viernes, 29 de noviembre de 2019

Cursos y Seminarios Junguianos 2020-1 Presenciales y Virtuales


AQUÍ ESTÁN LOS CURSOS DE 2020-1
De Febrero a Mayo
Generalidades:

LOS CURSOS son de 8 sesiones de dos horas cada curso. Dos sesiones por mes.
Todos los cursos pueden tomarse de manera virtual.
Cada curso tiene un costo de $400.000 o 130 Dólares. 
Cupos limitados. Separa tu cupo escribiendo a eventos@jungcolombia.com

LOS SEMINARIOS serán 4 y trataremos temas independientes, cada seminario de un día. Sábados de 9 a.m. a 5 p.m. Ver fechas más abajo..
Cada seminario tiene un costo de $200.000 (virtualidad por definir).


eventos@jungcolombia.com

LUNES 7 a 9 p.m. (8 sesiones, dos sesiones por mes)
El curso de los lunes ha estado dirigido a personas interesadas en la psicoterapia profunda.
EL TRATO CON EL ALMA. El arte de escuchar.

A partir de nuestras experiencias y de las de los maestros que las han dejado plasmadas en sus libros, continuaremos estableciendo la línea de escucha y acompañamiento en la que nos sumergimos cada día como terapeutas y como pacientes con todas sus complejidades, todo aquello que desde el Arquetipo del Sanador/Herido ha surgido desde los inicios de la humanidad.

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MARTES 7 a 9 p.m. (8 sesiones, dos sesiones por mes)
Este curso trata de aspectos más teóricos de la psicología junguiana (aunque el de este semestre nos toca a todos personalmente)
TIPOS PSICOLÓGICOS. El estudio junguiano de la personalidad y sus aplicaciones.

Si algo dio a conocer a Jung en el entorno de la psicología fue su estudio de la personalidad que, a diferencia de otras teorías, abarca no sólo los aspectos conscientes de la personalidad sino también sus aspectos inconscientes, lo que denominaba "la personalidad inconsciente", la cual nos afecta, actúa tanto como la consciente.

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  JUEVES 7 a 9 p.m. (8 sesiones, dos sesiones por mes)  
En este curso venimos revisando imágenes y símbolos arquetípicos. 
EL PADRE. El arquetipo que falta.

En algunas ocasiones se le escuchó decir a Jung que él no había trabajado con tanto ahínco en este arquetipo como en otros, porque Freud ya había realizado un estudio bastante completo; no obstante los junguianos hemos sentido la necesidad de encontrar un lenguaje y una perspectiva que se acerque a la complejidad teórica y práctica que emprendemos cada día. Y muchas de las imágenes de este arquetipo también faltan en la cultura.

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SÁBADO  11 a.m. a 1 p.m. (8 sesiones, dos por mes.)
Los sábados nos hemos dedicado a materiales muy específicos, en esta ocasión a un texto revelador:
EL LIBRO ROJO I. 
Lectura colectiva de un texto que se hace comprensible a la luz de la teoría y la biografía de su autor.

 Será la segunda ocasión en que leamos el Libro Rojo en Casa Jung, pero desde 2014, año de nuestro primer acercamiento, se han incrementado los hallazgos y las publicaciones al respecto. Hoy conocemos y comprendemos más de este libro que es testimonio de una sanación, origen de una teoría y ejemplo de lo que significa trabajar seriamente con lo psíquico.

LIBRO ROJO 19 2.jpg



SEMINARIOS SABATINOS

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DOCENTE
Lisímaco Henao Henao.
Psicólgo U. de A. (Medellín 2000)
Master en Psicología Analítica U. R. L. (Barcelona 2003)
Analista Junguiano IAAP-SCAJ (Copenhaguen 2013)
Supervisor Didacta IAAP (Bogotá 2018)
(Para visualizar su curriculum de colciencias haz click aquí)


Canal de Youtube:

#psicologíaonline #psicologíajunguianaonline




miércoles, 2 de octubre de 2019

La destrucción como causa del devenir. Sabina Spielrein

UNA NOTA DE PRESENTACIÓN

Imagen relacionadaSabina Spielrein es conocida por muchos tan sólo como "aquella paciente de la que Jung se enamoró" o la del escandaloso error contratransferencial de Jung, y en muchos casos incluso se le menciona tan solo para atacar al creador de la psicología analítica por su falta de pericia y su uso inadecuado del lugar del analista (cosa que por supuesto es cierta, pero que se resolvió mucho más allá de la culpa). Para nosotros, estudiosos del campo junguiano, este fragmento de vida tiene no sólo un valor histórico sino también teórico dado el trabajo posterior de Jung en lo que respecta a sus "dificultades con el anima", dificultades reconocidas por él mismo y cuya elaboración se encuentra plasmada en El Libro Rojo, una elaboración que pasa por su trabajo con las imágenes de Sabina, Toni Wolff y Emma Jung, verdaderas representantes de un femenino desconocido, reprimido y del que, confiesa, desconfiaba desde niño, un Anima con la que se confrontaría durante su "experimento más peligroso" (son muchos los trabajos que en esta dirección han visto la luz tras la publicación de El Libro Rojo). Pero en tanto podemos ya saber todo esto, podemos continuar, freudianos, junguianos y muchos más, pasando por alto los aportes fundamentales de Sabina en cuatro ámbitos: en la obra de Jung, en la obra de Freud, en la divulgación del psicoanálisis en Rusia y en la creatividad desplegada en la atención de niños con un enfoque psicoanalítico. Todo esto, repetimos, resulta opacado por aquel escándalo del que tanto provecho sacara Cronenberg en su película "Un método peligroso" (2011), la que con su ficción erótica y su énfasis en aquellos "grandes hombres", casi hace olvidar a una "Te doy mi alma" (Roberto Faenza, 2003), mucho más reivindicativa de la imagen de la psicoanalista. 

La analista suiza Verena Kast afirmó en una entrevista "A mi no me escandaliza que se hayan enamorado ¿cada cuánto sucede algo tan maravilloso como esto?, a mi lo que me escandaliza es la forma como la trataron estos dos hombres [Freud y Jung], la forma en que desconocieron sus aportes". Aldo Carotenuto, quien ha trabajado sobre la correspondencia de Sabina y su diario íntimo, nos cuenta que ella aportó a Jung los fundamentos del concepto de Anima, y a Freud los del concepto de pulsión de muerte, y que no obstante en la obra de ambos apenas si se le menciona. En el texto que publicamos aquí yo veo esa doble influencia pero veo algo más: veo una fantasía realizada de Sabina (sublimada dirían los freudianos, realizada en su aspecto prospectivo afirmaríamos los junguianos), fantasía que consistía en unir la teoría de ambos hombres y que se metaforizó inicialmente mediante la fijación patológica en concebir un hijo de Jung. En mi opinión Sabina se esfuerza por concebir este hijo en su obra (sublimación-prospección), concebir algo nuevo, un fruto que integra lo que recibe de ambos hombres más lo suyo propio,  no es que piense que en su obra está la completa realización de esa unión teórica que ¡vaya uno a saber si es posible!, sino la realización de esa fantasía básica que consistía en mostrar cómo pueden llegar a coincidir en algún aspecto la vía junguiana con la freudiana -además debemos tener en cuenta que conocemos poco de esa obra pues mucho se perdió tras el fusilamiento de la mujer por parte de soldados alemanes en una sinagoga de Rostov en 1942, luego de haber sido prohibida y perseguida por el gobierno bolchevique- . Y sabemos de esta fantasía de Sabina por varias cartas escritas a Jung en las que no solo menciona el fragmento delirante de sus años de tratamiento clínico, sino que le insiste en que "comprenda a Freud", pues considera las obras de los dos hombres como dos mitades de una posibilidad inigualable para el trabajo con lo inconsciente. Sabina le hace este pedido recurriendo al argumento de una mayor plasticidad por ser él, Jung, el más joven y "aún capaz de desarrollo" . A continuación transcribo un párrafo de una de esas cartas esperando sirva de invitación e incitación a leer "La destrucción como causa del devenir", un bello e inteligente trabajo que usé como base para un artículo sobre el papel de Eros y Tánatos en los maltrechos esfuerzos por la paz en mi país, pero que puede ser una mina de oro para muchísimas más reflexiones. A continuación, el fragmento de la carta, datada entre el 27 y 28 de enero de 1918, mucho después de la ruptura y cuando ya Sabina era una seguidora convencida de la causa freudiana; por su parte, Jung acababa de salir de su gran crisis creativa y se encontraba ya estableciendo los textos y las bases fundamentales de su propia obra:

"Es probable que Freud no lo comprenda nunca en las innovaciones que usted proponga. En el curso de su vida Freud ha hecho muchas cosas extraordinarias, y por el resto de sus días tiene tarea suficiente con elaborar los detalles de su obra colosal. Usted, en cambio, es aún capaz de desarrollo. Usted puede comprender muy bien a Freud, si lo desea, es decir, si no se lo impide su actitud afectiva personal. Las enseñanzas freudianas fueron, son y serán aún extraordinariamente fructuosas. Me parece muy injusto reprochar a Freud el ser unilateral, ya que cualquiera de nosotros lo es mucho más. El hombre que es el único en haber construido un imponente edificio mental, se impone primero como rey, luego, cuando ya se lo ha aprovechado suficientemente y alguien quiere liberarse de él, se lo declara unilateral y superado. Tenga usted el coraje de reconocer a Freud en toda su grandeza, aun cuando tuviera que cederle una parte de los propios méritos. Sólo entonces estará usted más libre y sólo entonces será usted más grande." [En A. Carotenuto (1984) Una secreta simetría. Ed. Gedisa, Bardcelona. Pg. 110).

Finalmente, un dato que puede simplemente resultar simpático para algunos o simbólico para otros: el hijo con el que fantaseaba Sabina Spielrein se iba a llamar Sigfrido y termina trabajando con Sigmund (Freud). Ambos nombres son sinónimos y corresponden al personaje principal en la saga heroica del antiguo pueblo escandinavo.


Lisímaco Henao Henao
Analista Junguiano SCAJ-IAAP
3-10-19

miércoles, 21 de agosto de 2019

Consciencia de Fracaso. Rafael López-Pedraza

Resultado de imagen para Rafael lopez pedraza"Cuanto concierne al fracaso está fuertemente reprimido, como si fuera lo último de lo que nos quisiéramos enterar". ¿Y si aceptáramos que fracasar en tan natural como acertar? ¿Y si nuestras terapias del éxito, la felicidad y la prosperidad no son más que nuevas formas de represión de esa naturaleza falible, frágil y trágica que nos constituye?

Celebrando once años de la existencia de este blog, compartimos el profundo y revelador trabajo del analista cubano-venezolano Rafael López-Pedraza. El texto hace parte de la gran obra de López "Ansiedad Cultural", de difícil consecusión desde hace algunos años debido a la situación venezolana, la que el mismo autor anunciara en su libro a propósito del "titanismo" que ya veía crecer a su alrededor. Esta es la bilbiografía:
López-Pedraza, R. (2.000) Ansiedad Cultural. Caracas. Ed. Festina Lente. pgs. 95-137

viernes, 26 de julio de 2019

EL PRIMER SUEÑO DE JUNG

Imagen relacionada
(En el aniversario del nacimiento de Carl Gustav Jung)

Jung afirmaba que el sueño que se tiene antes de la primera sesión de terapia o análisis, suele anticipar el desarrollo del proceso e incluso el tratamiento a seguir. Al parecer también el primer sueño que uno recuerda puede anticipar mucho del desarrollo de la propia vida. Así fue para el niño de la fotografía, que nació un 26 de julio de 1875, un sueño del que afirmara en su autobiografía habría de ocuparse durante toda su vida.

