miércoles, 7 de febrero de 2018

"Educar para la depresión en tiempos de triunfalismo" por Lisímaco Henao H.

(Texto presentado en el seminario "¿Qué clínica de lo psíquico es posible en un contexto institucional educativo?", del Departamento de Desarrollo Estudiantil - Universidad Eafit de Medellín. Septiembre de 2015)

Resumen:

Crecemos "hacia arriba", hacia el triunfo, la prosperidad y el éxito, esto es muy importante sobretodo en la primera parte de la vida en la que nos ganamos el derecho a participar en el mundo y pagamos nuestra deuda por todo lo que recibimos de la humanidad; de este movimiento se alimenta una parte del sistema cultural en todos sus ámbitos, son muestra de ello los realities de talento en t.v. (en España a uno se le dio el significativo nombre de "operación triunfo") y todos los libros y "capacitaciones" en temas de éxito, "mercado de la espiritualidad", prosperidad económica y control. Sí, es natural crecer hacia arriba y también a eso quiere servir la educación como la conocemos y el desarrollo de valores y habilidades en general. Pero también crecemos hacia abajo, hacia la tierra, hacia la realidad de que también en algún momento fracasamos, somos impotentes y lentos, envejecemos y morimos. Pero para esto no parecemos estar tan bien preparados pues en un mundo acelerado, titánico y centrado en los objetivos "racionales" del Yo (no en la vida completa), este crecimiento es reprimido constantemente. Quizás estamos necesitando una educación para un monto normal de depresión, frustración y lentitud, movimientos del alma que en algún momento nos tocará experimentar.

Palabras clave: depresión, emoción, educación, ego, tragedia, expresión



Se nos ha invitado a hablar de la probable cercanía entre el cuidado del alma (la clínica de lo psíquico) y nociones como “terapéutica”, “educación” y “resocialización”. Es evidente que una cultura como la occidental que insiste cada vez más en el triunfalismo (una sociedad de "ganadores"), quiere educar, resocializar e incluso dar terapia con fines triunfalistas, pero como terapeuta siento la responsabilidad de hablar en nombre del alma que quiero cuidar clínicamente, un alma que es mucho más que solo ego. Por eso comienzo preguntándome cuál es la perspectiva del alma que se ha vuelto más masiva actualmente y obtengo una respuesta: la depresión[1]. Sí, porque una patología es una perspectiva sobre la vida que se mueve desde dentro hacia afuera, una perspectiva, por supuesto, nada apreciada por el ego al que cualquier situación incapacitante le apartaría del anhelado éxito externo. Cada enfermedad nos da una visión del mundo, de las relaciones y de nosotros mismos, basta con hablar con una persona deprimida para ver los colores y los matices de un mundo particular,;el ego, no obstante, se resiste a esta perspectiva, no quiere ver la vida en términos de depresión y por ello la señala como patología e inventa conceptos, terapias y fármacos, por eso se le dificulta escucharme a mí en estos momentos hablar en favor de la depresión, o decir que la depresión es una forma en que el alma ve a la vida. Porque el ego actual está en contra de la depresión y todo lo que se le parezca, teme que yo vaya a decir que estar deprimido es una maravilla. Pero como lo haría con un paciente en terapia yo le digo al ego en este primer párrafo: no te preocupes, no voy a decir eso, ya me explico.

Para el psiquiatra y analista junguiano Rafael López-Pedraza (2009), el mundo primitivo de la especie humana puede ser visto como un mundo de titanes, en el que la fuerza y la violencia eran imprescindibles para la sobrevivencia frente a los elementos y peligros de la naturaleza aún indomeñada. También, nos dice López, es muy probable que haya sido imperativa la extraversión como forma de dirigir la energía y la atención hacia el entorno. Todos hemos leído en alguna parte o se nos ha hecho evidente que nuestra especie es la más frágil de todas, sobretodo entre los mamíferos; mientras que los demás cachorros saltan a la acción instintiva inmediatamente, nosotros necesitamos ser sostenidos y contenidos durante años, antes de poder valernos por nosotros mismos; sin embargo, maravillosamente hemos sobrevivido frente a animales terribles y a fenómenos naturales de toda índole, incluso hemos llegado a domesticar a esos mismos animales y creamos sistemas ingeniosos para controlar, hasta cierto punto, los fenómenos naturales mismos. Para ello tuvimos que echar mano, necesariamente, de nuestro carácter titánico y de nuestras tendencias a atender al afuera, de estar alertas ante el exterior, de tal manera que aquellas otras tendencias más introvertidas, quedaron relegadas y sólo paulatinamente, cuando nos sentimos un poco más seguros y protegidos, pudimos “darnos el lujo” de desacelerar el ritmo, aceptando las tendencias introvertidas y la capacidad de contemplar los procesos psíquicos internos en conexión con la naturaleza, de lo que surgieron probablemente las religiones y muchos otros sistemas espirituales.


Lo que estoy planteando es que un estilo psíquico acelerado y extravertido es la marca necesaria de la educación, en un mundo en el que la sobrevivencia es el objetivo principal. Cuando seguir respirando es el objetivo, no es posible detenerse a contemplar el paisaje o las imágenes internas, lo necesario es oler, ver, palpar y responder a impulsos naturales que no se piensan ni se reflexionan y, lo más importante, hacerlo rápido.  Ahora bien, pienso que esas características están incluidas en lo que hoy denominamos manía, uno de los polos del trastorno bipolar o lo que solemos ver como el opuesto radical de la depresión. Los manuales psiquiátricos al hablar de manía se refieren a síntomas como “autoestima exagerada o grandiosidad”, “disminución de la necesidad de dormir”, “aumento de la actividad intencionada” e “Implicación en actividades placenteras que tienen un alto potencial de producir consecuencias graves” (2014). Que hoy veamos esos comportamientos como patológicos no les quita su utilidad y pertinencia.

Han pasado ya casi doscientos mil años desde que dimos el salto evolutivo al homo sapiens y muchas cosas han ocurrido, lo más notable es que una gran parte de la población mundial vive en condiciones en las cuales el sentido de la vida se ha complejizado, vivimos en condiciones que han dado lugar a un alto grado de emancipación de los instintos más primitivos y a un mundo que incluso, en tiempos recientes (no más de doscientos años), ha llegado a convencerse a si mismo de que puede controlar y dominar esos mismos instintos. Uno esperaría que al cambiar las condiciones básicas de existencia, la aceleración extravertida ya no fuera tan necesaria, que la introversión y la desaceleración tuvieran un lugar preponderante en la vida cotidiana, pero esto no es así; por supuesto, no quiero desconocer que hay lugares del mundo y pequeñas comunidades donde esto sucede, donde no se vive la vida como una carrera contra el tiempo, contra los otros, contra el envejecimiento y la muerte, pero como se nos ha invitado a hablar de educación y clínica, mi mirada se dirige a la patología cultural que percibo como una manía colectiva, una aceleración titánica moderna que encontramos en las organizaciones, en la política, las relaciones sociales y en la forma misma que van tomando las ciudades y sus locas calles y autopistas, una locura, en fin, que nos cuestiona a través de la mirada de los niños, adolescentes y jóvenes que pretendemos educar.

