miércoles, 19 de noviembre de 2014

Psique, Psicología y Psicoterapia. A propósito del día del psicólogo en Colombia.

Hoy se celebra en Colombia el día de la Psicología y sus profesionales. A todas las personas dedicadas a servir al alma y a todas aquellas a quienes interesa la psicología de alguna manera (pacientes, académicas, curiosas y buscadoras), desde el Centro C. G. Jung de Medellín dedicamos estos párrafos en los que se resume el sentido profundo del trabajo con lo psíquico, es decir, con nuestro universo afectivo-imaginal, interno y externo, individual y colectivo.

Presentamos fragmentos de Jung, Rafael López-Pedraza, James Hillman, Marion Woodman, Adolf Guggenbhül-Craig y Wolfgang Giegerich.


"No hay que considerar a un paciente como un ser subordinado que se tiende en un diván mientras uno se sienta detrás como un dios que deja de vez en cuando salir una palabra. También hay que evitar en lo posible cualquier sugestión de enfermedad. El paciente tiende de todas formas hacia esa dirección, le gustaría refugiarse en la enfermedad: «... Uno se rinde, no tengo más que tumbarme; estoy enfermo y agotado...». La enfermedad es también una forma de solución para acabar con el problema de la vida: «¡Estoy enfermo; tiene que ayudarme el médico!». Como terapeuta no puedo ser ingenuo. Hay que tratar al paciente, cuando no tiene que guardar cama, como a una persona normal. Yo diría que como a un igual. Esto ofrece una base sana para el tratamiento. A veces vienen a verme personas con la esperanza de que yo produzca un acto de magia médica. Se desilusionan cuando los trato como personas normales y me comporto como una persona normal. Una paciente, en otra consulta, había tenido la experiencia del «dios silencioso» detrás del sofá. Cuando empecé a hablar con ella me dijo sorprendida, casi disgustada: « ¡Pero usted exterioriza emociones, dice incluso su opinión!». Naturalmente que tengo emociones, y también las muestro. Nada es más importante que esto: hay que tomar a cada hombre realmente como tal, y por lo tanto tratarlo de acuerdo con su singularidad." C. G. Jung. O.C. 10, § 881

“Mientras se sienta el contacto, la atmósfera de confianza natural, no habrá peligro; e incluso si hay que mirar a los ojos al terror de la locura o a la sombra del suicidio, subsiste esa esfera de fe humana, esa certeza de comprender y ser comprendido, por más negra que sea la noche.” O. C. 17, § 181

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

“Muchos de los estudios de psicología de este siglo, se han realizado en Europa del Norte y en Norteamérica. La mayoría de los psicólogos, en especial los junguiano que han heredado el concepto de Jung sobre los arquetipos, han sido, principalmente, protestantes y judíos cuyas religiones, educación y modo de vida proporcionan una formación ética y una conciencia inclinadas a la represión o a la interpretación errónea del aspecto dionisíaco de la vida. Se trata de un malentendido geográfico, histórico, étnico y religioso. No debe ser una sorpresa que los psicólogos modernos encuentren difícil comprender la relevancia y la presencia de Dionisos en la psique. Arquetipalmente, Dionisos representa una psicología y, si no se percibe ni respeta su presencia, el conflicto psíquico que ello crea, pasa sin ser detectado. Quisiera que el lector entienda que estoy tratando de traer a discusión algunas de las cualidades que Dionisos puede ofrecer a la psicoterapia. Por lo general, estamos tan distanciados de las emociones que propicia la presencia de Dionisos, que la conciencia de esta distnacia pudiera ser la única actitud dionisíaca posible. En este sentido, es difícil imaginar, hoy en día, a un psicoterapeuta que siendo sensible a la presencia de Dionisos, pudiese ser capaz de dar respuesta desde un nivel dionisíaco de la psique y así propiciar un antiguo atributo del dios: la curación. La experiencia del análisis personal del psicoterapeuta y de los estudios de psicoterapia junguianos, hoy en día, no aparentan ser sino el cumplimiento de un requisito académico. De ninguna manera, esto puede ser dionisíaco.

Con la represión del Dionisos emocional, aparece la represión del cuerpo. Ivan Linforth dice que el cuerpo siempre es dionisíaco, de lo cual podemos deducir que Dionisos siempre es el cuerpo. Esto significa abandonar al intelecto y estar en el cuerpo, sentir el cuerpo. Para mí, el tesoro más valioso que se pueda alcanzar en psicoterapia es el cuerpo emocional y esto, obviamente, está relacionado con Dionisos. Podríamos decir que hay un Dionisos en nuestro cuerpo, que está esperando ser contactado y darnos acceso a la riqueza de sus emociones y sentimientos.” Rafael López-Pedraza. Dionisos en Exilio. Ed. Festina Lente, Caracas 2000. Pg 45

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

“Llevando más lejos esta línea de pensamiento, diría que no existe un arquetipo de curador o un arquetipo de paciente especial. Cuando una persona se enferma, el arquetipo curador-paciente  está constelizado; el enfermo busca un curador externo, pero al mismo tiempo el curador intra-psíquco es activado. Nos referimos generalmente a ese último llamándolo «el factor curativo». Es el médico dentro del paciente, y su acción curativa es tan grande como la del doctor que aparece en la escena exterior. […] Un médico puede tomar puntos a una herida, pero algo en el cuerpo y en la psique del paciente debe colaborar para que la dolencia desaparezca.

