpretación de los sueños, esa mitología camuflada en el hombre moderno. No deja de ser interesante recordar que el surrealismo, que representa el esfuerzo más sistemático de renovación de la experiencia poética contemporánea, había aceptado la realidad onírica. 0 mejor aún: el surrealismo ha perseguido, entre otras cosas, la integración del estado de sueño para conseguir la «situación total», más allá de la dualidad consciencia-inconsciencia. Por mucho que los freudianos le hayan acusado de ser más «teórico» que práctico, Jung no ha querido abandonar la perspectiva del psicólogo para proponernos una filosofía basada en la dialéctica de la coincidencia oppositorum. Pero es permisible esperar que sus discípulos retomen y prolonguen un día sus esfuerzos por precisar las relaciones entre la experiencia consciente del individuo y la «Historia» conservada en el inconsciente colectivo. Los sueños representan para Jung un lenguaje coherente y, tanto más rico aún por cuanto está libre de las leyes del tiempo y de la causalidad. Fue a consecuencia de sus sueños, que vanamente había tratado de interpretar en términos del psicoanálisis freudiano, cuando Jung llegó a suponer la existencia del inconsciente colectivo. Eso tuvo lugar en 1909. Dos años más tarde, Jung empezaba a darse cuenta de la importancia de su descubrimiento. Finalmente, en 1914, siempre a consecuencia de una serie de sueños y de «sueños de vigilia», comprende que las manifestaciones del inconsciente colectivo son en parte independientes de las leyes del tiempo y de la causalidad. Como el profesor Jung ha tenido a bien autorizarnos a hablar de esos sueños y de esos «sueños de vigilia», que han desempeñado un papel capital en su carrera científica, ofrezco seguidamente un resumen:

   En octubre de 1913, encontrándose en el tren que le llevaba de Zurich a Schaffhausen, le sucedió este extraño hecho: una vez en el túnel, pierde la conciencia de tiempo y de lugar, y despierta al cabo de una hora oyendo anunciar al conductor la llegada a Schaffhausen. Durante todo ese tiempo fue víctima de una alucinación, de un «sueño de vigilia»: veía el mapa de Europa y veía cómo el mar la iba cubriendo país por país empezando por Francia y Alemania. Poco tiempo después, todo el continente se encontraba bajo el agua, a excepción de Suiza, que era como una montaña muy alta que las olas no podían sumergir. Jung se veía sentado sobre la montaña. Y, al mirar mejor alrededor de él, se dio cuenta de que el mar era sangre: comenzó a distinguir sobre las olas los cadáveres, los tejados de las casas, vigas medio quemadas...

   Tres meses más tarde, en diciembre de 1913, se repite el mismo «sueño de vigilia» a la entrada del mismo túnel. («Era como una inmersión en el inconsciente colectivo», comprendería más tarde.) El joven psiquiatra se preocupa. Se pregunta si no estará «haciendo una esquizofrenia» (según el lenguaje de la época). Finalmente, algunos meses más tarde, sueña lo siguiente: se encuentra con un amigo durante el verano en los mares del sur, cerca de Sumatra. Por los periódicos se enteran de que Europa ha sido invadida por una ola de frío terrible como jamás antes se había conocido. Jung decide partir a Batavia y embarcarse para regresar a Europa. Su amigo le dice que viajará en un velero de Sumatra hasta Hadramaout y que luego continuará su camino por Arabia y Turquía. Jung llega a Suiza. Sólo ve nieve. Una viña inmensa se eleva en algún lugar con muchos racimos. Se acerca y se pone a coger racimos distribuyéndolos entre desconocidos que le rodean pero que no puede ver...

   -A su tercera repetición, el sueño llegó a inquietarme en el más alto grado. Justamente preparaba una comunicación sobre la esquizofrenia para el congreso de Aberdeen y me decía: «¡Hablaré de mí mismo! Probablemente me volveré loco después de la lectura de la comunicación ... ». El congreso tenía lugar en julio de 1914: exactamente en el período en que en mis tres sueños me veía en los mares del sur. El 31 de julio, inmediatamente después de mi conferencia, me enteré por los diarios de que la guerra acababa de estallar. ¡Por fin comprendía! Y cuando al día siguiente el barco me dejó en Holanda, no había nadie más feliz que yo. Ahora estoy seguro de que no me amenazaba ninguna esquizofrenia. Había comprendido que mis sueños y visiones procedían del subsuelo del inconsciente colectivo. Sólo tenía que trabajar para profundizar y dar validez a este descubrimiento. Y es a lo que me dedico desde hace casi cuarenta años...

   Poco tiempo después jung tuvo la alegría de recibir una segunda confirmación a su sueño. Los diarios no tardaron en hablar de las aventuras del capitán de barco alemán Von Mücke, que en un velero había recorrido los mares del sur desde Sumatra hasta Hadramaout y después se había refugiado en Arabia para alcanzar desde allí Turquía...