La perspectiva del ego moderno promueve valores basados en la aceleración extravertida ¿quién puede negarlo? La vida se organiza en torno a la competencia por algo: la fama, el dinero, la imagen, el éxito, el control, y todos sabemos que para competir hay que correr, estar al día, llegar primero e imponerse sobre los otros, con lo cual la extraversión se potencia pues tengo que estar atento a la imagen del otro, la fama del otro, el éxito del otro o el control que el otro logró (también, por supuesto, suele ser muy útil actualizarme en los fracasos de los otros). Comprendemos así la importancia que las redes sociales y en general los llamados mass media han tomado, pues en este sistema yo soy un observador que quiere superar a toda costa lo observado.

En esta lógica procesos como el envejecer, el enfermar y el morir, en otras palabras, las vivencias fundamentales del cuerpo, se convierten en enemigas que lentifican, por lo que el cuerpo debe ser continuamente reforzado, tratado y revitalizarlo, luchar contra la edad, contra el cuerpo y sus cambios de tono se vuelve imperativo, lo que nos ayuda a comprender el miedo actual a la vejez y el desprecio por los viejos.   Así también, todos aquellos elementos que provienen del interior de la psique, a no ser que sean compatibles con el estilo egóico, serán desvirtuados y reprimidos o, cuando menos, desatendidos. Y es aquí, en esta desatención a los ritmos del cuerpo, a la vida interior, a su espontaneidad y su diversidad de emociones y objetivos, que encontramos el caldo de cultivo para la formación de la depresión como una perspectiva, más que contraria al ego, complementaria con respecto a su estilo moderno.

Para ejemplificar lo que digo: todos y todas tenemos la experiencia de percibir una autoimagen compuesta por diversos ideales o aspiraciones, esta incluye aspectos tanto corporales como psíquicos y sociales; así mismo, tenemos la experiencia de descubrir la distancia que existe entre esa imagen de nosotros mismos y lo que realmente resultamos ser, así, un día descubrimos que no somos tan inteligentes como creíamos, o tan atractivos, o tan agradables a la vista de todos. Algunos pensarán que llegar a la madurez es darse cuenta de esto y suspender las fantasías sobre uno mismo, personalmente creo que no es así pues la función fantaseadora de la psique, con toda su autonomía, no dejará de producir estos y otros tipos de imágenes hasta nuestra muerte. Ahora, madurar quizás implica darse cuenta de esto y observar la distancia que hay entre fantasía y realidad, y hacer consciencia, además, de que la fantasía sirve para poner a prueba nuestra capacidad de mejorar, cambiar o aprender, y de que la realidad es útil para ponernos límites. Esta consciencia trae siempre una cierta dosis de tristeza, de desilusión, de una cierta depresión. Ahora invito a pensar esto mismo no en la edad madura sino en la infancia, en la adolescencia o en la juventud temprana, épocas de la vida donde por el proceso de separación del mundo ensoñador de la niñez, o por la búsqueda de identidad en el mundo externo a la familia, la distancia entre fantasías de uno mismo y realidad suele ser mayor y, quizás, la consciencia de esa distancia aún más difícil y dolorosa. En esa época entonces, poder expresar las emociones asociadas a tal desilusión es importantísimo, así como tener un otro acogedor con quien compartirlas. Que un niño o un joven tengan esa oportunidad, puede entrenarles para aceptar la vida futura con toda su maravilla y todo su azar, sin necesidad de deprimirse gravemente.

El antiguo dios griego Dionisos es conocido popularmente por nosotros como el alegre dios del vino y de la orgía, es algo que cualquiera puede repetir, sin embargo, por razones que atañen a la forma como se fue construyendo nuestro ego occidental, hemos olvidado que también era el dios de la tragedia, es decir, aquel que inspiraba a los humanos a aceptar las vivencias más contradictorias. Lo interesante del teatro griego, y que considero el motivo principal por el cual podría ser una potente herramienta educativa, es que en sus tragedias encontramos unidas la posibilidad y la impotencia, la juventud y la vejez, la esperanza y la muerte, la belleza máxima y el horror. Incluso la embriaguez a la que asociamos a Dionisos está vinculada con la vida natural: era una embriaguez sagrada pues conectaba lo divino y lo humano, es decir, nuestra posibilidad de trascender lo meramente material junto a lo más frágil en nosotros, las emociones y su tendencia a torpedear hasta los más altos ideales.

Porque es natural en nosotros equivocarnos, sufrir y no lograr, he traído aquí la imagen de este antiguo dios que parecía convocar a la aceptación de esas realidades. Es cierto que no tenemos una religión griega, así que jugamos con estas imágenes como metáforas, como símbolos de cosas que alguna vez supimos de nosotros mismos y olvidamos. Olvidamos que estar joven, acertar, disfrutar y triunfar son sólo una cara de la moneda, tanto lo olvidamos que tratamos una y otra vez de inculcar en nuestros hijos e hijas, la negación o la evitación de la otra cara y, por consiguiente, la no expresión de las emociones difíciles que produce una vida completa. Me permito traer a colación dos ejemplos claros de las luchas de este ego pseudoheroico y de sus batallas:
  1. El jardín de infantes de mi hija invita a los padres a participar de una clase de inglés. La profesora abre la clase mostrando a cada niño y niña tres caritas en una cartulina. Hay una carita feliz, una carita neutra y una carita triste. La profesora entonces pregunta: “¿How are you?”, ante lo cual el niño debe señalar una de las cartulinas y responder en inglés: “I am…”. Un niño a nuestra derecha, de unos tres años, es el único que señala la carita triste y la profesora se apresta a increparle: “pero porqué estas triste, tu no puedes estar triste, ¡tu estás happy!”.
  2. Acompaño a mi padre al médico y este le pregunta: “¿cómo está usted hoy?”, mi padre responde “Muy bien, gracias doctor”. El doctor le dice “pero yo no lo encuentro muy bien” (mi padre no solía seguir las indicaciones médicas debido a que se negaba a dejar de trabajar), a lo que mi padre replicó: “es que a mi desde pequeño me enseñaron que uno tiene que decir siempre que está bien para que le vaya bien, aunque esté mal”. Mi padre tenía entonces 82 años.
Estas dos anécdotas tendrían muchas aristas que explorar, pero en favor de la brevedad sólo haré notar su alta carga de “positivismo” cultural. Hemos sido educados de tal manera que momentos tan vitales como el encuentro con una fuerte emoción, es calificada automáticamente como debilidad, como producto de una falla fundamental que debe ser corregida; lo que sigue, es que sobre esta sensación de fracaso se impone, o bien la marca de la culpa egóica (“me falta inteligencia”, “me falta control”, “nunca tendré éxito por tener estas cosas malas en mi”, “la vida no tiene sentido si no puedo ser fuerte”), o de la paranoia (“no me van a querer por reaccionar así”, “me odian por no ser como ellos”, “los otros son mejores que yo”, “me van a apartar o a aniquilar”).