 Como antecedentes del sueño (ocurrido entre los cinco y seis años) tenemos que había desarrollado un temor especial frente a esos hombres disfrazados de mujeres con grandes sombreros y vestidos negros (más tarde descubriría que se trataba de sacerdotes católicos), y también un conflicto con la figura de Jesús pues le parecía ambiguo que este protegiera a los niños, según le había dicho su madre, y al mismo tiempo se los llevara o "se los tragara" a través de un hoyo en la tierra (había presenciado el entierro de un muerto que bajó por el río cercano, el Rhin). También había padecido algunos accidentes, uno que le dejó una cicatriz en la cabeza y un resbalón que casi le hace caer de un puente sobre el río (ya adulto interpretaría todo esto como un impulso suicida inconsciente debido a una incomodidad con la vida en este mundo). Ya por ese entonces sus padres se habían separado por un tiempo y él había percibido lo precario de aquel matrimonio, a consecuencia de ello la madre fue internada en el hospital y entonces él fue cuidado por varias mujeres, entre ellas una chica de la que dijo, se transformó en la primera imagen positiva de su femenino, a pesar de que también surgió por esa época de ausencia materna una desconfianza hacia las mujeres y hacia el amor con la que tuvo que luchar en su crisis de la mediana edad (El Libro Rojo atestigua esta elaboración del “anima” y del Amor). Estos antecedentes, como sucede con todos nuestros sueños, influyen en la construcción del sueño tanto como lo que anuncian.

Jung lo interpreta en su autobiografía llegando a la conclusión de que un sueño como este era una iniciación “en el imperio de las tinieblas”. Por mi parte me impresiona la manera como el sueño parece anunciar esa espiritualidad conectada con la naturaleza que Jung resaltó a través de su trabajo con las antiguas mitologías, como si el sueño le dijera que lo sagrado está bajo tierra, tras la verde cortina de la naturaleza y no arriba en el cielo de las instituciones (nótese que unos años más tarde soñaría que el mismísimo Dios defecaba sobre su iglesia, sobre la torre del templo de su pueblo). Por otra parte este descenso a las profundidades anticipa no sólo su posterior trabajo teórico sobre lo inconsciente, sino también el descenso relatado en el libro rojo, su propia Nekya, durante la cual tendría que enfrentar lo más sublime y lo más terrible de su psiquismo en conexión con los horrores del colectivo. Me parece importante anotar que Jung tuvo con el cristianismo una actitud crítica durante toda su vida, probablemente originada también en su temprana decepción frente al lamentable estado de la espiritualidad de su padre (pastor protestante), lo que no le impidió defender y validar la importancia de los símbolos e imágenes católicas y lamentar la pérdida de estas en el protestantismo.

Este es el sueño y su interpretación por parte de Jung:

“La casa parroquial se erguía solitaria cerca del castillo de Laufen, y detrás de la finca de Messmer se  extendía un amplio prado. Allí descubrí de pronto, en el suelo, un oscuro hoyo tapiado, rectangular, nunca lo había visto anteriormente. Por curiosidad me acerqué y miré en su interior. Entonces vi una escalera de piedra que conducía a las profundidades, titubeante y asustado descendí por ella. Abajo se veía una puerta con arcada románica cerrada por un cortina verde. La cortina era alta y pesada, como de tejido de malla o de brocado, y me llamó la atención su muy lujoso aspecto. Curioso por saber lo que detrás de ella se ocultaba, la aparté a un lado y vi una habitación rectangular de unos diez metros de largo débilmente iluminada. El techo, abovedado, era de piedra y también el suelo estaba enlosado. En el centro había una alfombra roja que iba desde la entrada hasta un estrado bajo. Sobre éste había un dorado sitial extraordinariamente lujoso. No estoy seguro, pero quizás había encima un rojo almohadón. El sillón era suntuoso, ¡como en los cuentos, un auténtico trono real! Más arriba había algo. Era una gigantesca figura que casi llegaba al techo. En un principio creí que se trataba de un elevado tronco de árbol. El diámetro medía unos cincuenta o sesenta centímetros y la altura era de cuatro o cinco metros. La figura era de extraños rasgos: de piel y carne llena de vida y como remate había una especie de cabeza, de forma cónica, sin rostro y sin cabellos; únicamente en la cúspide había un solo ojo que miraba fijamente hacia arriba.

