lunes, 25 de mayo de 2015

Cursos semestre 2 de 2015. Virtuales y Presenciales.


Desde 2005 estamos contribuyendo a la discusión y esclarecimiento de los conceptos junguianos y su aplicación en la psicoterapia, los estudios culturales y la vida en general.

En dos de los cursos de este segundo semestre de 2015, nos atrevemos a avanzar en el viaje continuo dentro del universo simbólico, en un compromiso profundo con la imagen y su preponderancia como fundamento de toda realidad.

Mayores informes en eventos@jungcolombia.com

1. Rizoma: Clínica y Psicoterapia Junguiana.

"Imagen e Imaginación en psicoterapia"

En varios semestres hemos abordado importantes asuntos teóricos sobre nuestro quehacer y el quehacer del alma a través de la patologización y las imágenes inconscientes. Esta vez hemos decidido leer y jugar, pensar y hacer, en un grupo tipo taller que nos permitirá ver y conflictuar algunas ideas sobre posibles "herramientas prácticas"



2. Leyendo a Jung: Fundamentos de psicología junguiana.

"Amplificación, Imágenes y Símbolos Colectivos"

La búsqueda de certezas nos lleva a veces por trillados caminos que conducen a diccionarios de sueños y cosas parecidas, objetos que petrifican a la psique y su imaginería. Pero en esa tendencia dual que parece constituir todo lo humano aparece también la necesidad de trasegar por símbolos colectivos y significados arquetipicos, NO  con la intención de saber qué significa siempre una imagen en un sueño, una fantasía, una película o cualquier tipo de narración, sino para inspirarnos a través de los estudios de Jung y otros investigadores, para el gran ejercicio de la imaginación, el ejercicio de buscarla y dejarla suceder también.






miércoles, 15 de abril de 2015

El encuentro con la propia sombra y la autoestima. Rebeca Retamales Rojas.


Heinrich Wilhelm Tischbein. La gran sombra, 1805


La sombra es uno de los arquetipos más explorados actualmente, no sólo por la escuela junguiana, también por otras perspectivas teóricas que han encontrado en él una respuesta a la profunda división que nos habita, y cuyo estudio permite comprender no solo la estructura y funcionamiento de la psique individual, sino también fenómenos sociales como la guerra y el abuso de poder en todas sus formas.

La Dra. Retamales se ocupa en esta ocasión de la relación del autoconocimiento en el campo de la sombra, con uno de los conceptos contemporáneos más importantes en psicología: la autoestima.

La autora es psicóloga, Doctora en Medicina y profesora emérita de la Universidad de Alcalá (España) y Analista junguiana del Instituto C. G. Jung de Zurich. Actualmente se desempeña como vicepresidenta de formación de la Sociedad Española de Psicología Analítica (SEPA). Publicamos este artículo aquí con su autorización. 

Este y otros interesantes artículos en www.sepanalitica.es






EL ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA Y LA AUTOESTIMA 

Dra. Rebeca Retamales Rojas. 
Universidad de Alcalá. Departamento de Especialidades Médicas. 
Ponencia presentada en la Conferencia internacional “El Arte de la Paz”. Caracas 27 y 28 de Abril. Caracas 2007. 

El encuentro con la sombra implica una confrontación con uno mismo en el más amplio sentido de la palabra. Es decir, un encuentro con lo inconsciente, con aquella parte de la personalidad de la cual no siempre nos damos cuenta, pero que ejerce un efecto en nuestra vida que puede llegar a sorprendernos. En los sueños, en las imágenes que surgen en la mente, en la creación, en la intuición, en la obra de arte, en las experiencias que trascienden la realidad concreta, en los actos fallidos, en los lapsus de memoria, en los síntomas neuróticos se está manifestando esa parte de la psique. 

De acuerdo con la psicología de C.G. Jung la sombra, está constituida por el conjunto de las frustraciones, experiencias vergonzosas, dolorosas, temores, inseguridades, rencor, agresividad que se alojan en lo inconsciente del ser humano formando un complejo, muchas veces, disociado de la consciencia. La sombra contiene todo lo negativo de la personalidad que el yo, que es el centro rector de la parte consciente, no está siempre en condiciones de asumir y que, por lo mismo, puede llegar a frenar la manifestación de nuestra auténtica forma de ser y de sentir. 