Ahora bien, cada emoción que explota en nosotros en un momento de descuido del ego, trae una gran variedad de consecuencias para la vida psíquica, pero la emoción de la tristeza y del fracaso son quizás las más básicas, las más comunes como reacción ante el hecho de que no siempre podamos tener el control o lograr lo anhelado. En este punto es imprescindible que en nuestro proceso educativo hayamos aprendido por lo menos dos cosas: un lenguaje para expresarlas y el permiso de hacerlo.

Uno de los grandes sufrimientos psicológicos consiste en no poder expresar lo que sentimos, es posible que el ser humano haya llegado al lenguaje por la necesidad de quejarse o de compartir la alegría; sin embargo es notable que muchas personas carezcan de un lenguaje emocional, una buena batería de palabras, expresiones e imágenes que permitan al alma mostrarse a otros, esperando de ellos un reflejo que le permita saber más de lo que le ocurre o de sus necesidades. De esta manera podemos imaginar al alma como aquello que en nosotros se ofrece al mundo por medio de imágenes cargadas emocionalmente, dicho de otro modo, nuestra profundidad se muestra sobretodo en las emociones que viajan en palabras e imágenes. Sin embargo, repito, muchas personas han crecido y podrían estar creciendo sin este lenguaje. Recuerdo que me encontré un día frente a un paciente que no podía decirme cómo se sentía su novia en el momento en el que él cortó la relación, siempre recurría a explicaciones intelectuales o evitativas del tipo “tal vez sintió que ya no podría lograr sus objetivos” o “ella tal vez esperaba tener a su lado un tipo como yo”; cuando lo invité a que se imaginara ser ella le fue aún más difícil (por supuesto si no funcionó la técnica extravertida, mucho menos lo iba a hacer la introvertida). Sabemos que para algunas personas el sólo decir “estoy triste”, “abatido”, “celoso”, “resentido” o “dolido”, puede ser todo un trabajo contra la culpa o la sensación de debilidad, incluso a algunas les cuesta admitir emociones de las llamadas positivas como estar enamorado. Para ellas las emoción resulta peligrosa pues la mayor marca de la vivencia emocional es la de su carácter autónomo e impositivo, es decir, el ego no decide tener ira o celos, el ego no decide enamorarse, estas son cosas que le pasan a uno, o para decirlo en términos más amenazantes para el yo: cosas que le pasan a uno por encima.

He entrado entonces en el segundo aspecto de la educación para las emociones, es decir, tener la posibilidad de permitirse la vivencia emocional. Quizás aprender el lenguaje para lo que sentimos no sea tan difícil, mi hija tiene unos pequeños libros de cuentos, cada uno titulado con una emoción que le han permitido hablar de estar tímida, triste, alegre, iracunda o celosa. Así mismo, al mencionado paciente le pasé yo una lista de emociones básicas que le fue útil hasta cierto punto. Pero quizás lo que más cuesta, es darse el permiso de ser frágil, construir en el ego cierta flexibilidad para ello, algo que que se acercaría a otro concepto de López-Pedraza: “La consciencia del fracaso” (López-Pedraza, 1987). Para acceder a este permiso, a esta consciencia, los adultos solemos asistir a psicoterapia, psicoanálisis o a otros métodos, los cuales son vías modernas de aproximación al alma profunda que sustituyeron al teatro griego y a la confesión y el ritual religioso. Vamos a un terapeuta porque intuitivamente sabemos que hay cosas en nosotros que debemos admitir, cosas que quizás le quiten brillo a nuestros egos, pero que dan importancia a otros aspectos de nuestra más claroscura humanidad.

Una vez una amiga me dijo: “Yo no voy a terapia porque me pongo a recordar y a hablar de cosas tristes, a llorar, y de pronto me deprimo”, a lo que le dije: “si no vas a terapia y no lloras y no aprendes a estar triste, te deprimes”. Y es a este aprender y enseñar a estar tristes admitiendo que la tristeza y el fracaso hacen parte de la vida, a lo que me refiero con “educar para la depresión”. Si el padre y la madre, si el educador y el clínico mismo entran en pánico frente a la tristeza del niño o del joven, estarán aliándose con el enemigo, reforzarán la represión de la vida emocional y, consecuentemente, estarán provocando que el sistema psíquico busque otras salidas a toda esa emocionalidad. Lo que puede suceder después es que aquella tristeza, aquella depresión normal, es decir, aquella reacción humana natural, emerja convertida en depresión patológica, pues el alma inconsciente hará un llamado aún más fuerte. Lo inconsciente es lo indomeñado en nosotros y puede actuar como aquellas fieras de las que nos defendimos en tiempos primigenios; si el ego se ha resistido a sus vivencias emocionales, estas fieras pueden tomarlo por sorpresa y llevarlo hacia el interior, buscando así que tenga que aceptar lo inaceptable: su naturaleza frágil y dual, todo lo humano y lo azaroso de la vida misma. Si no nos sabemos deprimir, es decir, si no hemos obtenido un lenguaje y un permiso para vivir la tristeza y el fracaso, nuestra alma inconsciente será quien tratará de educarnos. Así que, ya que estamos hablando de clínica y educación, me parece que para enriquecer nuestro lugar como clínicos en ámbitos educativos y hacer una buena reflexión como educadores que quieren adquirir herramientas realmente psicológicas, debemos plantearnos las siguientes preguntas: ¿Qué conceptos tengo sobre la vida emocional? ¿Cómo me sitúo frente a los valores colectivos del triunfo y los caminos para lograrlo? ¿Cómo reacciono frente a las vivencias emocionales de otros? ¿Cómo reacciono frente a mis propias emociones?