La habitación estaba relativamente bien iluminada, pese a que no había luz ni ventanas. Sin embargo, allí, en lo alto, reinaba bastante claridad. La figura no se movía, no obstante, yo tenía la sensación de que a cada instante podía descender de su tronco en forma de gusano y venir hacia mí arrastrándose. Quedé como paralizado por el miedo. En tan apurado momento oí la voz de mi madre como si viniera de fuera y de lo alto, que gritaba: «Sí, mírale. ¡Es el ogro!» Sentí un miedo enorme y me desperté bañado en sudor. A partir de entonces muchas noches tenía miedo a dormirme, pues temía que se repitiera un sueño semejante.

Este sueño me preocupó durante años. Sólo, mucho más tarde, descubrí que la extraña figura era un falo y, sólo décadas después, que se trataba de un falo ritual. No podía discernir si mi madre me había dicho «Ése es el ogro» o «Es el ogro», en el primer caso se referiría ella a que el devorador de niños no es «Jesús» o el «jesuita», sino el falo; en el segundo, que el devorador de hombres se representa en general por el falo, por lo tanto, el sombrío «hêr Jesus», el jesuita y el falo serían idénticos. El significado abstracto del falo señala que el miembro es entronizado de un modo en sí itifálico (en griego = erguído). El foso en el prado representaba ciertamente una tumba. La tumba misma es un templo subterráneo cuya cortina verde recordaba el prado; aquí, pues, representa el secreto de la tierra cubierta de verde vegetación. La alfombra era de color rojo sangre. ¿Por qué el techo abovedado? ¿Es que había yo estado ya en el Munot, en el torreón de Schafhausen? Posiblemente no, no se llevaría allí a un niño de tres años. Así, pues, no podía tratarse de un recuerdo. Igualmente el origen del itífalo anatómicamente correcto se desconocía. La significación del orificium urethrae como ojo, y encima de él un foco luminoso alude a la etimología de falo en griego = luminoso, brillante).

El falo de este sueño parece ser en todo caso un dios infernal y no un Dios digno de mención. Como tal le recordé durante toda mi juventud y lo evocaba siempre que se hablaba de Jesucristo Nuestro Señor. Para mí, el «hêr» Jesús nunca fue algo completamente real, ni del todo aceptable o digno de estima, pues siempre volvía a pensar en su rival infernal como en una aparición espantosa, no buscada por mí.

El «disfraz» del jesuita proyectaba sus sombras sobre la instrucción cristiana que había recibido. Me parecía a menudo una máscara festiva, como una especie de pompas fúnebres. Allí la gente podía adoptar ciertamente una expresión seria o triste, pero en el fondo parecían reír en secreto y no estar tristes en absoluto. El «hêr» Jesús se me presentaba como una especie de Dios de los muertos, ciertamente dispuesto a prestar ayuda, y a la vez a dispersar los espectros nocturnos, pero también inquietante y lúgubre por haber sido crucificado y ser un sangriento cadáver. Sus amores y bondades, constantemente ensalzadas, me parecieron siempre dudosas, especialmente también porque gente con levita negra y relucientes zapatos, que me recordaban siempre los sepelios, hablaban del «querido Hêr Jesús». Eran los colegas de mi padre y ocho tíos míos —todos ellos sacerdotes. Me infundieron miedo durante muchos años. Y no digamos de los eventuales sacerdotes católicos que me recordaban al terrible «jesuita», y los jesuitas habían causado temor y disgustos incluso a mi padre. En los años siguientes hasta la primera comunión me esforcé todo lo posible por lograr la exigida actitud positiva respecto a Cristo. Pero no pude nunca superar mi secreta desconfianza. Al fin y al cabo, el miedo al «hombre enlutado» lo experimenta todo niño, y no constituyó en absoluto lo esencial de aquella experiencia, sino la inquietante conclusión a que llegó mi cerebro de niño: «Ése es un jesuita.» Así también en el sueño lo esencial es la curiosa interpretación simbólica y la inaudita justificación del «ogro». No es el infantil aspecto del «devorador de hombres», sino el que estuviera sentado en un áureo trono infernal. Para mi conciencia infantil de entonces el rey se sentaba en primer lugar en un trono áureo pero después, en uno dorado mucho más alto y mucho más bello se sentaban el buen Dios y el Her Jesús en lo más alto del cielo con una corona dorada y vestido blanco. Sin embargo, de este Her Jesús bajó del bosque el «jesuita», con falda negra, con amplio sombrero negro. Tuve que mirar todavía muchas veces hacia allí por si algún peligro me amenazaba.