En términos generales la sombra corresponde a la parte oscura del alma de todo ser humano 

Expresado de otro modo podemos decir que, en esa parcela de lo inconsciente se reúnen todas las miserias humanas que atañen al individuo y a las colectividades; experiencias, sentimientos, imágenes, símbolos que pueden ser personales y universales. La maldad, el egoísmo, la envidia, el ansia de dominio, de poder, la avidez por el dinero, los celos, la avaricia, la cursilería, holgazanería, presuntuosidad, indolencia, negligencia, la manipulación, la cobardía y muchos de nuestros miedos son emociones y sentimientos que no resulta fácil reconocer como componentes de nuestra personalidad. Muchas veces nos damos cuenta de ellos cuando nos inducen a conflictos con los demás, a manifestaciones agresivas inesperadas, a sentimientos de culpa, a muestras de egoísmo y hasta depresión inexplicables y que, sobre todo, no encajan con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Tampoco encajan con la imagen social que queremos dar. 

Normalmente cuando el individuo no puede asumir esas características en sí mismo, las atribuye a los demás, esto es las proyecta en los otros. Así podemos ver reflejados nuestros propios defectos, o limitaciones, en las actitudes negativas que adoptamos hacia los que nos rodean. Cuando los prejuicios y la crítica exacerbada nos impiden relacionarnos, con los vecinos, con los colegas, con las otras razas, con los extranjeros, con los otros países, está funcionando la sombra individual como una parte no integrada de la psique. Pero también los grupos, las familias, las organizaciones y los diferentes componentes de la estructura social tienen su propia sombra. 

Esta gran carga de negatividad conlleva un inmenso potencial de energía psicológica que puede llegar a invadir la consciencia produciendo unos efectos lamentables para las relaciones humanas. La capacidad destructiva de la sombra es muy poderosa y es responsabilidad individual luchar por su integración en la personalidad total para conseguir transformar esa misma energía en creatividad. Cuando esto ocurre se produce un crecimiento de la confianza en nuestras capacidades reales y la aceptación de las limitaciones que todo ser humano tiene activándose el potencial de desarrollo que hasta entonces no fluía. Entonces la creatividad se manifiesta en todos los niveles de la vida, no sólo el arte. 

Se ha dicho que la idea de la sombra de la teoría de Jung podría ser equivalente al concepto de inconsciente de Freud, sin embargo, la concepción energética de la psique de Jung implica la posibilidad de transformación de lo destructivo en constructivo. De lo instintivo negativo en energía vital.

Para Jung existen dos tipos de inconsciente; el inconsciente personal y el colectivo. El inconsciente personal contiene todas las experiencias, no conscientes, que atañen a la vida y la historia personal del individuo. El inconsciente colectivo se refiere a un conocimiento universal heredado que constituye un patrimonio de la humanidad presente en la mente individual. También se le denomina mente arcaica y, últimamente, mente filogenética. Allí se alojan experiencias, tendencias, conocimientos que atañen al pasado de una familia, de los pueblos y de la raza humana. 

Desde esta perspectiva, el concepto de inconsciente colectivo indica que el ser humano posee un potencial de sabiduría que va mucho más allá de lo que habitualmente usa y aplica. 

Situándonos en esta concepción de lo inconsciente podemos comprender que existe una sombra personal que corresponde a los aspectos negativos individuales y una sombra colectiva que corresponde a todo lo negativo y destructivo de la especie humana. Ambas formas de inconsciente se relacionan de modo que la sombra individual puede conectar con contenidos inconscientes colectivos potenciando su destructividad. Del mismo modo, lo inconsciente colectivo puede actuar sobre las mentes individuales constelando fuerzas de gran capacidad devastadora. La tortura, el secuestro, el terrorismo, el maltrato doméstico y tanto otros casos de crueldad pueden servir para ejemplificar como funciona esta relación entre lo inconsciente personal y lo inconsciente colectivo en cuanto a la figura de la sombra. 

El torturador puede adoptar a lo hijos de sus victimas y criarlos con el mismo amor y cuidado que a sus propios hijos. Su sombra personal ha sido activada y constelada por la sombra colectiva de quienes propician la tortura en el grupo, en una situación de guerra, de dictadura o similar. De ese modo, el individuo comete actos de infinita crueldad sin que esto le produzca el menor conflicto moral, porque se encuentra dominado por la sombra de la colectividad a la que pertenece. Su consciencia individual ha sido anulada por lo que no es capaz de juzgar estos actos. Es decir, el yo no funciona como tal por su identificación con la imagen arquetípica del torturador constelándose en su psique todo el poder destructivo que este arquetipo implica. 

En algunos casos, cuando se encuentran fuera de este influjo y recuperan la consciencia individual perdida puede que lleguen a dirigir esa destructividad hacia sí mismo. 

