viernes, 3 de mayo de 2013

¿Qué es Casa Jung Medellín?

Casa Jung de Medellín. En texto e Imagen




"El ser humano es similar a una casa de huéspedes.

Cada día llega alguien nuevo a su puerta: una alegría, una decepción, algo difícil o doloroso se presentarán como visitantes inesperados.

Dales la bienvenida y acógelos a todos, incluso si es una muchedumbre de preocupaciones la que vacía tu casa de sus muebles. Trata a cada huésped honorablemente, ya que podría estar vaciándote para una nueva delicia.

Ve a la puerta de entrada y recibe con una sonrisa al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia, e invítales a pasar.

Sé agradecido con cualquiera que venga, porque cada uno ha sido enviado como guardián del más allá." Rumi

La Casa Jung es un centro móvil como el Sí-Mismo, un trozo de realidad vagabundo como el Trickster y un espacio que se inventa a si mismo como el Niño.

Esta casa viajera te recibe y te despide, te alberga pero no te retiene. Tomas lo que quieras, lo que puedas y lo que vaya con tu alma en este preciso momento.

Esta casa es elástica, se ensancha si lo necesitas y también se hace pequeña para poder acoger cada tempo, y para la humildad del aprendiz y del maestro.

Llega el médico, el abogado, el periodista, la arquitecta, la psicóloga, la antropóloga, el artista, la astróloga, el sociólogo, y el que no sabe nada más que escuchar (el que lo sabe todo). Aquí llegan todas las profesiones no mencionadas en esta lista, pero más importante aún, las personas comprometidas con esas profesiones y lo que implican. Llegan los que están por llegar.

Hemos soñado juntos con una gran institución y hemos despertado de ese sueño con la certeza de que La Casa por si misma es una gran institución.

Nos han visitado maestros del alma, terapeutas, artistas y todo tipo de gentes cuya energía está dirigida a la humanización de un ser humano constreñido a las imágenes del mundo (que son sólo la mitad de la realidad).

Yo tengo la llave pero todos tienen el deseo de saber que es la verdadera clave que abre las puertas hacia el alma. Y cuando se trata de saber, el compromiso es grande porque, siendo Casa Jung, no podemos eludir el compromiso de saber de lo más profundo, eso que recorre el cuerpo todo, el cuerpo tuyo, mío y del mundo; porque con Jung (y quienes vinieron después) hemos aprendido que nada puede hablarnos mejor del cuerpo y del alma que la imaginación.

En esta casa nos reunimos a estudiar las matrices de la imaginación, del mundo imaginal, para poder apreciar mejor sus productos. Aquí hablamos de sufrimiento, enfermedad, sanación y aceptación. Pero también de alegrías hablamos, de esperanzas y de anhelos latinoamericanos para el planeta, porque somos de aquí y de todas partes.

Nos encanta el verbo “psiquear”, acuñado por nuestro Rafael López-Pedraza, para denotar una actividad propia del ser humano, una actividad tan trascendente como inmanente, tan espontánea como volitiva. La actividad de hacer alma en la consciencia.

Esta es la Casa Jung, una casa para el alma. Algunos tenemos la llave pero tú abres las puertas.

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