No es muy difícil imaginar el factor curativo en el paciente. Pero ¿en el médico? Encontramos aquí el arquetipo del sanador herido (wounded-phisician). Quirón, el centauro que enseñó a Esculapio el arte de la medicina, sufría de heridas incurables. En Babilonia hubo una diosa-perra con dos nombres: como Gula era muerte, y como Labartu, curación. En la India, Kali es la diosa de la enfermedad y al mismo tiempo su curadora. La imagen mitológica del médico herido está, pues, muy extendida.  Psicológicamente ella significa no sólo que en el interior del paciente reside un curador, sino también que todo curador es un paciente.
[…]
De la proyección de un polo del arquetipo, tanto médico como enfermo derivan satisfacciones momentáneas. Pero una sostenida proyección significará que el proceso psíqucio está bloqueado: el paciente no está ya interesado en sanar. El doctor, las enfermeras, el hospital, lo curarán. […] En el médico la represión de un polo del arquetipo conduce a la situación inversa. Comienza por tener la impresión de que la debilidad, la enfermedad y las heridas no tienen nada que ver con él. Se siente el curador que se ha curado; las únicas heridas son las de sus pacientes, pues él está bien precavido; esas pobres ciraturas llamadas pacientes viven en un mundo completamente diferente del suyo. Se desarrolla como un médico sin heridas, y no puede entonces constelizar el factor curativo en sus pacientes. Se ha transofrmado en nada más que un doctor, y sus pacientes son solamente pacientes; ha desaparecido el curador herido. La situación está así clara como el cristal: aquí está el doctor, saludable y fuerte, y allá el paciente, débil, enfermo, extraño.” Adolf Guggenbhül-Craig. Poder y destructividad en psicoterapia. Monte Ávila Ed. Caracas  1992. Pg 88-90

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

"Yo soñé cuando tenía cáncer que iba a morir, pero esa noche recé para no tener miedo y para poder aceptar cualquier cosa que me dijera el doctor. Tuve un sueño en el que soy un pastor en la colina, en navidad, con las ovejas y todo en mis brazos y vi al anfitrión de los ángeles. Era un hermoso ángel alto, rubio, de ojos azules. Estaba con toda su tripulación y se me acercó. Me puso las manos encima y me dijo: no tema y yo dije: bueno. ¿Y sabes qué? El miedo desapareció, tan sólo desapareció. Esas imágenes que vienen con tanta fuerza son el arquetipo, su energía es tan superior a la energía humana que algún cambio tiene que ocurrir." Marion Woodman en “El significado de los sueños”. Serie en video que puedes ver haciendo click aquí

“Una vez soñé que estaba manipulando una máquina médica que tenía muchas cosas de las que yo tenía que tirar (Varas para tirar y empujar y demás). Pero podía ver la energía que entraba, que pasaba por la máquina y podía ver cómo se transformaba al salir. Podía verla cruzar el puente y transformarse en una imagen. La imagen era el poder sanador del sueño y contiene la experiencia del cuerpo y la experiencia de la psique de tal manera que las dos están unidas en ese puente que es la metáfora." Marion Woodman en “El significado de los sueños”. Serie en video. 

"Si un sueño se repite una y otra vez durante un período de tiempo, puede no llevarte hasta el lugar que tanto te aterra, pero puede llevarte hasta el borde. Si tienes a alguien que sabe como manejarlo y simplemente se queda contigo para que tu puedas atravesar ese espacio, entonces la psique sabe que puede atravesar eso y seguir viviendo, sin importar cuán amargo sea." Marion Woodman en “El significado de los sueños”. Serie en video. 



“La persona que ha incorporado el relato desde la infancia, mantiene generalmente mejores relaciones con el material patológico de las imágenes obscenas, grotescas o crueles que aparecen espontáneamente en los sueños y en las fantasías. Quienes sostienen una teoría racionalista y asociacionista de la mente arguyen que si no presentáramos esos cuentos siniestros en los primeros e impresionables años de la vida infantil, en años posteriores habría menos patología y más racionalidad. Mi práctica me indica, por el contrario, que cuanto más experimentada sea la parte imaginativa dela personalidad, menos amenazador resultará lo irracional, menos necesaria será la represión y, por tanto, menos aflorará la patología real en los acontecimientos cotidianos. Dicho de otro modo, por medio del relato, la calidad simbólica delas imágenes y los temas patológicos encuentran su lugar, con lo que se reduce la tendencia apercibir dichas imágenes y temas de forma naturalista, con literalidad clínica, como signos de enfermedad. Estas imágenes encuentran su lugar legítimo en el relato. Son propias de los mitos, leyendas y cuentos de hadas en los que, al igual que en los sueños, aparecen todo tipo de figuras extrañas y comportamientos dislocados. Después de todo, «el más notable de todos los relatos», como a muchos les gusta denominar la Pascua de Resurrección, esta repleto de imágenes siniestras, vistas con un detalle que resalta lo patológico.

La «Conciencia narrativa» proporciona un mecanismo más adecuado para reconciliarse con el propio historial clínico que la «conciencia clínica». El historial clínico, además, es un tipo de ficción, escrito por miles de manos en miles de clínicas y salas de consulta, almacenado en archivos y raramente publicado. Este tipo de ficción llamado «Historial clínico» sigue las pautas del género del realismo social; cree en datos y acontecimientos e interpreta, de manera demasiado literal, todas las historias que cuenta. En el marco del análisis profundo, el analista y el paciente reescriben juntos el historial clínico creando una nueva historia; crean la «ficción» cuando colaboran en el trabajo analítico. Una parte de la curación, quizás incluso la parte más esencial, se debe a esta ficción elaborada en equipo, esta manera de inscribir todos los acontecimientos caóticos y traumáticos de la vida en un nuevo relato. Jung dijo que los pacientes necesitan «ficciones que sanen», pero nos es difícil adoptar este punto de vista si no existe de antemano una predilección por la «conciencia narrativa».