 En sueños descendí a la caverna y encontré otro ser en el áureo trono, inhumano e inmundo, que miraba fijamente hacia arriba y se alimentaba de carne humana. Sólo cincuenta años después me sorprendió un párrafo de un comentario sobre ritos religiosos en que se hablaba de los motivos fundamentalmente antropológicos en el simbolismo de la eucaristía. Entonces vi claro lo poco infantil, lo maduro, incluso la excesiva madurez del pensamiento que en estos dos acontecimientos comenzaba a hacerse consciente. ¿Quién hablaba entonces en mí? ¿Qué espíritu ha imaginado este suceso? ¿Qué meditada razón se encontraba en este hecho? Ya sé que todo débil mental siente tentación de delirar por «hombres negros» y «devoradores de hombres» y por «casualidades» e «interpretaciones» ulteriores para borrar rápidamente algo incómodo que espanta y con ello no perturbar la tranquilidad familiar. Ah, estos bravos hombres virtuosos y sanos me hacen el efecto de aquellos renacuajos optimistas que en un charco de lluvia se agitan alegremente al sol, apretados unos con otros, en el más mísero de los arroyos, sin sospechar que mañana el charco estará seco.

¿Qué hablaba entonces en mí? ¿Quién pronunciaba frases de profunda problemática? ¿Quién asociaba lo superior y lo inferior y asentaba de este modo el fundamento de todo cuanto sembró toda la segunda mitad de mi vida de tempestades del más apasionado carácter?

¿Quién perturbaba la serena e inocente infancia con graves presentimientos de la vida en su plena madurez? ¿Quién sino el huésped extraño que venía de arriba y de abajo?

Con este sueño infantil fui iniciado en los secretos de la tierra. Tuvo lugar entonces, por así decirlo, una sepultura en la tierra y transcurrieron años hasta que reaparecí. Hoy sé que sucedió para introducir en la oscuridad la mayor cantidad posible de luz. Fue un tipo de iniciación en el imperio de las tinieblas. Entonces mi vida espiritual dio comienzo inconscientemente"

Bibliografía:

C. G. Jung. Recuerdos, Sueños, Pensamientos. Editorial Seix Barral.

Lisímaco Henao Henao.
Analista Junguiano.
26 de Julio de 2019

viernes, 17 de mayo de 2019

Cursos 2019-2 Presenciales y On Line


Una nueva consciencia surge del encuentro con nuevas formas de ver el mundo y a nosotros mismos (que somos mundo). 

8 Sesiones quincenales de 2 horas cada una. Inversión por curso 380.000 pesos. 118 USD

Todos los cursos con opción virtual en la plataforma wiziq.com

Detalles en el correo eventos@jungcolombia.com

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INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA.

Son muchos los libros introductorios a la psicología analítica y nosotros siempre hemos preferido los directamente escritos por Jung; esta vez nos guiaremos por uno de reciente aparición titulado "Introducción a la psicología Analítica", de editorial Trotta. Se trata de un seminario dictado por Jung en 1925, año en que aún trabajaba puliendo las imágenes y textos del Libro Rojo y en el que ya había publicado Tipos Psicológicos, la obra que le hiciera famoso en todo el mundo.

Este curso se presenta como introductorio para cualquier persona que quiera acercarse a lo junguiano, pero también puede ser tomado como de profundización debido a dos motivos, aunque recorre los conceptos clásicos (imagen, arquetipo, complejo, sueños, psicoterapia, sincronicidad y alquimia), aprovecha el material del libro citado en lo referente a los tipos psicológicos, una mirada en detalle a la personalidad como conjunción de elementos conscientes e inconscientes y las visiones de lo inconsciente colectivo experimentadas por Jung durante su crisis personal en la época en que se separaba de Freud (Libro Rojo), pues en estos seminarios Jung habla ampliamente de sus propias experiencias.

