viernes, 22 de mayo de 2020

Apuntes para un cineforo: "Aquarius" de Kleber Mendonça Filho

El alma del mundo y el mundo sin alma

Acerca de la película "Aquiarius" de Kleber Mendonça Filho (Brasil, 2016)

Puedes ver la película haciendo click aquí



Los alquimistas decían haber descubierto el camino para liberar al alma atrapada en la materia; para ellos cada objeto de su laboratorio tenía una forma específica que les recordaba de lo que ese objeto estaba dotado, la cualidad del espíritu que emanaba de él. Se trató de un grupo de personas perseguidas bajo la acusación de herejía, ya que a espaldas de la iglesia católica, llevaban a cabo una serie de rituales y utilizaban unas imágenes que, a aquella, le parecía que iban en contra del canon establecido. Luego vino la modernidad y la experimentación científica en el siglo XIX, naciendo entonces la química. La química tomó los descubrimientos más útiles de la alquimia tales como los instrumentos del laboratorio, muchos métodos de trabajo y, sobre todo, su descubrimiento de siete elementos químicos básicos. Todo lo demás fue arrinconado en el basurero de la historia y tratado como mera especulación o, peor, superchería barata. 


El alquimista - Revista Esfinge
"El alquimista ante el descubrimiento del fósforo". Joseph Wright 1771
Sin embargo en el siglo XX un psiquiatra suizo llamado Carl Gustav Jung retomó la investigación en el punto donde los alquimistas la habían dejado. Jung tuvo la visión suficiente para descifrar los códigos y claves de los alquimistas y dar con una realidad que, hasta ese momento, nadie había podido descubrir: que todo en la alquimia se trataba de la comprensión, a través de la materia, de procesos simbólicos que también se daban en el ser humano. Ya que los alquimistas escribían en clave para protegerse de la iglesia, Jung hubo de convertirse no sólo en uno de los mayores coleccionistas de libros alquimistas de toda Europa sino también en un gran hermeneuta. Así, haciendo extensas comparaciones y poniendo su mente y su corazón al servicio del misterio, pudo darse cuenta de que la alquimia compensaba un gran error del cristianismo, a saber: el abandono del cuerpo y de la materia por considerarlos depositarios de lo demoníaco (Joseph Campbell afirmó alguna vez que, al ser calificada la serpiente como forma del demonio, los occidentales desarrollamos una religión con una visión negativa de la naturaleza). La alquimia, en cambio, revaloraba a la naturaleza en todos sus sentidos, de tal manera que el cuerpo en general y la sexualidad en particular - que habían sido concebidos como cárceles del alma o como elementos que obstruían el desarrollo espiritual-, recibían una nueva atención. Jung, comprendiendo todo ello, retomó intuiciones del renacimiento y volvió a hablar del “anima mundi” o “Alma del Mundo”, un concepto que nos dice que todas las cosas están dotadas de una vida propia (animadas) y, también, de partes de nuestra vida.

En mi opinión, uno de los grandes temas de la película Aquarius es esta valoración del alma de las cosas o de la vida narrada por los objetos. Cada objeto en la casa de Clara y en la película misma está dotado de alma, da una constitución particular a su vida y sostiene la historia de muchas vidas. Se que la película tendrá muchos sentidos para muchas personas, si no fuera así no sería una verdadera obra de arte, pero a mí me llegó como un rayo esta nostalgia, este deseo por conectarme con las cosas y con su importancia que siempre me ha acompañado. En vez de un comentario extenso, he decidido simplemente basarme en los objetos de la película como argumentos en favor de mi opinión. 

1. La cómoda de madera. 

Ese mueble inerte está lleno de vida. Lo vemos por primera vez durante la fiesta de cumpleaños de Lúcia, esa reunión amorosa iluminada por las palabras de los sobrinos que exaltan a esta mujer especial, exploradora y revolucionaria, esa tía rara que, según James Hillman, todos necesitamos para
que nos muestre que hay muchas y variadas formas de ser, esa tía que luego pasará a ser la misma Clara, esa que en los entornos familiares valida la diversidad y la gran paleta de colores que puede significar ser un individuo. Aquí podemos encontrar algunas raíces de porqué Clara va a ser de una mente tan abierta frente a la homosexualidad de su hijo y a su propia sexualidad. Pero esta cómoda, este mueble, este pedazo de madera, es mirado continuamente por Lúcia mientras sus sobrinos hablan, como si quisiera decirnos con esa mirada que las bellas palabras dicen mucho, pero que ese objeto está hablándole a ella de su propia vida, de sus placeres, de sus búsquedas en medio de una revolución sexual que fue una revolución vital para muchas mujeres, algo que ella hará notar cuando toma la palabra. La cómoda estará presente de principio a fin de la película porque en esa misma casa familiar continuará viviendo Clara, y en varios encuadres nuestra atención será dirigida hacia el mueble. Heredar este mueble significa dar continuidad a búsquedas femeninas en ese entorno familiar. La cómoda, ahora al lado de la puerta, sigue siendo testigo de las luchas de Clara por ser ella misma, luchas que, según algunos, podría seguir llevando a cabo en otro apartamento, en uno con cámaras de seguridad y más comodidades, pero que para ella y para esa cómoda, sólo se viven allí, en el lugar de las paredes vivas.