La terapia junguiana, al menos tal como yo la practico, trae consigo la constatación de que la fantasía es una actividad creativa que renueva de continuo la historia de la persona. Cuando examinamos dichas fantasías descubrimos que reproducen los grandes temas impersonales de la humanidad, representados en la tragedia, la épica, el cuento folclórico, la leyenda y el mito. La fantasía, en nuestra opinión, constituye un intento del psiquismo de remitologizar la conciencia, y es por ello que intentamos fomentar esta actividad familiarizándonos con los mitos y los cuentos folclóricos. La construcción del alma va de la mano de la desliteralización de la conciencia y del restablecimiento de sus vínculos con las formas de pensamiento míticas y metafóricas. En lugar de interpretar las historias a partir de conceptos y explicaciones racionales, preferimos concebir las explicaciones racionales como elaboraciones secundarias de relatos básicos que contienen y proporcionan vitalidad. Según Owen Barfield y Norman Brown: «la literalidad es el enemigo». Y yo añadiría: «la literalidad es la enfermedad». Siempre que nos aferramos a una interpretación literal, una creencia literal o una afirmación literal, perdemos la perspectiva imaginaria y metafórica sobre nosotros mismos y sobre nuestro mundo. El relato es curativo por cuanto siempre se presenta bajo la fórmula «érase una vez». Como una realidad condicional y simulada. Es la única manera de explicar o contar lo que no se postula como real, verdadero, positivo, revelado, es decir, literal.” James Hillman. Apuntes sobre el relato. En “Recuperar el niño interior”. Ed. Kairós. Barcelona 2005. Puedes leer el artículo completo haciendo click aquí

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

“RH: Para ilustrar lo que usted quiere decir por « la vida lógica del ‘alma’» ¿nos daría un ejemplo de su propia vida o de la vida de alguien en que el "alma" ha sido experimentada?

WG: Su pregunta me toma un poco por sorpresa. Tengo que pensarla un poco. Me pregunto ¿es el
«alma» algo que realmente nosotros experimentemos? No creo que sea así. Sólo es accesible a la reflexión y a la intuición (después del hecho), y esta intuición presupone a la vez algún esfuerzo (el estudio, el así llamado «análisis», el «ver a través de») y también requiere un ojo particular para las cosas psicológicas. Las experiencias son siempre inmediatas y subjetivas. Pero «el alma» es, de acuerdo a Jung, precisamente no-ego, una psique objetiva. Él habló de procesos de fondo, tal como Hillman ubicó al alma, metafóricamente hablando, en el submundo. El «alma» ciertamente no es algo que verse sobre nosotros, ni sobre lo que sintamos o pensamos.

No hay acceso directo a ello. Si uno quiere aprender algo acerca del alma y su vida lógica es mucho mejor alejarse de nosotros las personas y en cambio, por un lado, volverse al mito, la teología, el ritual arcaico (como la Misa Católica Romana), la gran literatura y el gran arte, la filosofía o la alquimia, y por el otro, atender al curso real de la historia, los cambios sociales, el desarrollo de la tecnología y temas afines.


Si uno quiere ver el alma trabajando en nosotros las personas, el mejor ejemplo—y verdaderamente grande, aunque a veces equívoco—es la neurosis (no la neurosis de ésta o aquella persona, sino el fenómeno moderno de la neurosis como tal). Pero es esencial darse cuenta que una neurosis dada no es experimentada como una manifestación del alma, y que lo que se experimenta no es el alma. Ni siquiera la mayoría de los psicólogos enfocan la neurosis en términos del alma, sino más bien desde la perspectiva del ego: por ejemplo, como causada por ciertas condiciones traumáticas. Que la neurosis sea una creación libre del «alma» para sus propios fines y propósitos (no para los nuestros) no se puede experimentar, sólo se puede comprender. Se necesita psicología (una psico-logía con alma) para ver «el alma».” Wolfgang Giegerich en "Love the questions themselves", una entrevista realizada por Robert Henderson, publicada en Living with Jung: “Enterviews” with Jungian Analysts, Vol. 3, (Robert & Janis Henderson, eds.) Spring Journal Books, New Orleans: 2010. Traducción de Alejandro Bica con autorización de W. Giegerich. Tomado del blog de Alejandro Bica http://alebica.blogspot.com.es/



Selección de textos: Lisímaco Henao H. Analista Junguiano IAAP

martes, 4 de noviembre de 2014

Conflicto y reino de Dios. Cristina Hincapié





CONFLICTO Y REINO DE DIOS.

Una lectura psicológica de “el Reino de Dios” a partir de José María Castillo[1]

Cristina Hincapié. Psicóloga. Estudiante de Maestría en Teología UPB.


Soy estudiante de teología desde hace dos años; no pertenezco a ninguna congregación, pero me considero una persona profundamente religiosa; soy “laica”, psicóloga de la universidad de Antioquia, y una inquieta cuando de preguntarse por la humanidad y la divinidad se trata.

Me arriesgo a estar aquí, convocada por la bienaventuranza de aquellos “llamados a construir la Paz”, que en definitiva deberíamos ser todos los seres humanos que habitamos este mundo; entendiendo la Paz no sólo como un concepto sino también, y sobre todo,  como una experiencia que sucede como el Reino, aquí y ahora, en el mundo interior y exterior del hombre.

Quisiera comenzar con una evocación teológica que conecta mi interés por la relación entre la teología y el conflicto:  cuando en mi clase de “teólogos del siglo XX” conocí al gran teólogo y humanista protestante Karl Barth, y lo imaginé inmerso en un planeta que atravesaba un momento tan conflictivo como la I Guerra Mundial, donde la difícil situación social y política “obligó” a muchos teólogos del siglo XX a tomar decisiones reales y radicales frente al anuncio de la Palabra en momentos de crisis, de muerte y guerra, advirtiendo que "la teología debe hacerse con el periódico en una mano y la Biblia en la otra".