Deseo que estas pocas ideas y sentimientos aporten a la discusión y a un paulatino -y estoy seguro, lento-, proceso de conocimiento, aceptación y expresión de la vida interior como parte del proceso educativo; quizás podríamos lograr unas generaciones que no se enfermaran tanto de depresión, ni de otro montón de patologías generadas por las emociones consideradas enemigas de la prosperidad, el éxito y el triunfo del yo.

Por ahora, y a modo de incitación a la curiosidad, les dejo con estas palabras del analista junguiano Carlos Byington (Byington, 2013), quien se atreve a hablar de la necesidad de la depresión, tanto de la normal, es decir, del estado que es fruto de la aceptación de lo más humano en nosotros, como de aquella otra patológica que, según él, puede resultar éticamente correctiva:

“La depresión normal ayuda a la introspección porque retira la libido de la extroversión, o sea, del envolvimiento con los acontecimientos de la cotidianidad, y propicia la introversión que, muchas veces, es dirigida para elaborar algo errado y destructivo. En este caso, la depresión es acompañada de culpa y opera junto con la función ética para confrontar, corregir y alejarnos del Mal. Otras veces, la depresión no está necesariamente vinculada a la ética, y tiene la finalidad de reconocer y acoger las disfunciones o heridas del Ser. En esos casos ella se compara con la conducta de animales heridos que se retiran a su cubil para lamer sus heridas.

Sea para elaborar heridas, o una conducta equivocada y culposa, o para elaborar la muerte o simplemente conducir a la introspección, la depresión es una función esencial en el funcionamiento de la Psique que necesita ser acogida y diferenciada para ser ejercida. De esta manera, siempre es un error y es anti-ético recetar o ingerir antidepresivos automáticamente solo porque la persona no sabe o no quiere deprimirse.” (p. 25)

REFERENCIAS
Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington: American Psychiatric Association
Byington C. A. B. (2013). El viaje del ser en busca de eternidad y del infinito. Las sierte etapas arquetípicas de la vida por la psicología simbólica junguiana. Sao Paulo: Edición del autor
López-Pedraza R. (2009). Dionisos en exilio. Caracas: Festina Lente.
López-Pedraza R. (1987). Ansiedad Cultural. Caracas: Festina Lente.



[1] Según un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), para 2020 la depresión será la segunda causa de muerte o incapacidad en el planeta. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-502927 (Recuperado en 22-06-15)

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cursos 2018-1. Presenciales y ON LINE

(Esta publicación ha sido actualizada. Ahora incluye el programa general de los cursos)


¿Apenas comienzas? toma el curso de los jueves
¿Deseas profundizar? toma el curso de los lunes o el de los sábados
¿Necesitas herramientas prácticas y sus bases teóricas? toma el curso de los lunes y martes
¿Tu tema son los sueños pero quieres más práctica sobre el trabajo con ellos? toma el curso de los martes.

Si quieres integrar en tu práctica y tu reflexión sobre el alma individual y colectiva los inmensos aportes de Jung y los posjunguianos, esta es tu oportunidad. No importa si tienes o no a la psicología como profesión.

Si tu intención es formarte como analista junguiana(o), iniciate o avanza en el estudio de los aportes fundamentales de la psicología analítica.

A continuación una imagen resumen y, más abajo, detalles acerca de cada uno de los cursos, costos y datos de contacto. ¡Bienvenidas y bienvenidos!

Todos los cursos tienen la opción virtual


1. Técnicas expresivas en psicoterapia
Lunes 7 a 9 p.m. 
Inicia 5 de febrero.

GENERALIDADES:

Psicoterapia: “un área del arte de curar”
Psicopatología: la psique creando su propio lenguaje.
Las cuatro fases de la psicoterapia.
Técnica y Método o el terapeuta implicado en la relación.
Los sueños: “Ya habíamos explorado todo, había que preguntarle a «alguien» más”
La caja de arena: “avergonzado de mí mismo descubrí que sólo podía jugar”.
Los mandalas: “el mandala que importa es el que nace en el interior”
La Imaginación Activa (dramática, plástica y en movimiento): “la psique tiende a personificar sus contenidos”.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

“La práctica de la psicoterapia” C. G. Jung
“Re-Imaginar la psicología”. J. Hillman
“Los Complejos y El Inconsciente” C. G. Jung
“Encuentros con el alma. La I. A. como Jung la 
Desarrolló” Barbara Hannah. (A. P. M. Wood)

Inicia 5 de febrero.

En una época en la que se están confundiendo las herramientas psicoterapéuticas con la psicoterapia como proceso, razón por la cual vienen siendo aplicadas de manera mecánica, nos acercaremos a ocho técnicas y sus fundamentos teóricos, ubicando su lugar dentro de un universo más amplio y conectándolas con el acto del fascinante encuentro terapéutico.

Fechas de encuentro:

Febrero 5 y 19
Marzo 5 y 19
Abril 2 y 16
Mayo 7 y 21


2. Seminario-Taller: El tejido de los sueños. 
Martes 7 a 9 p.m.
Inicia 13 de febrero.

GENERALIDADES:

Realidad psíquica. Los trabajos de Jung y Marie Louise Von Franz
Psique y Personificación. El énfasis de Hillman y los sueños.
Sueños lúcidos e Imaginación Activa
Sueño y literatura: Realismo mágico y realidad psíquica.
Ejercicios prácticos I: 
Los sueños como narrativa
Interpretación retórica vs. Interpretación teórica
El sueño como escuela de la imaginación
Ejercicios prácticos II: 
Sueños y símbolos
El sueño arquetipal
La vida es sueño.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

“La vida simbólica” C. G. Jung
“La dinámica de lo inconsciente” C. G. Jung
“El camino de los sueños”. M. L. Von Franz
“Sobre los sueños y la muerte”. M. L. Von Franz
“El Sueño y el inframundo” J. Hillman




Los sueños son una forma de literatura que expresa de la mejor manera posible el drama más importante de todos los tiempos: el drama de la psique. Leeremos los sueños de los participantes del grupo en sus aspectos dramáticos, simbólicos y arquetipales. Es la primera vez que nos atreveremos a tejer juntos en torno a nuestras imágenes internas, también será posible comenzar a conectarnos desde el alma colectiva. El soñador tomará lo que "encaje" con su experiencia. Importante: por discreción, evitaremos alusiones directas a la vida consciente del soñador (lo cual es imprescindible en psicoterapia), por lo que seguirá siendo un ejercicio de estudio, una "praxis" para todos los participantes. Evidentemente no se trata de "interpretación" de los sueños, se trata, como afirmamos con Hillman, de trabajar con el sueño o de "psiquear" un rato. (Psiquear es nuestro nuevo verbo gracias a Rafael López-Pedraza)

Fechas de encuentro:

Febrero 13 y 27
Marzo 13 y 27
Abril 10 y 24
Mayo 15 y 29


3. Fundamentos:Arquetipos y Complejos, en teoría y en nuestras vidas.
Jueves 7 a 9 p.m.
Inicia 1 de febrero.

GENERALIDADES:

Jung antes de Freud, Jung con Freud y, finalmente, Jung.
Yo y Consciencia: La personalidad consciente
Yo e Inconsciente: La personalidad inconsciente
Principios de Energética Psíquica
Teoría General de los complejos
Complejos y desarrollo psíquico
Sueños, Complejos y Metacognición
Arquetipos y naturaleza psíquica
Lo Psicoide y La Sincronicidad
El principio de individuación.
La amplificación simbólica: mitos, cuentos de hadas y cuentos populares.