En el caso de la violencia doméstica se puede identificar un patrón de inferioridad/ superioridad y necesidad de dominio, además de una historia familiar de agresividad y malos tratos que activa el vinculo de la psique personal con la colectiva. El maltratador compensa sus sentimientos de inferioridad y, temor al abandono, tratando de dominar a su pareja. Cuando ésta no lo admite, o se rebela, necesita anularla a través de la humillación o, el maltrato físico. El no sabe que está repitiendo los patrones inconscientes que forman parte de la sombra familiar de ambos miembros de la pareja. La elección de la misma está siempre influenciada por factores inconscientes que cuando constelan lo negativo de la sombra no pueden augurar un futuro saludable. En la película de Iciar Bollain “Te doy mis ojos “ se describe muy bien ese patrón. Cuando el maltratador se siente humillado e inferior, por circunstancias ajenas a la pareja, dirige su agresividad hacia quien según cree, más ama. 

El desarrollo de la consciencia individual, de la fuerza e integridad del yo, es lo que protege al individuo de caer en manos del potencial aniquilador que procede de los aspectos negativos en la mente colectiva. Pero además es necesaria la suficiente flexibilidad a los influjos inconscientes para conseguir canalizarlos adecuadamente. De hecho, el encuentro con la sombra es un importante momento en el proceso de individuación que conlleva la liberación de energía invertida en lo inconsciente lo que significa su transformación en vitalidad y creatividad. 

Este encuentro requiere una buena dosis de valor y de motivación por el conocimiento de uno mismo. Es decir, un alto grado de fortaleza y autoestima para poder enfrentarse con aquellos aspectos que no son agradables y que, cuando menos, son dolorosos. Aspecto que además no encajan con la imagen que socialmente nos gusta dar cuestión muy importante en el mundo actual que da gran valor a la apariencia. 

El narcisismo generalizado que caracteriza al hombre moderno dificulta enormemente el encuentro con este lado oscuro y reprimido de la personalidad. 

Dentro de esta concepción energética de la psique, la sombra disociada de la consciencia puede invadirla inesperadamente llevando al sujeto a comportamientos de violencia inusitada, ansiedad descontrolada u otros tipos de actuaciones no habituales. De este modo se puede observar su transformación en el polo opuesto de su forma de ser. Esto se ve en los ejemplos citados anteriormente. 

La novela de Robert Louis Stevenson Dr. Jekil y Mr Hyde describe magistralmente esta transformación. Dr. Jekyl es un científico honorable y bondadoso que crea una sustancia mágica que separa todo lo negativo de lo positivo de su personalidad dando origen a Mr. Hyde un personaje malvado que disfruta de la vida cediendo a sus más bajos instintos. 

También en el mito del hombre lobo se muestra esta dualidad. Lo mismo se observa en El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. 

Cuando este sustrato de la mente, que denominamos la sombra, es integrado adecuadamente ejerce un efecto transformador en el más positivo de los sentidos. Yo he oído decir a muchos artistas que la práctica de su arte, sea éste la música, la pintura, la danza, o cualquier otra, les ha permitido canalizar un potencial de agresividad que de otro modo les habría llevado a un comportamiento antisocial.

Todas las escuelas humanistas valoran el potencial de autorrealización que posee el ser humano, potencial que les permite la transformación de sí mismo y si lo miramos desde la perspectiva de la salud; la curación. El concepto de individuación de Jung se refiere a la capacidad del ser humano para llegar a ser quien realmente es mediante la integración de la totalidad de la psique; consciencia, inconsciente personal e inconsciente colectivo. El arquetipo de la totalidad que forma parte de lo inconsciente colectivo es el organismo que rige este proceso. 

Los arquetipos de lo inconsciente colectivo que, son patrones de comportamiento innato, en íntima relación con lo instintivo, representan todas las posibilidades de manifestación de la conducta humana. Son aprehensibles nada más que en forma de símbolos por ser éste el lenguaje natural de lo inconsciente. Así, la figura de un mandala, que es un símbolo universalmente reconocido de totalidad, es una de las múltiples formas de manifestarse el arquetipo integrador de la personalidad denominado, en la psicología analítica, el Si Mismo. 

Un mandala es literalmente un círculo aunque su dibujo sea complejo y esté a menudo en un recinto cuadrado. 

Es una imagen del mundo, al mismo tiempo que la actualización de poderes divinos. Podemos decir también que es una imagen psicagógica que sirve para conducir a quien la contempla a la iluminación o, a una experiencia trascendente. 

En términos psicológicos representa el arquetipo central de la personalidad que favorece la integración de lo consciente y de lo inconsciente. Jung observó, en sus pacientes, que cuando se activaba el proceso de individuación estos comenzaban espontáneamente a dibujar figuras circulares, verdaderos mandalas. El lo interpretaba como la activación de la capacidad de síntesis de la psique en respuesta a la necesidad de reorganización cuando está funcionando el proceso de individuación. Este era el modo más frecuente de representar la constelación del arquetipo del sí mismo favoreciendo el proceso. 