Como psicóloga, las preguntas por el conflicto, el mal, la psicopatía y la sombra[2] han marcado mis estudios en la psicología desarrollada por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, y quisiera aquí establecer un puente multidisciplinar que nos ayude a cuestionarnos las imágenes que poseemos y predicamos en torno a la guerra, la paz, el amor, el Reino, el poder y la Palabra del Evangelio. 

Puedes hacer click sobre la imagen para ver su procedencia.
Nuestro anuncio, el anuncio de Jesús, es el Reino; y me remito entonces a la lectura de “El Reino de Dios. Por la vida y dignidad de los seres humanos” de José María Castillo (sacerdote, escritor y representante de la teología de la liberación que tantas puertas ha abierto a la reflexión de estos temas en continentes como América, donde la muerte sigue acechando en silencio las calles y los campos, y el conflicto sigue siendo generador de dolores y preguntas que han alejado o acercado a los hombres en diferentes medidas a Dios), libro del que tomaré algunas ideas para tejer esta red que busca más plantear preguntas que sacar conclusiones.  

En su prólogo, cuidadosamente, Castillo cita el poema “Los Nadies” de Eduardo Galeano: “Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:  Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”. Y una misteriosa identificación con mis necesidades internas y mis observaciones colectivas se activa en mí con estas palabras, recordándome la idea de un Jesús que puede percibirse en las miradas de los oprimidos, en las arrugas de los despreciados, en las ideas de los delirantes, en las ausencias de los exiliados, en los silencios de los odiados, en las víctimas de los conflictos; imágenes que, creo, resultan comunes a todos nosotros, que con el periódico en la mano vemos las realidades que abaten a hombres y mujeres, a niños, a animales e incluso al planeta.

La vida, como núcleo, aparece en esta postura teológica acerca del Reino de Dios, asunto que ya bien estudiado por la teología cuenta con múltiples visiones, donde se nos ofrece una amplia oferta frente a la cual esta mirada que expreso corresponde  sólo a un lente de los muchos con los que puede mirarse.

Durante siglos hemos presenciado cómo instituciones y sujetos que atentan contra la vida y la dignidad abundan en la larga historia de la humanidad;  desde multitudinarias guerras y cruzadas en contra de grupos específicos, hasta la sorpresiva muerte que corre sin discriminaciones por nuestros barrios y calles, nos ponen día a día, en lo cotidiano individual y en lo histórico colectivo, frente a la pregunta por aquello “tan humano, o tal vez sobrehumano” que nos aleja de Dios y de su mensaje de amor y de vida.

La religión y la teología han jugado un papel vital en este aspecto, tanto como promotoras de la fe y el amor al prójimo, como, paradójicamente, instauradoras de serias agresiones contra la vida de los hombres. Sin embargo, la primer tarea  antes descrita, sigue teniendo fuerza en nuestro trasegar, y ha de ser una obligación nuestra, pues una parte del alma busca en lo espiritual la presencia de la energía divina y mistérica de Dios. Cuando evoco a Barth con la Biblia y la prensa, me acompaña el sentimiento de responsabilidad que nos convoca a aquellos cuyas vocaciones  nos han llamado en favor del amor cristiano, especialmente frente  a temas como el de este encuentro: la construcción de la Paz .

Puedes hacer click sobre la imagen para ver su procedencia.
Curiosamente, una de las razones por las que mi alma busca en la teología herramientas terapéuticas para mi trabajo de acompañamiento psíquico, es el conflicto interior, generado en múltiples ocasiones por la falta de fe, por la pobre noción de “la vida” y el vacío que esto genera:  la inconsciencia de Dios y de su amor, nos arroja a un terreno de temores y conflictos, no sólo frente a nuestra propia humanidad, sino también frente a la de los demás.  Siento una enorme conexión y conmoción interior cuando Castillo nos plantea lo que él llama “los beneficios de la religión”, diciendo que ella nos ayuda a aminorar el dolor y el sufrimiento que acarrea nuestra condición finita y humana, que nos proporciona de sentido la vida y que nos conecta con valores supremos a través de los rituales y las experiencias, en los que la confianza, la fe, la seguridad, la fortaleza y la esperanza despiertan de nuevo en el hombre, como posibilidades de Paz y reconciliación.  La crítica de Castillo apunta fuertemente a los grandes errores que las religiones han cometido, denominándolos “comportamientos atroces”, aspectos que considero necesarios de recordar, sobre todo por el carácter de compromiso al que nos exhortan, siendo también nosotros responsables del pensamiento popular religioso como teólogos, y particularmente del pensamiento y de la acción actual, e incluso futura:  el silencio, legitimar autoridades e instituciones que causen agresiones a la vida y a la dignidad de las personas, se muestran como ideas que me cuestionan y me impactan profundamente, pues nos concierne hablar de “el Reino” en realidades complejas y poderosas, enemigas de la dignidad de la vida del hombre.

Y esta agresión contra la vida y la dignidad humana, está íntimamente ligada con el “poder”;  cito a Castillo: “cuanto más noble es el motivo que legitima al poder, más peligro hay de que quien lo ejerce se sienta en paz con su consciencia al poner en práctica el poder presuntamente divino que confunde con sus propias decisiones”, y me arroja con esto a una discusión interna y a una reflexión con un tinte filosófico acerca de esta delgada línea que divide en lo humano el bien del mal, el poder de la humildad.  Esta se constituye entonces obligatoriamente como una pregunta personal y psicológica, que me obliga a hablar del poder, entendiendo que “donde hay poder no hay amor”, como lo nombra Jung, es decir, hay conflicto. En términos psíquicos, el poder alimenta al ego, le propicia la extraña sensación de superioridad, e instaura en quien lo ejerce y quienes están a su alrededor tensiones y violencias, que alejan al hombre del “humus” de donde proviene, de la humildad que nos fue enseñada por Jesús, y que debemos practicar con disciplina y con arduo trabajo interior.