BIBLIOGRAFÍA

El hombre y sus símbolos.
Los Complejos y el inconsciente.
Los arquetipos y el Inconsciente Colectivo.
Psicoterapia Junguiana y Posjunguiana.




Iremos directamente a la fuente, a la obra de Jung principalmente, para luego revisar algunas de las aportaciones posteriores. Creo absolutamente necesario, en un momento en el que cualquiera habla de arquetipos, volver a revisar el concepto y sus consecuencias para entender las consecuencias, también, de las distorsiones que se han creado en torno a estos conceptos. La teoría general de los complejos de Jung nos dará las pistas sobre la efectividad arquetípica y los avatares de la libido en todo el sistema psíquico.

Fechas de encuentro:

Febrero 1 y 15
Marzo 1 y 15
Abril 5 y 19
Mayo 3 y 17


4. Símbolos y Arquetipos: Las imágenes de El Libro Rojo de Jung
Sábados 11 a.m. a 1 p.m
Inicia 10 de febrero

GENERALIDADES:

La escisión psíquica y el caso Jung
Más allá de la ruptura con Freud: La ruptura con Jung
Anima: pasión y transformación.
Amor: entre Eros y Anteros
El espíritu de la profundidad y el espíritu de este tiempo.
Imagen y Arquetipo: cuando lo inconsciente se constela nos enamora y nos destruye. El chocante lenguaje de los arquetipos.
Las pinturas del Libro Rojo de Jung: la psique objetiva narrada por ella misma ¿Qué es entonces “arteterapia”?


BIBLIOGRAFÍA GENERAL

“El Libro Rojo de Jung”. C. G. Jung
“El Libro Rojo de Jung. Claves para la comprensión
De una obra inexplicable”. Bernardo Nante.
“El Libro Rojo de Jung. La Historia de amor de 
C. G. Jung”. María Helena R. Mandacarú.




Hace algunos años tuvimos en casa una primera lectura detallada del Libro Rojo, esta vez, en el espacio de nuestros estudios simbólicos, partiremos de las imágenes y estudiaremos sus variados niveles: como experiencias de una persona en particular (Jung), como gérmenes teóricos (arquetipos, complejos, tipos psicológicos, mitologización arquetípica, etc.) y como fundamentos de una práctica terapéutica (Imaginación Activa y técnicas expresivas como la personificación, escritura expresiva, etc.). Esta obra nunca termina de leerse, esta vez simplemente volveremos a valorarlo desde otro lugar. Se entregara el libro en PDF

Fechas de encuentro:

Febrero 10 y 24
Marzo 10 y 24
Abril 14 y 28
Mayo 12 y 26



BIBLIOGRAFÍA GENERAL: para los cursos 1, 2 Y 3: "Psicoterapia Junguiana y posjunguiana. Perspectivas de la terapia dialógica". Ricardo Carretero Gramage (a la venta en Casa Jung). La bibliografía particular proviene de múltiples fuentes y será enviada en formato pdf. El curso 4, tendrá como base El Libro Rojo de Jung y algunos extractos de la obra de Bernardo Nante "El libro rojo de Jung. Claves para la comprensión de una obra inexplicable" y del libro de María Helena R. Mandacarú "El Libro rojo. El drama de amor de C. G. Jung".

TODOS LOS CURSOS: Quincenales, 8 sesiones de dos horas, Febero-Mayo, opción virtual, $330.000 (110 USD) cada uno, si tomas más de un curso 300.000 (100 USD) cada uno.


Informes en eventos@jungcolombia.com
teléfono 314 800 59 79

Docente:
Lisímaco Henao Henao. Psicólogo UdeA (Medellín, 2000). Master en Psicología Analítica URL (Barcelona, 2003). Analista Junguiano certificado y miembro de la IAAP (Copenhaguen, 2013). Miembro fundador y actual presidente de la Sociedad Colombiana de Analistas Junguianos (SCAJ). Autor de "Ser Hombre. Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien Años de Soledad" (2007) y "El Libro Rojo de mis sueños. Bitácoras del alma" (2017). Psicoterapeuta. Cursos virtual psicología junguiana

lunes, 30 de octubre de 2017

"Amor imposible", una antigua enfermedad mental y los precursores de la psicoterapia.

Por Lisímaco Henao Henao. 
Analista Junguiano SCAJ - IAAP

"Amor es un daimon", le dice la profetisa Diotima a Sócrates en El Banquete de Platón, lo cual es ya una indicación de lo inusitadas e invasivas que pueden ser sus apariciones. Jung afirmaba por su parte que nadie debería avergonzarse de pagar tributo a una fuerza tan poderosa como la representada por Eros. Resulta fabuloso cuando este daimon nos visita y Armonía está también presente, pero no siempre sucede así. Ese fue el caso de Antíoco, hijo del rey de Siria Seleuco I, quien "sufría de una enfermedad misteriosa, enfermedad de consunción que ya le había provocado deseos de suicidio" [1], -podemos sospechar por esto y por lo que sigue, que se trataba de una depresión, pero lo más interesante de este relato es la manera como se descubrió la causa-. Fue llamado a su lecho el sabio Erasístrato, quien al no encontrar una causa física del mal recurrió a un método tan curioso como efectivo: "fue llamando a todas las personas jóvenes y hermosas del palacio, y a medida que comparecían iba observando atentamente a Antíoco, examinándole también el pulso, la acción del corazón, hasta que al presentarse la bella Estratonice, madrastra del príncipe y quien ya había tenido un hijo de Seleuco, se manifestaron en el enfermo todos los síntomas del amor, como palpitación violenta del corazón, alteración del pulso, mudanza de color, dificultad en hablar, conmoción.". Nos llama la atención en este punto la detallada descripción de los síntomas del amor, si el concepto de "enfermedad" se asocia con el de "anormalidad", entonces el amor resulta ser una enfermedad pues altera casi todas las áreas físicas y psíquicas. En este primer procedimiento podemos vislumbrar también una metáfora del oficio del terapeuta, como si nuestro trabajo consistiera en acompañar al paciente mientras hace desfilar ante sí (y ante nosotros) a los personajes que se han constituido en material vivo de "su realidad", así, el consultorio se transforma en esa habitación, ese recinto sagrado en el que vamos tomando el pulso y examinando "la acción del corazón" frente a esa realidad.