2. LA CASA. 

Esto nos lleva a la casa, quizás el objeto mayor. ¿Han visto ustedes caerse una casa por abandono?. Es dramático. No se si se trate sólo de falta de mantenimiento físico, pareciera tener que ver con el abandono mismo, con una casa que se derrumba, que sufre, que decide morirse tras haber sido abandonada. Yo mismo tengo esa experiencia con la casa en que crecí y un día hube de derramar profundas lágrimas en el lugar de su destrozo. Aquí la casa es protagonista tan principal como la misma Clara. Esto es anunciado en la canción de cumpleaños que se canta al piano en dos ocasiones, en el aniversario de Lúcia y en el de Ladgane: recordémosla:

“Saludamos el gran día, que hoy conmemoras
Sea la casa donde vives
La morada de la alegría
El refugio de la buena fortuna
Felíz aniversario”.

Película: Aquarius - ENFILME.COMSe nos dice, de esta manera, que aquí de lo que se trata de es de una morada del alma y su fortuna (que aunque siempre esperamos que sea buena puede no resultar, debido a que La Fortuna es una diosa que reparte suertes según lo que cada uno necesita, no según lo que cada uno desea). Se trata, entonces, de algo más que ladrillos, cemento y pintura. La casa nos habla del paso del tiempo, ella sabe más de nosotros que nosotros mismos, cuando queramos recordar algo de la infancia bueno sería sentarse en el rincón de siempre y la casa nos susurrará al oído lo que necesitamos recordar, o pasar delante de esa casa. Ella no oculta nada, todo lo sabe y todo lo denuncia: una habitación recuerda el robo por parte de la muchacha del servicio y la cocina el sinnúmero de problemas que se han resuelto allí. La casa puede estar triste o alegre. Cuando está triste bueno es hacerla pintar, Clara lo hace porque escucha a su casa, es su amiga y confidente. A la casa no entra cualquiera. Los hombres que no saben más que de Bussines y que no saben del alma de las casas se quedan afuera. 

La casa sabe cosas. La sala y su sofá saben de ese momento de activación de la potente sexualidad de Clara. El momento en que sucede es decisivo: en el departamento de arriba se celebra una orgía, otro mecanismo de presión para que ella abandone la casa, entonces Clara llamará al Giggoló ¿se trata tan sólo de una activación instintiva?, en el ser humano, de manera diferente a como sucede con otros mamíferos, esto nunca sucede desarticulado del todo, por más que podamos acallar a ese todo por un tiempo. Se trata, junto al instinto sexual, de la activación de una necesidad profunda de activación arquetípica del animus, de lo masculino. Se va a necesitar la fuerza masculina que establece diferenciaciones claras y que permitirá a Clara decir finalmente “prefiero dar cáncer que recibirlo”, y defender su justicia y su dignidad, devolviendo las termitas que atentaron contra el alma de la casa y contra la suya.

¿Qué tanto influye el alma de la sala de tu casa en la selección del tipo de temas que allí se tratarán y resolverán?. En esa sala la hija puede quejarse, la madre puede defenderse; la hija habla del abandono que sintió, la madre se defiende hablando de todos los esfuerzos ignorados y el hermano ofrece una solución: tomar de la biblioteca el libro en el que la madre les pide perdón por la ausencia. ¿Tendrá algo que ver lo que sucede aquí con el influjo invisible del alma colectiva inserta en la casa?

La casa ingresa en nuestros sueños. Soñamos con nuestra casa pero también soñamos con partes de la casa que desconocemos. Comunmente se dice que se refiere a partes de la psique desconocidas para nuestra alma, pero también pueden tener que ver con partes inconscientes de la casa misma, partes que aún no hemos vivido intensamente, extensiones del alma de la casa que aún no hemos leído. Allí, en ese cuarto, vuelve a aparecer la empleada que robó pero, eso sí, viene a alertar sobre el cáncer que se avecina, que no es ya el cáncer de clara, es el cáncer de la casa que tiene unos culpables muy precisos.