¿De qué Reino hablamos entonces? ¿Cómo entendemos individualmente esta noción que es “lo típico” en Jesús?.

En la predicación de el Hijo el Reino era central y su vida era la forma de mostrar que éste ilustraba las mediaciones en las que los seres humanos podemos encontrar a Dios y a Jesucristo, alumbrándonos el camino para encontrarnos con Dios… una ruta oscura y desolada en el alma de esta masa contemporánea a la que pertenecemos.

Históricamente tampoco nos resulta claro ni explícito a qué se refiere el Reino, pues el lenguaje de Jesús, con la parábola como figura predilecta, busca siempre dejar algo en el misterio, ya que es trabajo del alma del hombre entender con una comprensión profunda y particular lo que significa una noción como ésta que no logra pasar completamente por la palabra.  En los Evangelios, por ejemplo, no se define qué es el Reino de Dios, sólo se dice que está cerca, y sin embargo, pareciese que este tema se convirtió fácilmente en interés de muchos.  ¿Qué esperaba la gente?, se pregunta Castillo, y nos introduce en una exégesis histórica que dibuja un Israel  - no muy lejano de nuestra Colombia – donde “los nadies” eran exiliados por poderes sociales, políticos, religiosos y hasta existenciales.  Y ante cada uno de estos poderes, parece que Jesús y su mensaje del Reino, encendían en el pueblo la poderosa chispa de la esperanza, mientras que en los dirigentes, como suele ocurrir, al ver la amenaza que esto representaba para ellos, se incubó el rechazo a Jesús, a sus acciones y predicaciones.

Acarreando reales conflictos, esta estrecha relación e identificación que generó Jesús con los débiles, con los excluidos, con los nadies, con los que “carecen de significado político e intelectual”, con los pecadores, los enfermos, los endemoniados, las prostitutas,  llevó a los dirigentes a sospechar y a temer por las revueltas y las ideas aparentemente revolucionarias que podían hacer que el pueblo se rebelara ante el poder parcializado que ellos ejercían.

Y “si era gente sencilla – nos hace sospechar Castillo – lo del Reino era sencillo”.  Y desarrolla esta conexión de Jesús con aquellos excluidos, recordándonos que Dios revela sus misterios más profundos a los sencillos y los oculta a los sabios y entendidos, como nos muestran Mateo 11, 25-27 y Lucas 10, 21 y s., recordándonos de nuevo la pregunta por lo humilde en oposición a lo poderoso. La Ley del Primer Testamento y la veeduría de su cumplimiento en el Israel judío de aquél entonces, ejercía una influencia determinante en la vida de esta sociedad, pues el sometimiento fiel a la Ley establecida era la condición necesaria para la llegada del Reino, y la relación con un Dios ambiguo y siniestro generaba temores y particulares acercamientos a Él. Pero el “yugo” del que Mateo nos habla es un yugo “suave”, y con esta característica surge como transformadora la propuesta de Jesús de un Reino que se entusiasma y se libera de la pesada responsabilidad reguladora a la que amarraba el cumplimiento de la Torá.  

A estas alturas, donde mucho y nada se ha dicho, se nos viene planteando la inquietud acerca del cumplimiento del Reino; entonces ¿la proclamación del  Reino es un promesa futura?, o ¿su presencia es inminente en el aquí y el ahora a pesar de las realidades que aparentemente nos alejan de él?.  Si el Reino habla de la vida y de la dignidad de ésta, propone Castillo, no se habla de una “vida futura” ni mucho menos, sino que se refiere a una realidad presente y operante en esta vida, porque el Reino llega a lo humano y promueve la “humanización” de la que muchas veces carecemos, liberándonos del sufrimiento, de la indignidad y de la indulgencia.

Los múltiples milagros de Jesús (entre los que se cuentan las curaciones a enfermos que se creían ya incurables, la resurrección de los muertos, la expulsión de demonios y el mensaje de la bienaventuranza) son actos que manifiestan la presencia actual del Reino y que evidentemente no serán aceptados por las instituciones de poder de su tiempo, y tal vez tampoco por las de ahora,  lo que marcará otra característica de la forma en que Jesús presenta el Reino:  su carácter transgresor. Aquí quisiera hacer un paréntesis analítico; pues, paradójicamente, buscando la resolución de los conflictos, nos encontramos con la necesidad no literal sino más bien simbólica de generar conflicto, de transgredir nuestras ideas e incluso las rígidas leyes de otros, de generar preguntas que en lo humano no pueden manifestarse sino de maneras opuestas, donde lo que se considera establecido debe ser cuestionado en la interioridad de cada hombre, para tomar una posición activa y consecuente con quien está siendo al referirse a temas que nos enfrentan con la vida: la nuestra, la de los otros, la de nuestras comunidades. 

El mismo Jesús nos ha mostrado de qué se trata, pues no es de dudar que actos como los suyos pudieran verse bajo un lente transgresor, ya que la prioridad que Él da a la vida por encima de las normas, no conoce horarios ni días para amar a quien lo necesita, pues es humilde.

¿Está la religión del lado de la vida o de la muerte?. Sin duda de la vida, del Reino, del amor, lo que nos lleva en ocasiones a perder la Paz para poder hallarla.

Pero seguimos cuestionados por los problemas reales, pues tener una consciencia como la de Jesús implica un difícil ejercicio humano; en una sociedad que necesita limitar y regular al hombre para una convivencia en un contexto predeterminado, estar siempre a favor de la vida sobrepasando en cada caso la ley necesitaría sistemas legislativos y egos individuales completamente flexibles, comprensivos y amorosos que pondrían en duda cualquier tipo de autoridad ejercida por “los señores que presumen portar el poder de ejercer la regulación normativa”.  Además, la vida sigue siendo una noción amplia y compleja de comprender, sobretodo cuando hablamos no sólo de vivir, sino también de vivir con dignidad, otra premisa del Reino que presenta Jesús a su pueblo y que dará como resultado un aspecto conflictivo de su proclamación, pues Él defiende la vida y con ello nos recuerda que incluso actualmente aquél que defiende la vida per se “no puede hacerlo impunemente”, ya que tanto allá como aquí, fácilmente es silenciado por aquellos poderosos que acallan a quienes les conviene.