Ya se ha mencionado en muchos lugares al centauro Quirón como precursor mítico de la psicoterapia (una antigua figura del arquetipo del Sanador Herido o de la dinámica arquetipal entre lo sanador y lo herido en nosotros) y tanto Jung como Hillman coinciden en afirmar que el filósofo presocrático Heráclito vendría a ser el primer psicólogo de la historia Occidental por diversas razones; pero la observación y descripción de los síntomas, así como el tratamiento que aplica Erasístrato en este caso reúnen tantas características relacionadas con la inteligencia para la comprensión y el rodeo necesario para llegar hasta la solución, que nos lleva a pensar que deberíamos considerar a este médico del siglo III a. C. como otro digno precursor del cuidado del alma.

Erasístrato descubre la causa del mal de Antíoco,
obra de Jacques-Louis David (1774)
Murray Stein [2] leyó la escena en que Dionisos da de beber vino a Hefestos para convencerle de liberar a Hera de la trampa que el dios cojo había construido y con la que pensaba vengarse de su madre, como una metáfora de la psicoterapia que procede por "aflojamiento" de complejos muy enquistados (Dionisos operando también como terapeuta). Erasístrato ve al paciente, ve lo que pasa a su alrededor y también idea una estrategia para convencer al padre de que ponga a disposición del hijo lo que es necesario para la curación: "Una vez descubierta la causa de la enfermedad, el médico recurrió a un nuevo ardid, pues dijo a Seleuco que Antioco padecía una enfermedad incurable, y agregó: ‘Ama a mi mujer, y yo a nadie la cedo’. El rey entonces suplicó a Erasístrato para que no rehusase la mujer a su hijo, salvando así la salud de éste y la felicidad del reino. ‘Injusto es lo que me pides –respondió el otro- quieres quitarme la mujer y atropellarme a mí, a tu médico. Si el amor fuese a tu esposa, ¿qué harías tú que me exiges semejante sacrificio?’. A lo cual el monarca contestó diciendo que en tal caso él no vacilaría en entregar la madrastra y hasta el reino al hijo. ‘¿Para qué me suplicas? –dijo el médico-. De tu mujer está enamorado. Lo que te he dicho era todo mentira’. En efecto, el rey casó a Antíoco con Estratonice, cediéndole además el reino o provincias altas. Y Plinio el Naturalista agrega que por esta cura maravillosa Erasístrato recibió el magnífico regalo de cien talentos.”

Si leemos arquetipalmente la escena, vamos a poder llevar nuestra imaginación hasta el complejo paterno negativo del paciente, el cual se ha apoderado de su capacidad para vivir el amor, y podremos captar la forma como el terapeuta trabaja con este complejo convenciéndolo mediante un "ardid", es decir, procediendo por aflojamiento, mediante un juego no desprovisto de cierta picaresca y logrando finalmente el fluir de la energía amorosa. Ciertamente no es raro que la figura de El Pícaro esté presente en nuestro proceder como terapeutas, un asunto que trabajó profundamente Rafaél López-Pedraza en su "Hermes y sus hijos" [3]. Y podemos decir todavía algo más: la decisión del padre de ceder también una parte del reino a su hijo nos permite conjeturar que lo que aquí se representa es la afectación no sólo del área amorosa del sujeto, sino también de su relación con el poder, con los límites, algo muy común cuando del aspecto negativo de este complejo se trata. Una vez más Eros hace su aparición para arrastrar consigo al conocimiento profundo, un conocimiento que termina trascendiendo el aspecto superficial de la función erótica misma ¿cuántas veces llegamos al análisis o a la psicoterapia por haber enfermado de Amor y salimos de ella habiendo develado mucho más, cosas que, en apariencia, nada tenían que ver con el dios y sus complejidades?. Tal vez caemos prisioneros del amor (enfermamos de Amor) tan sólo para aprender a amar hasta los más ocultos y retorcidos rincones de nuestra propia alma.

Quirón, Dionisos, Heráclito, ahora agreguemos al genial Erasístrato, y su actitud atenta e imaginativa frente al tratamiento, en el árbol genealógico de nuestra profesión.


Lisímaco Henao Henao. Octubre de 2017

Psicólogo - Analista Junguiano IAAP - SCAJ

1. Todos los comillados sobre el relato de Antíoco provienen de Díaz González, Joaquín. Historia de la medicina en la antigüedad. 2ª ed. Ed. Barna. Barcelona 1950. pg. 185-186

2. STEIN, Murray. El principio de individuación. Ed. Luciérnaga. Barcelona 2007. pg. 93-119


3. López-Pedraza, Rafael. Hermes y sus hijos. Ed. Anthropos. Barcelona 1991
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Antíoco y Estratónice, . Auguste Dominique Ingres (1840)


Imagen relacionada
Antíoco y Estratonice de Pompeo Batoni (1708-1787)

miércoles, 2 de agosto de 2017

En Colombia: VIII Congreso Latinoamericano de Psicología Junguiana


Esta vez el tema será: "Identidad Latinoamericana: luces y sombras"
Bogotá, 11 al 14 de Julio de 2018

Para inscripciones, requisitos de trabajos, turismo, alojamiento y transporte, ve a www.clapjung.com.co

Esta es la invitación oficial


Latinoamérica es el asiento geográfico de una diversidad de pueblos y culturas que, en muchas ocasiones, trasciende las fronteras de los países y se expresa en continuidades y discontinuidades de diversa índole.

Es una región habitada por personas que conviven en una compleja mezcla étnica y cultural, producto del mestizaje entre los amerindios –sus pobladores originales- y los inmigrantes que han estado llegando desde finales del siglo XVI provenientes de Europa, Africa y Asia.

Hoy en día, los ojos de cantidad de estudiosos del psiquismo humano, de investigadores interesados en las dinámicas socio-antropológicas y arqueólogos, han volteado sus ojos hacia Latinoamérica por ofrecer no sólo la riqueza multicultural resultante de sus movimientos históricos sino porque además, en muchas regiones, mantiene una gran riqueza cultural autóctona que se ha transmitido de generación a generación. Es por ello que estamos seguros de que la Psicología Analítica, tan interesada en las imágenes, mediante las cuales la psique da cuenta de su existencia, encuentra en la imaginería latinoamericana un auténtico El Dorado, es decir, la oportunidad de explorar esa psique en una amplitud y profundidad inusitadas. 