Otros objetos que pueden ser tratados como la casa serían el sitio de baile, la playa y el restaurante, lugares llenos de alma en los que se encuentran los de siempre y las de siempre, esas conversaciones, esa complicidad de quienes han asumido su edad y el paso del tiempo. Donde se le dan permisos Clara y se le cuida de los tiburones, donde el periodista puede dar una mano. Los lugares prestan su alma, al alma de los encuentros.

3. Discos y Casettes. 

Crítica de “Aquarius”: cada objeto es una historiaDentro de un L.P. Clara encuentra toda una historia. Ese L.P. tiene valor porque suena de una manera determinada… pero no es sólo eso, Clara acepta sin problemas el streaming y la U. S. B. que pueden transmitir el alma de la música tanto como otros medios, pero no ha logrado que esos nuevos aparatos tecnológicos le cuenten historias como la de ese disco que compró hace años, esa música que dolió y ayudó a sacar el dolor, la que se danzó con el difunto esposo, esos pedazos de plástico y tecnología hablan desde su lugar y, si uno realmente vive con ellos, habita con ellos, puede escuchar cuando le piden que los reproduzca. Clara no rechaza la modernidad, lo que rechaza es la forma desalmada en que desean que elimine de su vida lo que le da sentido.

4. El Piano. 

Donde se canta cada aniversario, incluso el de la empleada que ya es familia y pertenece tanto al lugar como Clara. Porque en este juego alquímico del alma de las cosas, tendríamos que llegar a comprender también la forma como nos influye el habitar conjuntamente. Comenzamos a pertenecernos, pero también comenzamos a pertenecer a los objetos tanto como ellos a nosotros. Pertenecemos a esa casa, nosotros y quienes hayamos vivido suficiente tiempo allí. Ese piano presta su alma a la celebración de la vida de una mujer que ha trabajado allí por su bien y el de los habitantes. Ella ha sido tomada en cuenta por esa historia compartida, por esas personas a quienes sirve. Aunque se deja entrever esa relación burguesa entre empleados y empleadores, también es cierto que algo de eso se llega a romper con la visita a aquellas otras casas del “lado pobre”, a esas otras casas-almas, con su propio estilo y particularidad (con su propia riqueza entonces).


5. Tumbas y cementerios.

Necesitamos que nuestra alma descanse en un lugar con alma. Por eso el cuidado de las tumbas, ellas nos ayudan a recordar, a pasar por el corazón el amor y el conflicto de la vida en común. Nos recuerdan los huesos, los restos. Las tumbas hablan a nuestra alma de la gran verdad de nuestra transitoriedad, de lo pasajeros que somos.


6. Carros (autos).

Alguien pregunta ¿porqué esa importancia que antes le daban a tomarse fotos con el carro?. Obviamente eran objetos cargados de alma, tremendamente importantes por ser personajes en la familia, se les ponía nombre y uno se sentía orgulloso de un compañero como ese.





Finalmente, estas ideas pueden resultar muy extrañas para algunas personas, sabemos que proyectamos en los objetos partes de nuestra alma -como en el ejemplo que di de los sueños con casas-, pero poco nos permitimos sospechar acerca del alma de las cosas por sí mismas ¡quizás porque nos encanta hacer depender todo de nosotros! pero podría ser una forma nueva de amar al mundo, a sus cosas y sus seres, de cuidar entonces del planeta y de nuestros inventos, podríamos regresar, así al ANIMA MUNDI, al alma de las cosas, al espíritu atrapado en la materia. 

Lo que tenemos en definitiva es la presencia del arquetipo del Ánima, de lo femenino representado, por ejemplo, en Clara como Artemisa, esa diosa no sólo de la sexualidad sino también de la belleza de las cosas, del cuerpo del mundo. Se trata de un femenino "sano", que sabe tratar con lo masculino, la escena más representativa de esto es cuando ella pregunta los nombres y saluda a los dos obreros, ganándose con ello el derecho a ser auxiliada por ellos más adelante (le avisan de las termitas). Porque lo femenino que sabe tratar con lo masculino lo tendrá siempre como aliado y, por supuesto, viceversa.


Lisímaco Henao Henao.
Psicólogo U. de A. (Medellín 2000)
Master en Psicología Analítica U.R.L. (Barcelona 2003)
Analista Junguiano IAAP-SCAJ (Copenhaguen 2013)
Supervisor didacta IAAP (Bogotá 2018)

Doña Clara (Aquarius) - Película 2016 - SensaCine.com