Entrar en conflicto con los “enemigos de la vida” será un acto heroico de Jesús, quien no solo se enfrentará a los demonios sino también a los escribas y sacerdotes, a quienes el exceso de poder los ha llevado a ir en contra de sí mismos y de la vida de los demás, expulsando a aquellos que se presentaban como diferentes y por ende como pecadores, como “los de menos”, como “los nadies”.

Puedes hacer click en la imagen para ver su procedencia
La real fiesta de la vida, pienso, la fiesta del amor y del disfrute, de la conexión con el prójimo y con uno mismo,  era y sigue siendo para lo humano una imagen lejana y utópica, debido a la desconexión que tenemos con el Dios del amor, intuyo. Y me pregunto entonces ¿quiénes son, más allá de las instituciones, los gobiernos o los poderes armados los “enemigos de la vida”?. Y sigo creyendo que todos tenemos una responsabilidad qué asumir en este asunto. También yo he sido enemiga de la vida, también los enemigos nos asechan en la oscuridad de la noche con ideas y sentimientos que inflaman nuestro ego y nos hacen creer superiores a los demás, desconectándonos de ellos, de la felicidad de ser todos hermanos en Cristo a pesar, o gracias a, nuestra diversidad.

El otro y su importancia nos es recordado con la regla de oro de las religiones “no hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti”. Y señala Castillo que cuando la religión (o cualquier otro saber o poder) nos pone por encima de los demás es vacía, y no está cumpliendo su verdadero objetivo de amor compasivo por el otro.

¿Cómo ayudamos entonces, como discípulos de la Palabra, a que el Reino de Dios esté aquí y ahora, promoviendo el estado de Paz que anhelamos en un mundo que nos enfrenta constantemente al conflicto?.

No puedo dejar de pensar en algunas luces que se me ofrecen en términos humanistas y humanitarios, observando un país donde la muerte y el odio se concretizan en cada esquina, en cada acto vacío de amor que proferimos a lo otros y a nosotros mismos, donde los poderosos se apoderan de la libertad de los “nadies”, donde aquella imagen del Dios amoroso que nos presenta Jesús resulta ajena y se ve tergiversada por los ideales económicos, egóicos y de poder de nuestra era.

El rechazo que el ego racional y contemporáneo ha generado contra lo diferente, nos posiciona de nuevo en la “ética de la observancia” y nos aleja de la “ética de la solidaridad”, nos hace individualistas y no individuados, nos encierra en la soledad del ego y nos niega la necesidad de ser donados, a la que estamos convocados por la conexión con Dios en lo humano, lo que cuestiona nuestra vida como hijos de Dios en un mundo que necesariamente ha de vivir en comunidad.

¡Qué lejos estamos del Reino de Dios!, pienso.  Y como me ocurre a menudo me lamento por esta humanidad deshumanizada… vacía de lo sagrado.

Pero si de esperanza hemos de hablar, como psicóloga he de insistir en la importante reflexión sobre la responsabilidad individual y particular que en cada sujeto debe acontecer respecto a estos temas, especialmente en aquellos cuyas vocaciones nos han llamado en amor del favor cristiano, y me recuerdo todos los días, como futura teóloga que no basta con ser conscientes de la realidad que nos circunda, que el periódico del día ha de servirnos como símbolo constitutivo de un acontecimiento fundamental en una realidad que debe ser transformada por todos.  
           
Dice Carl Gustav Jung, que “si la teología sirve para algo, debe servir para los hombres”, y ante el conflicto, el diálogo y la reconciliación nos vemos todos, desde ya, como ciudadanos y futuros teólogos cuestionados y dispuestos a proponer nuevas vías a los retos de la teología frente a la construcción de la Paz. Considero importante el aporte espiritual no sólo de la psicología, sino incluso de la misma teología que nos invita a mirar en nuestros propios corazones como paso vital para la relación con los demás.  

Recorriendo el puente multidisciplinario, creo entonces que desde la perspectiva de la psicología profunda podemos preguntarnos en términos “teológicos”, ¿cómo se enfrenta el hombre mismo con sus propios "enemigos interiores" que se oponen a la vida misma y por ende a la vida del otro?. ¿Cómo entendemos que el "poder y la ley" no sólo son nociones políticas, sino también individuales, éticas y psicológicas? ¿Cómo nos hacemos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos como representantes de la Iglesia frente a un mundo que se ha desilusionado un poco de ella?

No me interesa que todos vayamos a psicoterapia, ni mucho menos que empuñemos las armas o que nos polaricemos y tomemos decisiones políticas y sociales radicales, sólo propongo que reflexionemos y nos cuestionemos.  Como terapeuta estoy convencida que el problema del hombre consigo mismo es evidentemente la primer realidad conflictual a la que un individuo debe enfrentarse, comprendiendo que la forma personal en que entendemos el poder, al otro, la ley, la dignidad y la vida, serán las imágenes que luego compartiremos en nuestro acontecer colectivo, por lo que estas ideas deben ser primero iluminadas en la reflexión interior, silenciosa, individual y cotidiana, donde el Reino está presente, o no, donde el amor y la caridad se convierten en gestos naturales, o no, donde mi relación con los más cercanos e incluso conmigo mismo es una relación que busca la resolución pacífica de los conflictos, o no.