Es en este sentido que el Comité Latinoamericano de Psicología Analítica (CLAPA), convoca a esta octava oportunidad de encontrarnos y conectarnos con la gran vitalidad y actualidad de la enseñanza de Jung que se evidencia a lo largo y ancho de nuestra región; un encuentro en torno a lo clínico y lo cultural en su sentido más amplio en torno al tema: Identidad latinoamericana: luces y sombras.

Colombia, el país anfitrión, y la Sociedad Colombiana de Analistas Junguianos (SCAJ) les damos la bienvenida

lunes, 26 de junio de 2017

Curso: El Código del alma. Vida y terapia.

Curso: EL CÓDIGO DEL ALMA. Vida y Terapia. 
PROGRAMA Semestre 2 de 2017

Este curso pondrá en cuestión varias de las ideas psicológicas sostenidas hasta ahora por las grandes escuelas. Las preguntas parecen ser ¿ha creado la psicología a su sujeto, a su niño, a su madre, a su padre, a su propia teoría sobre el sufrimiento, es decir, ha creado la psicología su propia realidad? ¿Cómo ha afectado esto nuestra visión del mundo? ¿Nos enferman nuestras ideas sobre el niño, la familia, el trabajo, el progreso, el trauma, el tratamiento y la muerte? ¿Existe algo en el alma humana que "sabe" de esta enfermedad? ¿Existe algo en el alma humana que se despliega a pesar de esas ideas, a pesar de los obstáculos y que sólo requiere un poco de cuidado más que avanzadas técnicas de entrenamiento psicológico?

Este curso se basa en un libro que para muchos ha sido un destello en la oscuridad pero también un golpe bajo a todas nuestras certezas psicológicas modernas; su título: “El Código del alma. La respuesta a la voz interior”. El autor es James Hillman, un analista profundamente revolucionario (algo en verdad raro pues uno puede ser revolucionario y para nada profundo o tremendamente profundo pero para nada revolucionario). Hillman es un conocedor de la psicología junguiana tanto en su filosofía y sus métodos como en su clínica, lo cual hace que le reconozcamos inmediatamente su derecho a cuestionar, un reconocimiento mucho más difícil frente a quienes critican sin conocer. Hillman  dice cuestionar a Freud y a Jung en algunos aspectos y apuntalarse en ambos en otros para finalmente proponer sus propias ideas, las cuales son el gérmen de lo que se ha dado en llamar “psicología arquetipal” (unas ideas que parecen haberse perdido de las propuestas de muchos que se autoproclaman arquetipalistas). Personalmente me parece que detrás de su aspecto de “niño malo de la psicología junguiana”, está un gran amplificador de ideas que Jung dejó esbozadas y un creativo que cumple con lo que parecía ser el objetivo del trabajo del fundador: llevar de nuevo el alma hasta el corazón de la psicología y esto, ya lo sabemos, sólo es posible llevando también hasta allí, a la imaginación.

ESTE ES EL PROGRAMA

Agosto 14:   La teoría de la bellota y la redención de la psicología. ¿Cuáles son las consecuencias de volver a escuchar los relatos del alma sobre sí misma? ¿Es posible realmente un retorno del alma a la psicología? ¿Qué habría qué sacrificar para lograrlo? ¿Es posible liberar a los niños de una psicología persecutoria?

Agosto 28: Crecimiento descendente. “Duele crecer” ¿Qué significa esa frase? ¿Por qué es tan difícil aceptar una esencia limitada? ¿Vive el alma en exilio? ¿De qué se trata el “opus contra naturam” del que hablaba Jung?

Septiembre 11: La falacia de los padres y el regreso a los elementos invisibles. ¿Cuáles son las consecuencias de una deconstrucción de los padres? ¿En qué lugar de la psique se encuentra el padre ausente? ¿Quién es una madre? ¿Cuál es la relación entre alma y mito? ¿Qué hay en nosotros de la época escolar? ¿Quién es El Niño? ¿Qué es un niño?

Septiembre 25: Ser es ser percibido.  Ni naturaleza ni educación, sino otra cosa. ¿Cómo afinar una verdadera “mirada psicológica”? ¿Quiénes han sido nuestros mentores? ¿Existe el mentor? ¿Qué nos dicen acerca de la individualidad los estudios genéticos y las investigaciones sobre la vida de los gemelos? ¿Y qué hay del amor?

Octubre 9: Relatos sensacionalistas y fantasía pura. El disfraz. Si alma es imagen ¿existen alimentos imaginales para el alma? ¿Cuáles son perjudiciales? ¿Por qué y para qué fantaseamos tanto sobre nuestros padres? ¿Cuál es el papel del nombre y del sobrenombre en nuestra vida? ¿Para qué se alteraron las biografías? ¿Cuál es el papel del secreto, el ocultamiento y el misterio?

Octubre 23: El sino. ¿Estamos determinados? ¿Qué margen de “libertad” existe? ¿Realmente hay un “libre albedrío”? ¿En qué consiste el aspecto teleológico de la psique? ¿Cuál es el lugar de los accidentes? ¿Todo sucede por “Necesidad”? ¿Existen cosas tales como “ley de atracción” o “universos conspirando”?

Noviembre 20: La mala simiente. ¿Existen almas cuya vocación es el mal o ciertas personas no tienen alma? ¿Puede existir la prevención de un desatarse de lo psicopático en nosotros? ¿Qué es el mal? ¿Qué explicaciones tenemos de la mala simiente en el mundo? ¿Cómo reflexionar psicológicamente la corrupción y el terrorismo?

Noviembre 27: La mediocridad. ¿Qué es la mediocridad? ¿Existen almas mediocres? ¿En qué consiste el carácter? ¿Dónde encontrar una verdadera ética?

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Lunes 7 a 9 p.m. Quincenal. Inicia: Agosto 14.
Con opción On Line
Inversión 320.000 cop ó 110 USD.
Docente: Lisímaco Henao H.

Para los inscritos se ofrece el libro "El código del alma" en un precio exclusivo de 38.000 pesos.