Pero son infinitas las manifestaciones simbólicas que representan la noción de unión, integración, renovación, totalización. Por Ej. las figuras de Jesucristo, de Buda como representaciones de un desarrollo espiritual superior reflejan la capacidad totalizadora del Si mismo que conduce a la espiritualización de ser humano. 

Hemos dicho que lo inconsciente se expresa en forma de metáforas, de imágenes, simbólicamente y la forma más natural de acceder a él consiste en prestar atención a las narraciones acerca de nosotros mismos que relatan nuestros sueños nocturnos. Estos revelan historias, además de las que corresponden a nuestra biografía o vida personal, en las que muchas veces encontramos motivos mitológicos, de leyendas populares, de historias maravillosas, rituales ancestrales etc. 

Pero, hay muchas otros métodos psicológicos de acceso a lo inconsciente que ayudan a promover el desarrollo personal y a identificar los efectos en la psique de los arquetipos de lo inconsciente colectivo. A través del dibujo, la pintura, la danza la imaginación activa y la representación de situaciones arquetípicas con diversos medios. 

Todos los métodos dirigidos a canalizar la búsqueda de espiritualidad del ser humano son también validos, sin embargo, no podemos dejar de tener presente que en este campo tambien existe un lado sombrío. Por ejes las proliferación de sectas y/o falsas religiones. 

El primer paso del encuentro con la sombra se origina en una necesidad de cambio que surge de una crisis personal. En ese momento el individuo tiene vivencias de estancamiento, depresión, falta de sentido de la existencia. Se siente frecuentemente angustiado, aislado o incomprendido. Es el momento de enfrentarse consigo mismo. De preguntarse que papel juegan sus actuaciones, y su forma de ser, en las dificultades que está viviendo. Esta confrontación es difícil realizarla en soledad, se necesita la comprensión o empatía con el otro. Un amigo, un profesional de la psicología, un grupo pueden ayudar a crear el espacio psicológico adecuado para comenzar el proceso de transformación. 

Dentro de este espacio protegido es posible hacer el camino para conectar con los sentimientos de malestar, de miedo, angustia, culpa etc. Estas condiciones son necesarias para tomar contacto con vivencias tan poco agradables y establecer una vía de comunicación con el lado oscuro de la psique. 

En cuanto al simbolismo colectivo de la sombra la figura de Satán, o el demonio, pueden ser consideradas símbolos típicos La mitología en general y la griega en particular, más significativa en la mente occidental, nos ofrece una variedad de arquetipos humanos relacionados con la familia, el poder, la sombra. Los dioses griegos representan arquetipos tales como; el varón dominante, seductor, la lujuria, la esposa celosa e iracunda, la venganza, la injusticia con los hijos, la traición etc. que son aspectos de la sombra universal. 

Otro símbolo de la sombra se puede observar en las figuras que representan las relaciones, positivas o negativas, entre los hermanos. El arquetipo de la rivalidad entre los hermanos está representado en diferentes mitos; Caín y Abel, Jacob y Esaú. En los cuentos de hadas las peripecias de los hermanos, así como los animales que ayudan al protagonista pueden representar aspectos positivos de la sombra. Todos conocemos el cuento de Hansel y Gretel en el que dos hermanos se ayudan para afrontar la adversidad. 

Así como los pueblos se caracterizan por su propia idiosincrasia, su mente colectiva tiene también aspectos reprimidos que constituyen la sombra de ese pueblo, o país. En España se oye decir con frecuencia que la envidia es el mal nacional. Según nuestra perspectiva podríamos decir que se trata de un aspecto de la sombra de España. Esto se hace comprensible analizando un fenómeno culturalmente extendido como es la tremenda atracción que tienen (según dicen audiencia) los llamados programas del corazón y la prensa rosa, que ofrecen un fenómeno interesante para todos los profesionales de las ciencias humanas. 

Resulta curioso observar como se encumbra a personajes que no son representativos de ningún valor humano digno de admiración, ni respeto. Por el contrario, son individuos cuyas cualidades humanas y morales corresponden a lo más zafio de la especie. Verdaderos esperpentos humanos cuyos rasgos de personalidad apuntan a un claro perfil psicopático. 

En un primer paso, son ascendidos a la popularidad para posteriormente ser criticados, vapuleados, humillados públicamente con una fuerza y un odio que resulta sorprendente. Según esta dinámica crean personajes tal como Dr. Jekyl creó a Mr. Hyde para después proyectar en ellos la sombra individual que solo contiene envidia y rencor. Seguro que los protagonistas de este fenómeno después que han volcado hacia afuera toda la amargura que guardan en su sombra llegan a sus casas llenos de amor y comprensión hacia su familia y amigos. Psicológicamente es una descarga momentánea que jamás les llevará a la integración de este aspecto oscuro de la mente. 