Aunque nos comprendo humanos, no concibo a hombres y mujeres que hablan de Dios, de Paz y de amor, cuando sus vidas reales están vacías de estas nociones, cuando son incapaces de ver a Dios en los ojos del que sufre, de entender la Paz como una búsqueda que sucede en cada minuto de nuestra vida, de amar a quien es diferente, a lo otro, a los otros, humanos, naturales o animales.

Vivimos en un mundo interior y exterior que se encuentra generalmente polarizado, donde los buenos son unos y los malos otros, donde la víctima y el victimario se oponen dividiendo países, familias y barrios, donde juzgamos y proyectamos los aspectos negativos en aquellos a quienes acusamos de generadores de conflicto; pero ¿qué tan literal es esto? . ¿No creen que es necesario revisar también cuáles son nuestros aportes al conflicto que se vive actualmente en nuestro país y en el mundo?, ¿no seremos todos responsables de alguna manera como habitantes de este planeta de lo que pasa en cada rincón de él?. Para la psicología analítica el trabajo de integración de aquello que denominamos sombra, lo diferente, es la primer tarea para que podamos hablar de conflicto, de resolución, de reconciliación, de Reino y de Paz.

Y diserto finalmente con otra evocación, esta vez de Leonardo Boff cuando anuncia que “el Reino de Dios no es un territorio, sino un nuevo orden de las cosas”,  un nuevo orden que construimos todos, un nuevo orden del que, insisto,  todos somos responsables.






[1] CASTILLO, J. (1999) El Reino de Dios. Por la vida y la dignidad de los seres humanos. Vizcaya, España.  Editorial Desclee de Brouwer.

[2] Sombra: la parte inferior de la personalidad. La suma de todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas, que no son vividas a causa de su incompatibilidad con la forma de vida elegida conscientemente y se constituyen en una personalidad parcial relativamente autónoma en el inconsciente con tendencias antagónicas. Tomado de: JUNG, C. (2005). Recuerdos, sueños, pensamientos. 7ma. Ed. Barcelona, España. Editorial Seix Barral.

jueves, 9 de octubre de 2014

Seminario de los Analistas Junguianos de Colombia: Conceptos Básicos Junguianos


Entre el 8 y el 29 de Noviembre (durante 4 sábados), el Grupo de Analistas Junguianos de Colombia llevará a cabo su primer seminario abierto al público en general "Conceptos básicos junguianos", con una duración de 24 horas. El seminario abarca los elementos fundamentales de la teoría junguiana en relación con sus aplicaciones; cada analista se encargará de uno de los temas desde su especialidad.
El grupo de analistas reconocido por la Asociación Internacional para la Psicología Analítica (IAAP) está constituido por los siguientes profesionales: 
  • Ana María Salazar. Psicóloga de la Universidad de los Andes, Bogotá. Especialista en Psicoterapia y en Psicología Analítica. Analista Junguiana, miembro de la Asociación Junguiana de Brasil y de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Andrés Ocazionez. Psicólogo de la Universidad San Buenaventura, Medellín. Analista Junguiano y Profesor Adjunto del C.G. Jung Institute, Zürich. Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Eduardo Carvallo. Médico Psiquiatra de la Universidad Central de Venezuela. Analista Junguiano, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Fernando Garlín. Psicólogo PhD de la Universidad Central de Venezuela. Analista Junguiano, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Inés de la Ossa. Psicóloga de la Universidad Javeriana de Bogotá. Analista Junguiana, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Juan Carlos Alonso. Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá. Analista Junguiano, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.
  • Lisímaco Henao H. Psicólogo de la Universidad de Antioquia, Medellín. Mg. Psicología Analítica (U.R.L. Barcelona - Esp). Analista Junguiano, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica. 
  • María Patricia Quijano. Psicóloga de la Universidad de San Buenaventura, Medellín. Analista Junguiana, Miembro de la Asociación Internacional para la Psicología Analítica.


Informes e inscripciones al seminario HACIENDO CLICK AQUÍ
Si deseas leer una reseña sobre la formación de analistas junguianos HAZ CLICK AQUÍ



miércoles, 8 de octubre de 2014

Conferencia: Psicoterapia Junguiana: Imaginación, Símbolo y Arquetipo

La tarde del sábado 25 de Octubre el psiquiatra y analista venezolano Gonzalo Himiob nos ofrecerá una interesante conferencia de cuatro horas titulada "Psicoterapia Junguiana: Imaginación, Símbolo y arquetipo.", en el Centro C. G. Jung de Medellín. Esta incluye los siguientes temas:

a) historia y evolución de la psicoterapia.

b) psicoterapia y alquimia.

c) aspectos arquetípicos e inspiradores en psicoterapia en contraposición a la terapia interpretativa.

Gonzalo Himiob es miembro la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, Asociación Venezolana de psicoterapia, Asociación Venezolana de Psicología Analítica e International Association of Analytical Psychology. Ha publicado cinco libros, que incluyen temas de psicología analítica, poemas y relatos. Dirige el postgrado de Psiquiatría de la Escuela Luis Razetti de la UCV y ha estado al frente de diversos cursos del Centro de Estudios Junguianos de Caracas. 

Una completa entrevista al Doctor Himiob puede ser leída HACIENDO CLICK AQUÍ

informes e inscripciones enviando un correo a eventos@jungcolombia.com



miércoles, 10 de septiembre de 2014

Video: El poder de los introvertidos

Resulta penoso para muchas personas introvertidas vivir en un mundo construido a "imagen" de las necesidades extravertidas: estímulo exterior constante, ambientes ruidosos, sobrevaloración de objetos, aceleración, exigencia de respuestas inmediatas, colectivización, y, sobre todo, sobrevaloración de la extraversión; con todo ello las personas introvertidas, casi desde niñas, corren el riesgo de sentirse mal consigo mismas, inapropiadas e incluso enfermas. mientras que aquellos que viven con ellas tienden a subvalorarlas o a sospechar algún tipo de daño psicológico.