Datos para la inscripción en eventos@jungcolombia.com

domingo, 25 de junio de 2017

Curso: Arquetipos y Símbolos: El Tarot

Semestre 2 de 2017

La decisión de hacer un curso con estas antiguas imágenes siempre pasa para nosotros, estudiosos de la psique y de su tratamiento, por un proceso alquímico de “mortificatio”. Puesto que queremos defender la  clínica y el enfoque junguiano como una aproximación basada en los más queridos presupuestos de la psicología general, tememos que al hablar del tarot, volvamos a ser nuevamente señalados de místicos o de “poco serios”. Si enfrentamos nuevamente este reto es no solo porque hemos superado la mortificatio, sino porque vamos percibiendo que el “espíritu de la época”, la consciencia que ahora se va expresando en los más jóvenes por ejemplo, se complica menos en temores que nosotros, y se acerca a estos temas ya sin los absurdos calificativos de quienes han heredado los resquemores de la separación Freud-Jung. Es cierto que este espíritu actual puede irse al otro extremo, es decir, fascinarse con las cartas y su aspecto oracular olvidando su carácter psicológico, pero confiamos en que se quedarán con nosotros los “psiqueadores” auténticos, de hecho, a todos nos gusta jugar a adivinar de vez en cuando.

ESTE ES EL PROGRAMA:



Agosto 05: Lo oracular es arquetipal. Introducción al estudio del simbolismo. El tarot es un mito narrado en imágenes, el resto es la fantasía espontánea haciendo de las suyas: EL LOCO (Imagen de la libido).

Agosto 19: Del caos del nacimiento a un primer cosmos mágico: EL MAGO, LA PAPISA, LA EMPERATRIZ. (Infancia arquetípica)

Septiembre 2: De un universo encantado hacia el dolor de los límites y la decisión: EL EMPERADOR, EL PAPA, EL ENAMORADO. (Adolescencia arquetípica)

Septiembre 16: El viaje del héroe y una pequeña luz entre los opuestos: EL CARRO, LA JUSTICIA, EL ERMITAÑO. (Adolescencia arquetípica – Adultez arquetípica).

Octubre 7: Circularidad, palabra y sacrificio. Preparándose para el encuentro con la sombra: LA RUEDA DE LA FORTUNA, LA FUERZA Y EL COLGADO. (Adultez arquetípica – Crisis de la mediana edad)

Octubre 21: La madurez como consciencia de la sombra. Ir más allá de las palabras, hacia el cuerpo. LA MUERTE, LA TEMPLANZA, EL DIABLO. (Crisis de la mediana edad – Primera madurez arquetípica)

Noviembre 4: La consciencia del fracaso y el retorno de un mundo encantado con todo y sus peligros. LA TORRE, LA ESTRELLA, LA LUNA. (Primera madurez – Vejez arquetípica).

Noiembre 18: Para volver a comenzar: reconciliarse con la razón, el orden y una danza antes de recomenzar. EL SOL, EL JUICIO, EL MUNDO. (Vejez arquetípica – Última madurez arquetípica)


Quincenales. Opción On Line
Inversión:320.000 cop ó 110 usd
Inscripciones hasta completar cupo
eventos@jungcolombia.com

Casa Jung Medellín. Estudiando y cuidando del alma desde 2004

Docente: Lisímaco Henao H.
Psicólogo UdeA, Terapeuta, Master en Psicología Analítica de la Sociedad Española de Psicología Analítica (SEPA), Analista Junguiano, miembro fundador de la Sociedad Colombiana de Analistas Junguianos (SCAJ) y miembro de la International Association for Analytical Psychology (IAAP). 
Autor de "Ser Hombre. Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien años de soledad" y de "El Libro Rojo de mis sueños" (bitácoras para el alma 1)
Anfitrión en Casa Jung Medellín.

jueves, 22 de junio de 2017

Curso: La realidad y los sueños. Mito, Símbolo y Ciencia.

Semestre II de 2017

En 2007 comencé a impartir los cursos junguianos en la Universidad de Antioquia, entonces me encontré con la profesora Marta Cecilia Vélez quien fuera la persona que, en 1994, me iniciara en esta pasión por una psicología con alma. Aunque en aquella conversación se vislumbró que yo había tomado un giro hacia lo clínico (una perspectiva en la que nos diferenciamos), ella me animó a trabajar con los alumnos el tema de los sueños: "¡Lisímaco mijo! ¡ni los freudianos trabajan ya los sueños! ¡y los lacanianos ni se diga!." Pues bien, nueve años después, aquí estoy, con un libro y ya este segundo curso sobre el tema (aunque en años pasados ya había dado seminarios en torno a la vida onírica, esta vez el asunto se ha convertido en una pasión dentro de la pasión, como en un sueño dentro de un sueño). El curso tratará sobre los sueños y su relación con el mito, el símbolo y la ciencia, enfatizando en cada sesión sobre un tema fundamental, así:

ESTE ES EL PROGRAMA:

Agosto 1: Esquema general de la interpretación junguiana de los sueños con aplicación a un sueño de Jung: más que interpretación se trata de interpenetración.
Agosto 15: El inconsciente colectivo y el material arquetípico: Mito, Símbolo y Sueño. Para aventurarse en el mar una balsa, un remo y una buena brújula (lo inconsciente es fascinante, de ahí su alta peligrosidad).
Agosto 29: Sueños y sincronicidad: soñando el presente o el mañana. No atraemos nada, estamos implicados en algo (que es preciso conocer).
Septiembre 12: La simbología de la alquimia y los sueños I: un alma que disuelve y coagula constantemente, un humano torturado y sus defensas.
Septiembre 26: La simbología de la alquimia y los sueños II: las fases del proceso y los sueños que indican cómo va la cosa.
Octubre 10: Los sueños y la ciencia I: ¿Qué saben los sueños de la naturaleza? Bruno, Kekulé, Pauli, Einstein, Jung, usted y yo.
Octubre 24: Los sueños y la ciencia II: psiqueando la física cuántica, o sobre cómo escapar de su engañosa literalización. Hay dioses tras nuestras ideas, de ello nos advirtió Hillman.
Noviembre 7: Práctica I: Sueños lúcidos e imaginación activa. Informe preliminar de una investigación en curso. Ejercicio.
Noviembre 21: Práctica II: Jugando al intérprete de sueños. La práctica hace al auténtico aprendiz (el Maestro nos es ajeno, quizás inalcanzable).
Quincenal. Opción virtual. Inversión 320.000 cop ó 110 USD, mediante consignación o giro Western Union.
Docente: Lisímaco Henao H.
Psicólogo UdeA, Terapeuta, Master en Psicología Analítica de la Sociedad Española de Psicología Analítica (SEPA), Analista Junguiano, miembro fundador de la Sociedad Colombiana de Analistas Junguianos (SCAJ) y miembro de la International Association for Analytical Psychology (IAAP). 
Autor de "Ser Hombre. Imágenes arquetípicas de masculinidad en Cien años de soledad" y de "El Libro Rojo de mis sueños" (bitácoras para el alma 1).
Anfitrión en Casa Jung Medellín.