Por otra parte y dentro del mismo fenómeno, se observa una persecución a determinados artistas de éxito que caen en desgracia, por alguna constelación inconsciente que encaja las sombras, personal y colectiva, de ambas partes de la relación. La dinámica dominio, envidia, destrucción está funcionando peligrosamente en estos casos. Se hurga en sus miserias y fracasos con un afán de aniquilación que realmente da miedo. Parecen verdaderos inquisidores, poseídos por el arquetipo, desbordados por el racismo antisemita o la persecución de la bruja arquetípica. Todos bajo el domino de la sombra colectiva del español cuya historia con respecto a estos temas les avergüenza, culpabiliza y muchas veces tratan de negar. 

Pero hay una manifestación propia y característica de la cultura hispana como es la corrida de toros donde se representa simbólicamente la lucha del héroe con las fuerzas de lo inconsciente. El torero es el héroe ancestral ejecutando una danza en torno a la figura de una espiral que lucha con un animal de gran poder generativo como es el toro. La contraposición entre luz y sombra se manifiesta claramente en este ritual ancestral. El torero con el traje de luces simbolizando la lucidez y sabiduría del ser humano en constante confrontación con lo más oscuro de sí mismo. 

En el espacio circular, que es el ruedo, se asiste a una danza transformadora de lo instintivo salvaje en un potencial creador que sobrepasa la realidad contingente. Los participantes entran así en contacto con los arquetipos que se constelan en la representación del mito, y la ejecución del ritual, que están en la base la corrida de toros. 

La verdad es que escribir sobre este aspecto de la psique provoca, muchas veces, escalofríos y uno se pregunta cómo hacer frente a ese enemigo escondido en la mente individual y en la colectiva. La respuesta es la de siempre, el desarrollo personal, la búsqueda individual, el auto conocimiento, el suficiente amor por uno mismo, la compasión y el respeto por el propio dolor, por los fracasos que, finalmente, activará el amor y la consideración por el prójimo, percibiéndolo como un miembro más de una misma especie con la que se comparte el misterio de la vida. 

En muchos casos observo que el perfeccionismo, que forma parte de la psique de muchas personas luchadoras, no les permite aceptar sus errores, o fracasos, manteniendo una crítica tan fuerte hacia ellos mismos como si la perfección fuera una condición humana. Desde esta postura no se puede avanzar en este proceso porque se requiere un grado mínimo de autoestima y aceptación de sí mismo para enfrentarse a la sombra. Es preciso liberarse de esta presión para avanzar en el proceso de individuación, que no deja otra opción que la confrontación con lo más oscuro y doloroso dentro de uno mismo. Cuando podemos transitar en este terreno naturalmente, sin demasiada amenaza, nos volvemos más tolerantes con el vecino, con el compañero, con el subalterno, con el extranjero, con el pobre, con el rico, con el blanco, con el negro. 

No cabe duda que, el encuentro con la sombra es un trabajo individual, enmarcado en una relación humana significativa, en este sentido la presencia del otro es indispensable. Finalmente sus efectos se proyectarán en nuestro entorno más próximo, pero también en el aparentemente más lejano, el colectivo. A partir del individuo consciente de su sombra se puede concebir alguna esperanza hacia el futuro de la humanidad. 

Para esto hay que tener presente que somos un microcosmos incluido en un macrocosmos, de modo que todo lo que ocurre en el individuo no solo se proyecta en su entorno mas cercano sino que también en lo colectivo a través de lo inconsciente. Si curamos nuestras heridas, tambien estamos curando las de la humanidad. Para erradicar el odio, la guerra, la destrucción debemos comenzar por asumir nuestros propios odios y resentimientos esto implica despejar el camino hacia la autenticidad. Hacia lo que realmente soy que, en última instancia, es una búsqueda espiritual, una búsqueda de la trascendencia del ser humano. 

El conocido proverbio “siembra odios y cosecha tempestades” dice mucho sobre la propagación de la oscuridad de la sombra en el entorno. 

Lo que de ningún modo puede ocurrir es la huída de la sombra individual disociándola y creyendo que aquella imagen social que se muestra públicamente es nuestra auténtica forma de ser. Como todos los seres humanos somos sublimes y patéticos, hay que asumirlo. 

A partir del sentimiento de humildad que surge cuando nos sentimos una pequeña parte del universo, teniendo presente la relación psique individual y psique colectiva, se puede vislumbrar un sendero que conduzca alguna vez a la paz. 

Jung dice “la sombra solo es peligrosa cuando no le prestamos debida atención”. 