En 1921 Jung se hizo mundialmente conocido gracias a la publicación de sus ideas sobre la manera como los estilos de personalidad (extravertido o introvertido) influyen en todos los ámbitos de nuestra vida interior y exterior (Tipos Psicológicos, tomo 7 de las Obras Completas en Editorial Trotta). Ya en 1912 había publicado un estudio acerca de la forma como el tipo psicológico tanto de Sigmund Freud como de Alfred Adler, determinaba sus particulares visiones sobre la neurosis y en general sobre la energía psíquica y sus valores (la importancia del objeto para el primero y la del sujeto para el segundo); a partir de estas conclusiones Jung se planteó que no era posible desvalorizar a ninguna de las dos teorías, que las dos podían ser verdaderas tanto para sus autores como para sus seguidores y que, más importante aún, era posible encontrar una tercera vía que partiendo de la crítica a aquellas, y de nuevos hallazgos, les hiciera justicia y fuera una propuesta renovadora.

En la conferencia que compartimos aquí, la psicóloga estadounidense Susan Cain nos ofrece un panorama general del funcionamiento psíquico y social de extravertidos e introvertidos, y valiosas críticas a un mundo (el occidental), que fomenta masivamente la extraversión, mientras parece castigar e incluso patologizar la conducta y al ser introvertido (recordemos que incluso se ha relacionado este tipo de personalidad con una forma peculiar de narcisismo, lo cual desvirtúa totalmente el hecho de que millones de personas han vivido durante la historia su natural introversión, y más aún, como nos cuenta Susan Cain, muchísimas de ellas han coadyuvado desde allí al desarrollo de la consciencia). La conferencista es autora del libro "Tranquilo. El poder de los introvertidos en un mundo que no para de hablar." Crown Publishers Ed.

Resaltamos el cuidado al que llama la autora, que consiste en no idealizar a ninguno de los dos tipos de actitud, sino en ver cómo cada uno de sus rasgos son necesarios en el diario vivir.


sábado, 30 de agosto de 2014

VII Congreso latinoamericano de Psicología Analítica


Inscripciones e información general del evento en la página http://www.clapjung.com.ar/

Presentación del temario:

El tema que nos convoca: “Conflicto y Creatividad, puentes y fronteras arquetípicas” sintetiza aspectos que necesitan una profunda revisión en lo que a las modalidades de relación se refiere. Asistimos a un época donde los modos vinculares dicotómicos y excluyentes ya no dan respuesta a los conflictos; por lo que el desafío es poder ir más allá de las fronteras divisorias, transitar ese “entre”, ese espacio que se abre entre las diferencias y las instancias opuestas, para generar nuevas posibilidades de relación en los distintos planos que hacen a la convivencia y a la comunicación, ya sea en el orden personal, el clínico/terapéutico, en el político, institucional, educativo y comunitario, entre otros.

Hace ya un siglo atrás, Carl G. Jung, se aventuró más allá de las fronteras. Atravesando los conflictos, tomó riesgos y con creatividad exploró nuevas dimensiones y tendió puentes llegando más allá de los márgenes establecidos por los paradigmas de la época:
  • Fue más allá del ámbito de la psique…
  • Fue de lo individual a lo colectivo…
  • Fue del pensamiento de occidente al de oriente…
  • De las hermenéuticas reductivas a las instaurativas…
  • De una epistemología basada en el positivismo y la causalidad al pensamiento complejo…
  • Del ámbito del psiquismo al de la física moderna…
  • Y de una psicología de la persona al contexto antropológico, cultural y colectivo…
Esperamos contar con su presencia y colaboración para que entre todos, a partir de la experiencia obtenida tanto en el ejercicio profesional como en la reflexión de lo cotidiano, podamos, desde distintas miradas, construir puentes como así también explorar y expandir fronteras que nos sugieran o nos abran caminos diferentes para poder convertir las zonas de conflictos en vías creativas de integración y relación.

Nuestro encuentro tendrá lugar en Buenos Aires, en el Hotel Panamericano, del 3 al 6 de junio del 2015; desde ya les damos la bienvenida y los estamos esperando.

Comité organizador.

viernes, 29 de agosto de 2014

En Bogotá: Psicópatas y psicopatía (Seminario)

Programa general del seminario:


1. El Arquetipo del inválido: diagnóstico arquetípico diferencial
2. Los complejos y el arquetipo del inválido: Hefestos y el Patito Feo en el consultorio.
3. Arquetipo y Naturaleza arquetípica: Ulises “El herido en el muslo”
4. Lo psicopático y los psicópatas
4.1 Eros y ausencia de Eros (trasfondo depresivo y miedo)
4.2 Moralidad y ausencia de moralidad
4.3 Carencia de desarrollo psíquico
4.4 Otras “sutilezas” psicopáticas (daimones psicopáticos)
5. Primera hipótesis: Anima Lacunae y la activación de lo psicopático en (¿nosotros?) los no psicópatas.
6. Moralidad arquetípica y la pareja Eros - Psiqué.
7. La moralidad como sustitución de Eros y la carencia de moral como carencia de Eros.
8. Segunda hipótesis: Psicopatía y Caudillismo en América Latina: Cuando el Self es inmoral.
9. Tercera hipótesis: Psicopatía y Caudillismo en América latina: La carencia de Eros como oportunidad de contaminación arquetípica.
10. Cierre: Ese psicópata que admiras, disfrutas y consumes.

Sobre Lisímaco Henao:
Es psicólogo de la Universidad de Antioquia de Medellín. Mg, en Psicología Analítica de la U.R.L. de Barcelona y Analista Junguiano certificado por la Asociación Internacional de Psicología Analítica.