Bienvenidas y bienvenidos al mapa de la psique que Jung trazara para nosotros, seguramente encontraremos emociones e imágenes para nada ajenas a nuestra naturaleza.

FECHAS: MARTES 7 A 9 P.M.

Agosto 6 y 20

Septiembre 10 y 24

Octubre 8 y 22

Noviembre 12 y 26

La imagen puede contener: Diogo Silva, sentado y texto


ARQUETIPOS Y MITOS LATINOAMERICANOS.

¿Quienes somos? ¿En cuales aspectos nos diferenciamos y en cuales somos el eterno retorno de lo humano más básico?. Jung estableció que ciertas estructuras no dejan de repetirse, para ello comparó material proveniente de India, Africa, el mundo celta, Grecia y Roma antiguas, Egipto y Nuevo México, y de los sueños de sus pacientes europeos, los de pacientes negros de un hospital mental en Washington y sus propios sueños. Si bien habla de un mito mexicano en "Símbolos de Transformación", son pocas sus menciones al material latinoamericano en extenso, ese trabajo, al parecer, ha quedado en nuestras manos. Recientemente he tomado algunos mitos colombianos y peruanos para ilustrar algunos símbolos como el sol y la luna y su papel como representantes de dos estilos diversos de consciencia.

En este curso, tomaremos varios mitos de origen y otros referidos a las diversas modalidades arquetípicas, de nuestros pueblos originarios. Nos preguntaremos por la pervivencia en nuestras formas de relación y en nuestros sueños, en nuestro psiquismo en general, de estos antiguos estilos imaginales. Si la hipótesis del inconsciente colectivo es sostenible, esta será una nueva oportunidad de verificarlo.

Bienvenidas y bienvenidos, quizás nos encontremos con uno que otro ancestro real, es decir, psíquico, yendo más allá de las historias y prácticas para turistas.

FECHAS: SÁBADOS 10 a.m. a 12 m.

Agosto 10 y 24

Septiembre 7 y 21

Octubre 5 y 26

Noviembre 9 y 30


No hay descripción de la foto disponible.


IMAGINACIÓN ACTIVA.

Tras su ruptura con Freud y en medio de otras crisis personales, Jung experimentó vívidamente lo inconsciente, primero corriendo el riesgo de ser inundado por este, luego propiciando la experiencia mediante una técnica que más tarde denominaría Imaginación Activa. Esta se ha transformado en una herramienta práctica para la exploración de lo inconsciente y la captación de sus contenidos y movimientos, Jung se refería a ella como una técnica muy superior a la interpretación de los sueños pues, mientras estos están afectados por los complejos (los cuales son su materia prima) y por la manera como el Yo los recuerda y registra, en la Imaginación Activa se logra tener un contacto directo con el material arquetípico.

Revisaremos el libro de Barbara Hannah "Encuentros con el alma.La Imaginación Activa como C. G. Jung la desarrolló" y otros textos en los que Jung habla de sus experiencias y explica su proceso (Recuerdos, Sueños y Pensamientos, La Función trascendente, El Libro Rojo). Se incluye el estudio de cinco casos y la realización de algunas experiencias prácticas, si bien estas siempre están incluidas dentro de un proceso terapéutico podremos hacernos una idea muy cercana de las condiciones, exigencias y logros de la Imaginación Activa.

Bienvenidas y bienvenidos a este descenso necesario hasta los fundamentos de la psicología y de la psique, seguramente algo inesperado nos saldrá al paso y seremos interrogados.

FECHAS: LUNES 7 A 9 P.M.

Agosto 12 y 26

Septiembre 9 y 23

Octubre 7 y 28

Noviembre 18 y 25

La imagen puede contener: texto


CUENTOS DE HADAS. Arquetipos y Complejos.