BIBLIOGRAFIA 

Ellenberger Henri F.: El descubrimiento del inconsciente. Ed. Gredos. Madrid, 1976. 

Jung C. G.: Recuerdos sueños y pensamientos. Seix Barral. Biblioteca Breve. 1986 

Jung C. G.: El hombre y sus símbolos. Paidos. Buenos Aires 1995. 

Sharp Daryl: Lexicon Junguiano. Cuatro Vientos. Santiago de Chile 1994. 

Vázquez A: Freud y Jung: exploradores del inconsciente. Ediciones Pedagógicas, Madrid, 2001.

Zweig C. y Abrams J.: ENCUENTRO CON LA SOMBRA El poder del lado oscuro de la naturaleza humana. Editorial Kairós, 2005 

lunes, 30 de marzo de 2015

Seminario On Line desde Manizales: Complejos y Arquetipos en los cuentos de hadas





Son múltiples las disciplinas que se han interesado por los cuentos de Hadas, su origen y su función dentro de la cultura humana, lo cual no debería extrañarnos dado su carácter perenne y la emocionalidad que suelen despertar en quienes los escuchan; y es que narrar o escuchar cuentos es casi un acto mágico por sí mismo. Quizás nuestra forma moderna de vivir nos aleja de  esta costumbre, tan presente aún en muchos grupos humanos, sin embargo, cuando alguien se pone por la labor no le faltan escuchas atentos, no solo entre los niños.

Podemos adelantar, por ahora, una función evidentemente enriquecedora de los cuentos: su capacidad de convocar y agrupar a los seres humanos, lo cual es ya un gran aporte frente a la individualización y soledad que padecemos.

Ahora bien, dado el nivel de racionalidad alcanzado por el ego occidental, ya no nos basta con escuchar los cuentos para encontrarlos interesantes, ahora queremos una interpretación y mi propuesta es satisfacer esta necesidad, pero aprovechando el ejercicio interpretativo para también conectar con el alma emocional, imaginal y simbólica. Buscaremos entonces entre estas imágenes maravillosas los elementos más profundos de la psique, desde los más colectivos (los arquetipos), hasta los más individuales (los complejos), sin perder de vista la posibilidad de encontrarnos con unos contenidos intermedios que sin darnos cuenta nos afectan cada día: los complejos culturales.

Bienvenidos entonces.

Lisímaco Henao Henao
Analista Junguiano IAAP

domingo, 22 de febrero de 2015

El aprendizaje de la imaginación activa. Barbara Hannah

Con motivo de nuestro Seminario Taller: El Cuerpo y Los Sueños, sobre Imaginación Activa en Movimiento o Movimiento auténtico, presentamos el siguiente texto. (Puedes ver la información sobre el seminario con un CLICK AQUÍ)


Texto tomado de "Los espejos del Yo" de Editorial Kairós [1], una interesante compilación de documentos sobre imágenes arquetípicas fundamentales. Lamentamos el hecho de que esta editorial traduzca el término "Self", es decir, Sí Mismo, como "Yo", lo cual genera entre quienes se acercan por primera vez a la psicología analítica no pocas confusiones. La traducción del texto sería entonces "Espejos del Sí Mismo".

El aprendizaje de la Imaginación Activa. 
Por Barbara Hannah.

Barbara Hannah: Nació en Inglaterra y vivió en Suiza donde ejerció como psicoterapeuta, analista y profesora del C. G. Jung Institute. Es autora de Striving Towards Wholeness; Jung: His Life and Work, a Biographical Memoir y Encounters with the Soul.

Recuerdo que una mujer muy sabia me dijo que, durante un viaje por países que siempre había querido visitar, se vio obligada a compartir la habitación con una mujer que le resultaba muy antipática. Al enterarse creyó que esa circunstancia iba a arruinarle el viaje pero pronto comprendió que si permitía que esa circunstancia le arruinara el viaje echaría a perder uno de los momentos más interesantes y satisfactorios de su vida. Pero para ello tuvo que desidentificarse de sus sentimientos negativos, aceptar a su antipática compañera y mostrarse atenta y amable, una técnica que funcionó maravillosamente y le dispensó la posibilidad de dis frutar de un viaje extraordinario.

Esto es precisamente lo que ocurre con los contenidos inconscientes que nos desagradan y nos resultan particularmente antipáticos ya que si permitimos que estos sentimientos nos afecten malgastaremos nuestro viaje a lo largo de la vida. Si, por el contrario, podemos aceptarlos tal como son y somos amables con ellos descubriremos, no obstante, que no son tan malos como parecen y evitaremos su hostilidad
.
La primera figura que emerge de nuestro inconsciente es la sombra personal. La sombra -aquello que hemos rechaza do de nosotros mismos- suele resultar tan desagradable como la compañera de viaje del ejemplo anterior. Si somos hostiles a nuestro inconsciente éste será cada vez más insoportable pero si lo tratamos con amabilidad -comprendiendo que está bien tal como es- cambiará notablemente.