El material arquetípico se refleja mejor en los mitos, mientras que el material de los complejos lo hace mejor en los cuentos populares; esta es una premisa que podemos inferir de los trabajos de Jung y la brillante Marie-Louise Von Franz, sin embargo también de ellos dos aprendimos que ambos productos de la imaginación se espejean y se amplifican, de tal modo que podemos rastrear los orígenes arquetipales de los cuentos mismos y hallar complejos culturales en los mitos.

En este curso nos centraremos en los cuentos populares, llamados genéricamente "de Hadas" aunque en ocasiones falten las Hadas en ellos, aprenderemos a ingresar en su corazón mismo llevando nuestro corazón, nuestra propia psique, hasta sus imágenes. Tomaremos cuentos poco trabajados por la literatura junguiana, si bien revisaremos uno o dos de los más paradigmáticos como forma de inspirarnos y reflejar nuestro propio interés por comprender la sabiduría vertida en ellos.

Bienvenidas y bienvenidos a cruzar los bosques, vadear los ríos y subir a las montañas de la psique, seguramente nos encontraremos con uno o dos personajes familiares, pasados y presentes.

FECHAS: JUEVES 7 A 9 P.M.

Agosto 8 y 22

Septiembre 12 y 26

Octubre 3 y 24

Noviembre 14 y 28


La imagen puede contener: una o varias personas y texto

DOCENTE:
Lisímaco Henao Henao.
Psicólogo U. de A. (Medellín, 2000)
Master en Psicología Analítica SEPA (Barcelona, 2003)
Analista Junguiano IAAP-SCAJ (Copenhaguen, 2013)
Supervisor junguiano IAAP (Bogotá, 2018)
Autor.


#cursosjunguianos

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martes, 12 de marzo de 2019

Marta Vélez. Un homenaje a la maestra


ENCUENTROS CON MARTA. Un homenaje a la maestra.
Tras la muerte de Marta sentimos la necesidad de acompañarnos al pasar por el corazón tanto el impacto de su muerte como la gratitud para con su vida. Un momento íntimo en el que compartimos algunos recuerdos de los encuentros con una mujer cuya personalidad y saber no dejaban indemne a nadie que la conociera. Seguramente faltaron muchas personas ese día, fueron muchísimas las personas e instituciones que Marta tocó y movilizó, pero las redes con el tiempo se van debilitando o van cambiando, se pierden contactos y la memoria se renueva para bien o para mal. Por ello, pensando en quienes no estuvieron, compartimos este video, una manera de contactar con las imágenes de tanta vida, de la vida de quien nos inició en la psicología junguiana o en el feminismo o en la filosofía o en la consciencia social y política o en el análisis de las culturas, en tantas cosas que pudo cubrir la maestra Marta Cecilia Vélez Saldarriaga, quien además fue Filósofa (U.P.B Medellín), Magister en Letras Modernas (Aix Provence) y Doctora Cum-Laudem en Nuevos Desarrollos del Psicoanálisis (U.C.Madrid), Profesora del departamento de psicología de la U. de A.
Agradecimientos especiales para el Ateneo Porfirio Barba Jacob por la amable sesión de sus instalaciones y equipos, a nuestro maestro Julián Aguilar, psicoanalista y a Lisímaco Henao, analista junguiano, por su iniciativa y red de contactos, a Pablo Villegas por su gaita y cariño, y a cada una y cada uno de las asistentes.


viernes, 8 de febrero de 2019

La Función Trascendente. C. G. Jung

En nuestros cursos y demás espacios de reflexión sobre psicoterpia, citamos e invitamos a leer este texto de Jung. En nuestra opinión es la base de toda acción terapéutica y analítica que se pretenda emprender desde la perspectiva de la Psicología Compleja; en él Jung sienta las bases de su perspectiva fundamental, en la cual más que curar enfermedades o síntomas, se trata de apuntar al proceso vital en sí mismo, a encontrar ese factor que trasciende las oposiciones conectándolas en un nuevo nivel. Este podría ser el aporte más novedoso de Jung, una visión en la que la patología misma hace parte de un proceso mayor, en la que los traumas, accidentes y demás manifestaciones de nuestra naturaleza trágica, nos humanizan al ser llevados a la consciencia.

Lo dejamos acá para nuestros lectores y estudiantes.