En cierta ocasión, y a raíz de un sueño especialmente desagradable que había terminado aceptando, Jung me dijo: «Ahora su conciencia es menos brillante pero mucho más profunda que antes. Ahora sabe que es una mujer indiscutiblemente honesta pero que también puede ser deshonesta. Esto quizás le resulte desagradable pero realmente es un gran logro». Cuanto más avanzamos más claro nos resulta que el principal avance
consiste en la ampliación de la conciencia. Casi todas las dificultades de nuestra vida, provienen del hecho de tener una conciencia demasiado estrecha como para comprenderlas y nada contribuye más a comprender estas dificultades que aprender a conectar con ellas mediante la imaginación activa.

La imaginación activa nos ayuda a armonizarnos con el Tao y, de ese modo, fomentar el desarrollo correcto de las cosas. Hablar del Tao chino quizás resulte demasiado exótico pero el lenguaje coloquial está plagado de expresiones que aluden al mismo hecho en nuestra experiencia cotidiana. La fra se «Esta mañana saltó de la cama con la pierna izquierda» (o, como dicen los suizos: «con el pie izquierdo»), por ejemplo, describe muy
precisamente una condición psicológica en la que no estamos en armonía con nuestro inconsciente. De la misma manera que la noche sigue al día, el hecho de estar enfadados y de mal humor tiene un efecto disgregador sobre nuestro medio ambiente.

Todos nosotros hemos experimentado el hecho de que nuestras intenciones conscientes se ven interferidas de continuo por motivaciones desconocidas -o relativamente desconocidas - procedentes del inconsciente. Quizás la definición más simple de la imaginación activa consista en decir que nos brinda la posibilidad de entablar negociaciones -y, a su debido momento, llegar a un acuerdo- con las fuerzas y figuras del inconsciente. En este sentido la imaginación activa difiere del sueño porque, en este último caso, no tenemos el menor control sobre nuestra conducta. En la mayoría de los casos basta con analizar nuestros sueños para restablecer el equilibrio entre la conciencia y el inconsciente pero existen algunos casos, no obstante, en las que eso no es suficiente. Antes de seguir adelante, sin embargo, convendría describir sucintamente las técnicas que suelen utilizarse en la imaginación activa.

La primera condición consiste en estar a solas y sin posible perturbación. Entonces debemos sentarnos y concentrarnos en cualquier imagen o sonido procedente del inconsciente. Cuando esto ocurre -y tal cosa no suele ser sencilla debemos evitar que regrese de nuevo al inconsciente dibujando, pintando o escribiendo lo que hayamos visto u oído (aunque, en ocasiones, quizás resulte más adecuado recurrir al movimiento o la
danza). Hay personas que tienen dificultades para conectar directamente con el inconsciente. Para ellas quizás resulte más apropiado escribir una historia sobre otras personas, una historia que, en definitiva, revela invariablemente facetas totalmente inconscientes del psiquismo del narrador.

En cualquiera de los casos, el objetivo consiste en llegar a establecer contacto con el inconsciente, lo cual supone una oportunidad para que éste se exprese. (Quien esté convencido de que el inconsciente no tiene vida propia debería pro bar este método alguna que otra vez.) Para ello casi siempre resulta necesario superar un mayor o menor nivel de «dificultad consciente» y permitir que las fantasías -que de un modo u otro siempre
pueblan el inconsciente- emerjan en la conciencia. (En cierta ocasión Jung me dijo que, en su opinión, el sueño siempre está presente en el inconsciente pero que para registrarlo plenamente en la conciencia debemos dormir y retirar nuestra atención del exterior). La primera re gla de la imaginación activa consiste pues en aprender, por así decirlo, a ver o escuchar el sueño mientras estamo s despiertos.

Jung también incluye, en ocasiones, el movimiento y la música entre las distintas modalidades que nos permiten descubrir estas fantasías aunque también señala que con el movimiento -de una importancia extraordinaria a veces para disolver el bloqueo de la conciencia- existe la dificultad adicional de registrar los movimientos ya que, si no existe re gistro externo, es asombrosa la velocidad con la que las cosas que brotan del inconsciente desaparecen de nuevo en él.

Jung propone la repetición de los movimientos liberados hasta que se hayan fijado realmente en la memoria y aún entonces conviene dibujar el patrón de la danza o el movimiento o describirlo en pocas palabras para impedir que vuelvan a desaparecer a los pocos días.

Existe otra forma de tratar con el inconsciente mediante la imaginación activa que siempre he considerado sumamente útil: la conversación con contenidos personificados del inconsciente. ¡Obviamente, resulta muy importante saber a quien estamos hablando y no considerar cualquier cosa que escuchemos como la voz del Espíritu Santo! Con la visualización esto resulta relativamente sencillo pero también resulta posible sin ella porque podemos aprender a identificar las voces o la forma de hablar como para no cometer ese tipo de errores. Además, esas figuras son muy paradójicas: las hay positivas y las hay
negativas y con frecuencia se interrumpen mutuamente. En tal caso también podemos juzgarlas por el contenido de sus mensajes.

Al trabajar con la imaginación activa debemos recordar una regla muy importante. En cada ocasión en que entremos en nosotros mismos debemos prestar una atención plena y consciente a lo que decimos o hacemos, tanta -o incluso más todavía- de la que prestaríamos a cualquier situación externa importante. De este modo impediremos que se convierta en una fantasía pasiva. Pero una vez hayamos dicho o hecho todo lo que queramos debemos también ser capaces de mantener nuestra mente en blanco para poder escuchar o ver lo que el inconsciente quiera hacer o decirnos.


La técnica visual o auditiva consiste fundamentalmente en dejar que las cosas sucedan. Pero no debemos permitir, sin embargo, que las imágenes cambien caleidoscópicamente. Si la primera imagen es un pájaro, por ejemplo, no debemos permitir que se transforme en un león, un barco en me dio del océano, el escenario de una batalla, etcétera. La técnica consiste en mantener nuestra atención sobre la primera imagen y no permitir que el pájaro desaparezca hasta que nos haya explicado porqué apareció, qué mensaje nos trae del inconsciente o qué es lo que quiere saber de nosotros. Resulta evidente la necesidad de entrar en la escena o de participar en la conversación. Si no lo hacemos así, aunque hayamos aprendido a dejar que las cosas sucedan, la fantasía podrá transformarse del modo que describimos o -incluso en el caso de mantener la primera imagen- permanecer pasivos ante ella como lo hacemos en el cine o al escuchar la radio. Ser capaz de permitir que las cosas sucedan es muy necesario pero resulta perjudicial si nos mantenemos en ello durante mucho tiempo. El único objetivo de la imaginación activa consiste en llegar a un acuerdo con el inconsciente y para ello debemos dejar que el inconsciente salga a la luz, lo cual nos obligará, necesariamente, a mantener un punto de vista suficientemente consolidado.

[1] Espejos del yo: imágenes arquetípicas que dan forma a nuestras vidas. Christine Downing (Comp). Editorial Kairós, Barcelona 1994

miércoles, 4 de febrero de 2015

Movimientos posjunguianos. Conversaciones con Rafael López-Pedraza

(Para ver en pantalla completa da click en el cuadrito de la esquina inferior derecha del documento).

Esta entrevista a uno de los analistas más representativos de la escuela junguiana en la tinaoamerica, y realizada por otro analista (Axel Capriles), apareció en la página de la editorial Fatamorgana de México. Con su amable permiso la reproducimos aquí.



Rafael Lopez-Pedraza Entrevista por Axel Capriles by Centro C. G. Jung de Medellín Colombia

viernes, 19 de diciembre de 2014

Cursos junguianos 2015 - 1


Presentamos el cuadro general de nuestros cursos para el primer semestre de 2015, algunos de ellos con opción ONLINE

Si quieres conocer más detalles de cada uno de ellos haz click encima, a continuación:


EL LIBRO ROJO DE JUNG (Opción On-line)

MITO Y ARQUETIPO (Opción On-Line)

CLÍNICA Y PSICOTERAPIA JUNGUIANA. Rizoma

CINE Y ARQUETIPOS. El Laberinto.



jueves, 18 de diciembre de 2014

Aspectos de la belleza en el Libro Rojo de Jung.

Carl Gustav Jung elaboró un hermoso libro en el que plasmó en imágenes y textos su experiencia directa con lo inconsciente. El analista Paul Brutsche escribió un magnífico ensayo en el que nos muestra porqué nunca se trató para Jung de arte, sino de un experimento consigo mismo en el que la imagen permitió contener el caos que, para la consciencia, significaba dicha experiencia. Todo lo vivido por aquellos días le ocupó, según afirmó el mismo Jung, durante todo el resto de su vida, al traducirlo a una teoría sobre la psique y en una práctica terapéutica.

Esta es una presentación basada el el ensayo de Brutsche, el cual se encuentra publicado por la editorial Fata Morgana en su página www.fatamorgana.com.mx.

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